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Hospital Razetti: un paciente grave al que tratan de revivir

Ante la falta de seguridad y cerraduras, el personal coloca barras de hierro y objetos a las puertas / Foto: Rafael Salazar

Para entender los reiterados reclamos e inconformidad de los trabajadores del Complejo Hospitalario Universitario Doctor Luis Razetti de Barcelona, centinela para casos de Covid-19, sólo basta con realizar un recorrido por sus instalaciones. Lo que cualquiera definiría como un tour de terror, es la incómoda rutina diaria, de cientos de deficiencias, que debe soportar el personal que allí se desempeña, junto con los pacientes.

Llegar a la entrada principal y encontrarse con una puerta automática dañada y custodiada por un miliciano nada robusto, de más de 50 años de edad, da los primeros indicios de la situación delicada y de debilidad que padece este nosocomio, el más importante del estado Anzoátegui.

El mayor problema que ha mantenido al Razetti en boca de todos desde principios de 2021 es la inseguridad, ya que apenas arrancó el mes de enero los empleados empezaron a denunciar ataques de la delincuencia dentro de las instalaciones y agresiones por parte de familiares de los pacientes, debido a que no hay funcionarios equipados correctamente para ofrecer resguardo.

Edisson Hernández, delegado de prevención del recinto asistencial, sostuvo que la primera situación ocurrió el día jueves 7 de enero, cuando parientes de un fallecido lo agredieron física y verbalmente.

La noche del viernes 8 hubo otro incidente, pero en el anexo pediátrico Rafael Tobías Guevara, donde el personal de guardia fue sorprendido por un hombre que portaba un cuchillo. Por ello, el 19 /1, los empleados de ese centro protagonizaron una protesta para exhortar a las autoridades a no esperar que algún trabajador resultara herido para reaccionar.

“Esta situación nos indica que el gobierno nacional y regional, con su indolencia, atentan contra nuestros derechos, pues el artículo 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes”, explicó Hernández.

Recordó que el último hecho de violencia en el lugar se registró el 5 de febrero, cuando un grupo de familiares de un paciente con heridas por arma de fuego entraron a la sala de emergencia golpeando las puertas y ventanas, además de amenazar con buscar refuerzos para arremeter en su contra si no salían por voluntad propia.

Este tipo de sucesos han llevado a los trabajadores del Razetti a vivir en un estado de alarma. Así lo denunciaron enfermeras del piso 3 cuando el equipo de El Tiempo recorría el lugar y pudo constatar que la mayoría de las habitaciones, incluyendo las de los pacientes, carecen de cerraduras y ventanas, mientras los pasillos están a oscuras y sin vigilancia.

“Esto es tierra de nadie, el que quiera entrar lo hace tranquilamente porque las puertas de acceso a los servicios no tienen seguro, no hay iluminación ni policías que vigilen la zona”, aseveró una de las profesionales que por seguridad prefirió mantenerse en el anonimato. Ellas aseguraron que sienten temor de salir después de las 9:00 pm a los pasillos.

El camillero Junior Murillo explicó que optan, durante las horas nocturnas, por atravesar barras de hierro por detras de las puertas de vidrio de todos los servicios, incluyendo la que se encuentra en la entrada principal; mientras que el portón del piso 7 de Medicina Interna lo sujetan con una gran cartelera de pedestal.

“Hasta hace tres años era habitual conseguirse a dos o tres policías por área, pero eso se acabó. Aquí reina la desidia”, refiró Murillo.
Esto se pudo constatar con la directora del hospital, Tibisay Triana, quien informó que pese a las reuniones sostenidas recientemente con el jefe de la Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui), Power Cano, con quien se acordó articular la brigada hospitalaria con policías, milicianos y personal interno, aún no han logrado el respaldo deseado. Aseveró que solo milicianos de avanzada edad están prestando servicios de vigilancia en las entradas principales del recinto.

Más problemas
Aunque el tema de la inseguridad ha cobrado mayor fuerza en el Razetti desde finales de 2019, no es lo único que afecta a este complejo médico.

Murillo agregó que el comedor carece de alimentos proteicos para preparar las comidas y los techos rasos de muchas de las áreas se están cayendo por filtraciones y mala calidad de los trabajos realizados.

