Venezuela

Raúl Isaías Baduel: Más de ocho meses aislado y cuatro años esperando por un juicio

EL general Raúl Isaías Baduel lleva varios años a la espera de un juicio / Foto: TalCual

El general retirado Raúl Isaías Baduel ha cumplido hasta la fecha 12 años de cárcel: seis años de encarcelamiento, poco más de un año en libertad condicional y recientemente -el 12 de enero- cumplió cuatro años preso entre sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), informó TalCual.

En todo ese tiempo, sus familiares han denunciado que el general ha sido víctima de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes. En particular, Baduel ha sido sometido a largos periodos de aislamiento y la llamada “tortura blanca” en la sede del Sebin ubicada en Plaza Venezuela, y conocida como ‘La Tumba’.

Baduel no ha tenido acceso al debido proceso en estos últimos cuatro años, particularmente porque no se ha dado la ausencia de juicio que justifique su detención. Con una acusación de supuesta conspiración a cuestas, los cuerpos de seguridad utilizaron este planteamiento para mantenerlo en dos prisiones catalogadas por la propia Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos como centros de tortura.

Se trata de “La Tumba”, como se conoce a la sede del Sebin en Plaza Venezuela, y posteriormente “La Casa de los Sueños”, como bautizaron las propias autoridades de la Dgcim a su cárcel dentro de las instalaciones de Fuerte Tiuna.

Andreina Baduel, hija del general, relató que el 9 de febrero del año pasado fue sacado de Fuerte Tiuna -donde estuvo siete meses recluido- sin órdenes de un tribunal, y sin conocimiento de sus familiares o abogados. “Fue tiempo después que nos enteramos que estaba en La Tumba. La primera visita que tuvo después de eso fue en octubre, y después de eso no le han establecido un régimen de visitas”.

Durante 2020, el general Baduel apenas recibió cinco visitas de sus familiares, detalla su hija. “Lo que te pueda decir de él ahora es incierto porque no hemos tenido una comunicación fluida y privada con él. Todas las visitas son filmadas, monitoreadas, solo ingresa un miembro de la familia por una hora”.

Andreina Baduel asegura que solo el hecho de estar recluido en La tumba, cuyas condiciones han sido descritas por organismos internacionales, consiste en tortura y tratos crueles contra su padre.

El periplo judicial

En abril de 2009 el exministro de Defensa fue apresado por funcionarios de la Dgcim, debido a supuestos actos de corrupción durante su paso por esa cartera. Baduel se defendió de las acusaciones diciendo que los culpables de dichas irregularidades administrativas habían sido sus predecesores, pero el 7 de mayo del año siguiente fue condenado a casi ocho años de prisión por los delitos de apropiación indebida de bienes del Estado y corrupción.

Estuvo seis años detenido en la cárcel de procesados militares de Los Teques, mejor conocida como Ramo Verde. El 12 de agosto de 2015 le fueron otorgadas medidas sustitutivas de libertad, entre ellas el no salir del estado Aragua (su lugar de residencia) o la prohibición de hablar a los medios de su caso.

Pero el 12 de enero fue llamado a tribunales y nuevamente es encarcelado por supuestamente incumplir su libertad condicional y, aunque su condena culminaba en marzo de 2017, se le imputaron nuevos delitos “en contra de la independencia e integridad de la nación”.

Otra de las irregularidades en el caso de Baduel es que sus abogados no han podido tener acceso al expediente desde hace tres años.

“Luego de 2018 no ha pasado nada, esta es la fecha que no se ha hecho la apertura de juicio. La ley prevé, cuando hay retardo procesal, una medida que es el decaimiento del proceso. Eso deberían otorgarlo los tribunales sin ni siquiera mediar una solicitud del detenido o abogados, aún así han pasado casi tres años y mi papá sigue sometido a un limbo jurídico”, señala Andreina Baduel.

Los perseguidos llamados Baduel

Tener el apellido Baduel en Venezuela parece ser sinónimo de encarcelación. Además de la prisión del patriarca de la familia, dos de sus hijos también han enfrentado la cárcel, mientras que una de sus hijas ha sufrido amenazas judiciales por apelar la libertad de sus familiares.

