Venezuela

Mercado negro de gasolina y falta de diésel se consolidarán en 2021

Expertos aseguran que no llega diésel desde octubre y que las reservas actuales durarán hasta marzo o abril / Fotos: Archivo

La recesión que enfrenta Venezuela desde 2013 y la hiperinflación que atraviesa el país desde hace tres años han generado distorsiones en la economía que, en vez de ser corregidas por las autoridades, se han instalado y arraigado hasta en el rincón más alejado de la capital.   

La dolarización informal, por ejemplo, pasó en poco tiempo de ser un fenómeno tímido provocado por la pérdida del valor del bolívar a calar hasta en el poblado más retirado en el interior del país. El Gobierno le dio el visto bueno a este proceso y ahora Venezuela se encuentra entre los países más desiguales del mundo, dividido entre los que tienen divisas y los que siguen percibiendo bolívares devaluados.   

En medio de una pandemia que puso al borde del abismo el maltrecho aparato productivo nacional, el país enfrentó en 2020 una profunda escasez de gasolina que obligó a muchos a recurrir a los revendedores y pagar, en divisas, el litro a precios superiores a los internacionales.   

Sin esperanzas de una pronta recuperación de la producción petrolera nacional ni de un levantamiento de las sanciones internacionales, ni siquiera con el cambio del presidente estadounidense, expertos prevén que este mercado negro de combustible se termine de instalar este año, lo que acrecentaría la mencionada desigualdad, esta vez entre los que tienen capacidad de pagar gasolina bachaqueada y los que no.   

“En 2021 el país verá un proceso de consolidación del mercado negro y costoso que se generó y profundizó el año anterior, que han aprovechado los sectores que controlan la distribución para generar ganancias”, afirmó a El Tiempo el economista Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.   

La severa escasez de gasolina que, paradójicamente, ha enfrentado el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, y que no alivió el esquema de venta y distribución implementado a mediados de 2020 por el Ejecutivo, ha alimentado el mercado negro,  donde el litro se vende hasta en cinco dólares, precio que duplica al más alto en el mundo: 2,33 dólares, en Hong Kong. De esta forma, Venezuela pasó de tener la gasolina más barata a la más cara del mundo.   

La producción tocó fondo
El secretario de Profesionales y Técnicos de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), Iván Freites, aseguró vía telefónica que actualmente no hay reservas de gasolina. La poca oferta que hay es lo que escasamente se produce de manera intermitente en las refinerías, cuya operación se ha visto afectada por problemas en las plantas, falta de aditivos y colapso del sistema eléctrico nacional.   

“En la Refinería Cardón se logró producir nada más durante 120 días en 2020,  un promedio de 25 mil barriles diarios; en total, 3 millones de barriles. Eso significa que, si lo llevamos a todo el año, el promedio baja a 8 mil barriles diarios en todo 2020. Eso no es ni siquiera el 10% del consumo nacional, por eso es que no hay inventarios”, asegura Freites, quien en diciembre pasado abandonó Venezuela debido a la persecución política a la cual, según dijo, había sido sometido.   

El sindicalista afirma que 2020 fue el peor año en cuanto a niveles de combustible, y, sobre todo, al problema que hay con el personal especializado en las instalaciones. “Prácticamente no hay personal. Sólo 5% de los trabajadores de las instalaciones petroleras del país es calificado, y sin el personal calificado y adecuado para realizar las labores será muy difícil recuperar la producción de gasolina en 2021”.   

El economista Luis Oliveros, experto en materia petrolera, prevé que, con la Ley Antibloqueo, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y la nueva Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, el Gobierno va a tratar de aumentar la participación privada para ver si puede saltarse las sanciones y que sean los mismos inversionistas quienes vendan el crudo.   

“Se van a generar incentivos a que entren capitales extranjeros, el tema es que, con sanciones, ¿qué capitales van a venir? Seguramente empresas de Turquía, China o Rusia, y hay que ver también en qué condiciones vendrán”.   

