Venezuela

Jorge Rodríguez insta al diálogo con Biden

El líder de la nueva AN oficialista tiene esperanzas de alcanzar un entendimiento con Washington / Foto: AP

Jorge Rodríguez, líder de la Asamblea Nacional oficialista y aliado cercano del mandatario Nicolás Maduro, dijo el viernes que está esperanzado en que el gobierno del presidente electo Joe Biden revierta la “cruel” política de sanciones por parte de Estados Unidos y genere espacios para gestiones diplomáticas que pudieran llevar a la reapertura de la embajada estadounidense y la liberación de varios norteamericanos encarcelados.

Estos comentarios los hizo en su primera entrevista desde que tomó el mando del Parlamento a pesar de las protestas de EEUU, la Unión Europea y opositores venezolanos.

Asimismo, Rodríguez manifestó que el partido gobernante de Venezuela está ansioso de un nuevo comienzo tras cuatro años de ataques incesantes por parte del gobierno del presidente Donald Trump, los cuales considera que no sólo exacerbaron el sufrimiento de los venezolanos y no lograron que Maduro dejara la presidencia, sino que también castigaron a inversionistas estadounidenses que históricamente han sido importantes en la nación.

“Todos los puntos y todos los temas están sobre la mesa”, dijo, incluyendo el futuro de los seis ejecutivos petroleros venezolano-estadounidenses arrestados bajo cargos de corrupción y de dos exboinas verdes detenidos por un intento fallido de derrocar a Maduro.

Se desconoce si Biden aceptará el intento de acercamiento o continuará con la política de mano dura que está heredando, la cual exige un cambio de gobierno. Mucho depende del trato que decida dar a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional saliente, al que la administración de Trump considera el presidente legítimo de Venezuela.

Rodríguez se negó a respaldar las exhortaciones de sus partidarios para que encarcele a Guaidó y, en lugar de ello, afirmó estar dispuesto a dialogar con el expresidente legislativo.

“La nueva Asamblea Nacional es la convocatoria a un proceso de diálogo lo más amplio posible”, añadió, desde la sede del Parlamento en Caracas.

Pero advirtió que las conversaciones sólo serán exitosas si Guaidó y sus aliados piden perdón por conspirar para derrocar a Maduro y por respaldar la congelación de activos petroleros de Venezuela en el extranjero, algo que —dijo— ha lastimado a los venezolanos en medio de la pandemia.

“Si uno recurre a la amnesia para emprender un proceso de reconciliación, corre el riesgo de que eso no ocurra”, dijo el también psiquiatra de formación. “Corre el riesgo de que se vuelvan a reproducir situaciones graves”.

Rodríguez, de 55 años, estaba entre los candidatos leales a Maduro que ganaron más del 90% de los escaños el 6 de diciembre, en unas elecciones boicoteadas por Guaidó y los principales partidos de oposición. Estados Unidos, la Unión Europea y varios vecinos latinoamericanos rechazaron los comicios por considerarlos no democráticos después que se le prohibió a varios partidos postular candidatos. La participación de votantes fue de sólo 31%, la más baja en años.

De todas formas, el oficialista rechazó las críticas de que esté presidiendo una legislatura sumisa, la última rama del gobierno de Venezuela que había estado fuera del control del partido gobernante hasta las recientes elecciones.

En sus primeros días en el puesto, Rodríguez aprobó una comisión especial para castigar a los responsables de lo que el gobierno considera crímenes contra Venezuela, algo que los críticos dicen es una artimaña para ir tras sus opositores. Dijo que tales crímenes incluyen las maniobras para bloquear el acceso del gobierno de Maduro a 2.000 millones de dólares en oro depositado en un banco de Londres y el control de las refinerías Citgo en Estados Unidos, el mayor activo del país en el extranjero.

Se prevé que en su nuevo puesto permanezca en el primer plano de las amargas relaciones con Estados Unidos ahora que Biden asuma el puesto y establezca su propia política exterior.

Los analistas dicen que Biden tiene opciones limitadas para revertir las duras sanciones petroleras impuestas como parte de la campaña de “máxima presión” de Trump. Pero el fracaso de la política de mano dura para derrocar al mandatario sudamericano podría dejar espacio para la diplomacia.

Estados Unidos y Venezuela rompieron relaciones en 2019 poco después de que la Casa Blanca reconoció a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, alegando que la reciente reelección de Maduro era inválida. De inmediato ambas naciones retiraron a sus diplomáticos y la embajada de Estados Unidos continúa cerrada.

Rodríguez dijo tener esperanzas de alcanzar un entendimiento con Washington, uno que beneficie no sólo a los venezolanos, sino también a compañías petroleras y tenedores de bonos estadounidenses que han perdido miles de millones de dólares como resultado de una congelación a cualquier trato de negocios con el gobierno de Maduro.

“Nosotros insistimos en que es una buena oportunidad para que, dejando o aplacando la situación política y la virulencia y la agresividad, pues podamos hacer lo que históricamente ha hecho Venezuela: Buenos negocios con Estados Unidos”, manifestó.

Pero alcanzar esa meta requiere que Biden esté dispuesto.

En lo que podría ser un indicio de que no hay prisa por modificar la posición actual, el presidente electo ha invitado al enviado de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, a que asista a su juramentación, según la embajada venezolana en Washington. El equipo de transición de Biden declinó comentar.

“El mundo entero espera a que en pocas horas el presidente vaya a asumir la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica”, dijo Rodríguez. “Ojalá abandone lo que tanto daño le ha hecho al pueblo de Venezuela, pero que además resultó completamente infructuoso”.

Caracas / AP

Share This:

Comentarios

  




Publicidad

Publicidad




Publicidad

Publicidad

El Tiempo