Mientras el general Baduel estaba preso, su hijo Raúl Emilio Baduel fue detenido durante una protesta el 21 de marzo de 2014 en el estado Aragua. Junto a Alexander Tirado, fue condenado a ocho años de prisión por intimidación e instigación pública con artefactos explosivos y agavillamiento.

Baduel pasó por la cárcel de Alayón (Aragua), David Viloria (mejor conocida como Uribana, en el estado Lara); la cárcel 26 de Julio (Guárico); el Centro Experimental de Reclusión y Rehabilitación (Cerra – Aragua) y la cárcel Fénix en Lara.

En su testimonio para “La república que tortura”, una serie documental de TalCual, Baduel afirmó ser víctima de torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes. Además vio como esos mismos malos tratos eran aplicados a los presos comunes en cada uno de estos centros de reclusión.

El siguiente de los Baduel en ser detenido fue Josnars Adolfo. El 4 de mayo de 2020 fue apresado en la población costera de Chuao (Aragua) junto a otras personas y señalado de estar presuntamente involucrado en la Operación Gedeón, como se nombró al intento de incursión militar para derrocar a Nicolás Maduro ese año.

Josnars Baduel dijo en un video que en su grupo venían dos ciudadanos estadounidenses que estarían trabajando con la asesoría de la seguridad del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, material que fue cuestionado por presentar fallas entre el audio del mismo y la boca del detenido.

Ese día fue llevado a la sede de la Dgcim ubicada en Boleíta, y tiempo después fue llevado hasta El Helicoide, otro de los edificios del Sebin en Caracas. En todo ese tiempo sus familiares no han podido verlo, pero sí han denunciado que en al menos cinco ocasiones han sacado de urgencia a Baduel hasta un centro de salud, debido a cuadros de asfixia producto de las torturas a las que ha sido sometido.

“Perdió 26 kilos producto de las torturas, no le han establecido ni siquiera un régimen de visitas, no han permitido que se comunique con sus abogados. Está siendo víctima de tratos crueles, de torturas, de violaciones a su derecho a la defensa, a sus derechos humanos”, denuncia su hermana Andreina Baduel, quien fue víctima de amenazas judiciales luego de interponer un recurso de habeas corpus ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en favor de Josnars Adolfo.

Y es que en una decisión de la Sala Constitucional del TSJ, de fecha 15 de mayo 2020, se desestimó que hubiese una detención arbitraria o se configurara una desaparición forzada en el caso de Josnars Baduel, pero los magistrados no se quedaron allí, sino que ordenaron remitir una copia de su decisión “al Fiscal General de la República, a fin de que en el ámbito del ejercicio de sus atribuciones constitucionales proceda a verificar lo conducente por los presuntos hechos punibles cometidos por la accionante, ciudadana Andreina Baduel”.

La sentencia no se quedó solo en amenaza, pues Andreina Baduel debió cancelar una multa de 50 unidades tributarias. “Ya hasta usar los mecanismos que prevé la ley son usados para perseguir a la disidencia”.

“Condición de vida”

La dinámica de la familia Baduel ha cambiado desde que su padre está en prisión. Turnarse entre hermanos para las escasas visitas, llevar la comida y enseres necesarios dentro de la cárcel, son algunas de las rutinas que han tenido que establecer. “Yo he calificado esto como una condición de vida porque trastoca cualquier realidad que pueda tener una familia, y más en una terrible situación país como la que atravesamos los venezolanos”, asegura Andreina Baduel.

Baduel además dice que van a seguir denunciando la situación no solo de sus familiares sino de los más de 300 presos políticos que se contabilizan en el país. “Estaremos denunciando ante organismos nacionales como internacionales. Pedimos a los venezolanos que se sumen a la causa de la libertad. Quienes tenemos familiares injustamente presos no somos los únicos que deberíamos alzar la voz, porque ellos son presos políticos por luchar por todos”.

Caracas / TalCual

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