Por ello, Oliveros considera que el punto fundamental son las sanciones internacionales y la postura que vaya a tomar el gobierno del presidente electo Joe Biden respecto a la situación con Venezuela.

 “Habrá que ver cuál será la política de Biden en torno a Venezuela, a las sanciones, si va a permitir la venta de petróleo por ayuda humanitaria y si va a dejar que ese petróleo vaya directamente a Estados Unidos. Esa, creo yo, va a ser la clave. Venezuela ya tocó piso en el tema de la producción petrolera y creo que viene un período de estabilización”.   

Según el reporte anual de producción de crudo publicado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el país produjo en todo 2020 un promedio de 557 mil barriles diarios (b/d), el volumen más bajo en los últimos 77 años y una caída de 45% en comparación con el promedio de 2019 de 1.013.000 b/d.   

La firma Ecoanalítica también estimó que al cierre de 2020 el promedio de producción fue cercano a 550 mil barriles al día, y prevé que en 2021 el país no llegará a bombear más de 600 mil barriles diarios, ni siquiera con una eventual reapertura económica producto del cese de la pandemia por el  Covid-19 por la vacuna. Esto debido a las sanciones y la dificultad que tiene el Gobierno para colocar el crudo en sus destinos tradicionales.   

Por su parte, Luis Vicente León no cree que haya muchas posibilidades de que mejore el abastecimiento de gasolina en 2021 debido, precisamente, a que las sanciones “van a continuar sin ningún problema”. “Ni siquiera el cambio de gobierno de Estados Unidos hace pensar que habrá una flexibilización en el tema de la gasolina”.   

“Para el gobierno norteamericano la gasolina es un tema muy complejo, porque es un mecanismo a través del cual el gobierno de Maduro ha logrado construir mercados negros, controlar sectores con los que hace dinero, vender gasolina a sus aliados y hacer dinero para mantener la revolución”.   

Por esa razón, León sostiene que la posibilidad de convencer al gobierno norteamericano de lograr una liberación real en el mercado de la gasolina “suena bastante extraña”.

La escasez de gasolina ha alimentado el mercado negro, donde el litro se vende hasta en
cinco dólares. Este precio duplica el más elevado del mundo

“Puede haber una liberalización y negociaciones en otros aspectos, pero en el combustible lo veo difícil”.   

Combustible del pueblo
El presidente de Datanálisis advierte que el problema más grande e importante que enfrentará Venezuela a lo largo de 2021 será con respecto al diésel, si no cambian las condiciones actuales.

“La gasolina es el combustible de los ricos, pero el diésel es el del pueblo. El transporte público, los camiones que transportan alimentos y medicinas, las plantas termoeléctricas, las plantas eléctricas de las clínicas y hospitales y toda la planta agroindustrial y agrícola utilizan diésel. Ese es realmente un combustible muchísimo más masivo y que por los momentos no tiene un mercado negro”.   

Sin embargo, León asegura que la suspensión en el último trimestre de 2020 del convenio de intercambio de petróleo por diésel generará un problema crítico que todavía no se ha manifestado del todo porque hay reservas, las cuales, advierte, pueden durar hasta febrero o marzo.   

“Del diésel total que se consume en el país, sólo 35% se producía internamente, por lo que 65% es importado, y ese diésel importado tiene una composición de azufre menor que el local, que es el que permite que se pueda utilizar en las termoeléctricas. La mayoría de las termoeléctricas que se han dañado ha sido por el azufre del diésel local”.   

La escasez se manifiesta
Sectores económicos ya han reportado una paralización de sus actividades por la falta de este combustible.   

El Central Azucarero Portuguesa, el principal productor de azúcar del país y que atiende las necesidades de la industria refresquera, alimenticia y del consumo doméstico, paralizó la zafra por falta de diésel. El gerente general de administración de la compañía, ingeniero Agustín Marcano, informó que, debido al limitado abastecimiento de diésel por parte de Pdvsa, se vieron en la obligación de interrumpir la zafra “hasta tanto se recuperen los inventarios de combustible”.   

