Locales

Inseguridad y desidia: otra cara del hospital Luis Razetti

Trabajadores tratan de resguardarse bloqueando las puertas con objetos / Fotos: Arturo Ramírez

Lidiar con la escasez de medicamentos e insumos que se agudizó con la llegada de la pandemia por Covid-19, en marzo, parece que no es suficiente para el personal que labora en el hospital centinela Dr. Luis Razetti de Barcelona.

Desde entonces, supuestamente también se han elevado  los casos de las agresiones de familiares y robos a mano armada, debido a la escasa presencia de los cuerpos de seguridad en las diferentes áreas del nosocomio.

 Según Ronald Rodulfo, empleado del departamento de seguridad y transporte y coordinador de organización en el Movimiento de  Trabajadores de la Salud en la región, desde esa fecha, la milicia tiene las riendas de las áreas de Covid en la emergencia y los efectivos de la Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui), que prestaban servicio allí,  tuvieron que regresar a su casilla,  en la entrada.

“Ahora se resguardan en la casilla y no hacen recorridos frecuentes  por los pisos. Por otro lado, existe un déficit de personal en la  seguridad interna. Los activos carecen de radios transmisores para comunicarse y una buena preparación para defenderse, a pesar de que hemos solicitado capacitación. Eso sin meter los bajos sueldos y la falta de uniforme”, expresó.

Medidas
Trabajadores relataron que después del mediodía, cuando la afluencia de pacientes y personal  empieza a disminuir, quedando sólo el funcionario de guardia, es que empieza a campear  más la inseguridad, propiciada por la penumbra que reina en los  pasillos de casi todos los pisos.

 “En quirófano obstétrico tenemos seguridad interna hasta el mediodía nada más. A veces una semana de noche sí y otra no, pero eso no es siempre. Nuestra manera de resguardarnos es mantener a los familiares afuera y  la reja cerrada. A mí no me ha ocurrido,  pero he escuchado que a algunas doctoras las han robado por las escaleras. Esperemos que consigan una solución”, manifestó Ofelia Machado, quien trabaja en la farmacia de esa área.

 En el piso 6, una licenciada en Enfermería, quien prefirió mantener su nombre en el anonimato, comentó que perdió la cuenta del tiempo que tienen sin portero y camareras en la Unidad Cardiopulmonar, por lo que siempre tratan de estar resguardados.

Explicó que a la doble puerta de vidrio que los separa del área de las consultas externas de Ginecología y Obstetricia, le tienen que atravesar un tubo de aluminio, a cualquier hora del día, porque el pasador de la cerradura está malo.

“De noche, cuando hay más  inseguridad porque el pasillo de la otra ala del piso está oscuro, pues  aunque las autoridades iluminen los antisociales se llevan los bombillos o los rompen por el mismo tema de que no hay resguardo, tenemos que amarrar una cadena con candado y eso trae como consecuencia que se deteriore la puerta. Ha sido reparada en dos ocasiones”, mencionó la licenciada.

Así como en el piso 6, hay otros pasillos oscuros

Por otro lado, el delegado de prevención del  nosocomio capitalino y coordinador del Movimiento de Trabajadores de la Salud, Edisson Hernández, recordó que el 8 de enero, el delegado de prevención del anexo pediátrico notó la presencia de un sospechoso con cuchillo en la Emergencia y junto a otros trabajadores, lo sometió para entregarlo a la policía.

Barcelona / Elisa Gómez

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