José Ricardo Álvarez, presidente de la Federación de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca), advirtió recientemente que la producción nacional de azúcar está en peligro por la escasez de diésel que necesitan las maquinarias. “Se requieren entre 15 y 20 gandolas para atender los cuatro centrales del sector privado que están operativos”.   

Aquiles Hopkins, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), advirtió por Twitter que la escasez de diésel pone en riesgo las siembras de frijol, arroz y otros rubros en el occidente del país. “Los responsables de la distribución del combustible deben dar atención prioritaria a la producción de alimentos. Para mañana ya será tarde, en agricultura el tiempo no perdona”.   

Los economistas León y Oliveros aseguran que en los puertos venezolanos no entra un barco con diésel desde octubre de 2020. “Se están consumiendo las reservas, pero llegará un momento en el que se empezarán a agotar y su suministro será jerarquizado. Esto inevitablemente generará mercados negros”, dice León.   

“Se estará creando otra distorsión y en un mercado mucho más sensible, porque la gente vive de lo que se distribuye en camiones con diésel, y los incrementos de costos de distribución serán brutales, lo que incidirá en los precios de los productos”.   

En noviembre, expertos petroleros dijeron que Pdvsa había acumulado una gran cantidad de inventario de diésel para abastecer el mercado interno hasta abril del año 2021.   

Juan Szabo, exvicepresidente de Exploración y Producción de Pdvsa, indicó que el diésel ha venido a Venezuela por operaciones de swaps en volúmenes muy por encima de la demanda, lo que ha hecho que los inventarios están a plenitud o depósitos llenos.   

“Ahora, sí es verdad que no habrá operaciones de intercambio de crudo con diésel en el mercado internacional por parte de Pdvsa, pero habrá producción esporádica de diésel a través de los intentos por reactivar la refinación en el país, así como el inventario acumulado, por lo que hay suficiente diésel para bien entrado el año 2021, hasta el mes de abril, aproximadamente”, dijo en el foro virtual Propuesta para recuperar la industria petrolera, organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y la Asamblea Nacional (AN).   

En octubre, el representante especial de Estados Unidos para Venezuela e Irán de la administración de Donald Trump, Elliott Abrams, anunció que el gobierno norteamericano había tomado la decisión de retirar una de las exenciones en su política sancionatoria contra la industria petrolera nacional: el intercambio de petróleo venezolano por diésel.   

“Estamos tratando de impedir la exportación de crudo del régimen de Maduro en Venezuela, y una de las maneras de frenarla es evitar que intercambien productos por ella. Hemos estado en contacto con aquellos involucrados en ese tipo de transacciones y descubrimos que están dispuestos a cumplir con las sanciones de Estados Unidos”, declaró Abrams, según reseñó S&P Global Platts.   

A mediados de septiembre, un grupo de ONG envió una carta al secretario de Estado, Mike Pompeo, y al secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin, para evitar que se prohibiera la importación de diésel a través de intercambio.   

“Esta decisión tendría consecuencias devastadoras para la población. En Venezuela, el diésel es el principal combustible para la generación de electricidad y para el transporte de carga de bienes básicos, que incluyen alimentos, medicinas y suministros humanitarios. Cortar el acceso al diésel en el país podría empeorar las ya muy precarias condiciones de vida de millones de venezolanos que dependen de esta cadena de suministro”.   

La misiva fue suscrita por las organizaciones Acción Solidaria, AlertaVenezuela, Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (CDH-U   CAB), Laboratorio de Paz, Monitor Social A. C., Movimiento Ciudadano Dale Letra, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) y Reunificados ORG, Convive, Catia Posible, Revista SIC, Civilis Derechos Humanos y Centro Gumilla.

Caracas / Carlos Seijas Meneses

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