Triana también recalcó que, al igual que todos los hospitales adscritos al sistema de salud público, este presenta otras numerosas fallas, entre ellas el déficit de insumos quirúrgicos y medicamentos.

Manifestó que si bien es cierto que han recibido dotaciones por parte de las autoridades gubernamentales estas no han sido suficientes para la cantidad de pacientes que deben atender diariamente.

“Es un error informarle a la población que se entregaron recursos sin explicarle cuál es la utilidad de cada uno de estos. Por eso muchas veces la gente viene confiada de que llegaron medicinas y se disgusta cuando les indicamos que no hay lo que requieren; además de que lo donado se agota en menos de tres días”, explicó Triana.

La directora del Razetti aseguró que lo que se vive en el hospital centinela es una situación muy dura porque las deficiencias son muchas y tratan de sobrellevarlas como puedan.

Mencionó que de esas largas listas de insumos que solicitan a las embarazadas para realizarles las cesáreas “sólo contamos con propofol (anestésico intravenoso) y compresas. No tenemos kit de laparotomía, kit de paciente, no tenemos sutura, efedrina, atropina, guantes estériles(…) Esta carencia nos hace todo cuesta arriba. Nosotros tratamos de conseguir soluciones fisiológicas haciendo intercambio con otras instituciones”, explicó. Añadió que en el Banco de Sangre también confrontan dificultades porque carecen de bolsas para depositar el contenido sanguíneo de los donantes.

Así mismo informó que para el 10 de febrero, cuando se realizó esta entrevista, ya no quedaban tapabocas quirúrgicos ni monos en los almacenes, pues en dos días habían agotado los regalados por una Organización No Gubernamental (ONG). Esos eran los únicos que tenían para entonces.

Y en cuanto a las mascarillas N95 enviadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus sigla en inglés) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, dijo que estaban priorizadas para la Sala de Aislamiento de Covid-19 y Emergencia.Indicó que debido a esta situación, los profesionales no quieren ingresar en las áreas.

Según comentaron trabajadores, “accidentalmente” han atendido a pacientes infectados de Covid-19 sin contar con los equipos de protección personal adecuados porque llegan a los distintos servicios presentando otras patologías. Añaden que lo que reciben para una guardia de 24 horas es un tapaboca quirúrgico, cuando deberían ser mínimo dos para cambiárselos.

Avances
Triana aseguró que a pesar de todos estos inconvenientes siguen articulándose esfuerzos para recuperar la imagen del recinto hospitalario y mejorar la calidad de atención.

Resaltó que a través de la Fuerza de Tarea Especial Doctor José Gregorio Hernández, un proyecto impulsado por el Gobierno nacional para recuperar centros de salud priorizados por el decreto de emergencia sanitaria, se adecuarán los quirófanos, terapia intensiva y emergencia pediátrica.

Añadió que los edificios anexos también recibirán mantenimiento. En el Oncológico Dr. Kleber Ramírez Rojas intervendrán el área de operaciones quirúrgicas y en el de Niños Rafael Tobías Guevara estarán configurando el sistema eléctrico de aires acondicionados que se había desconfigurado por alteraciones en el voltaje.

El 6 de febrero, luego de seis años de inoperatividad, el gobernador Antonio Barreto Sira habilitó un espacio de la sala de la Unidad de Hemodiálisis con mejoras en la infraestructura, grifería, iluminación, pintura, acondicionamiento de baños y climatización.

Triana subrayó que allí sólo funcionan dos máquinas (una de alto flujo y otra de bajo flujo) reparadas con ayuda de técnicos del Instituto Venezolano del IVSS de Caracas para dar respuesta inmediata a una reducida cantidad de pacientes.

El protectorado político oficialista, a través de Corpoanzoátegui, también realiza trabajos en el nosocomio.

Triana señaló que el 3 de febrero, la gerente de Desarrollo Social, Mirlian Rodríguez, y la autoridad única de Salud, Yemaira Villasmil, entregaron un destilador de agua y dos impresoras para el laboratorio, y que próximamente se incorporarán equipos de química sanguínea para ponerlos en funcionamiento cuando lleguen los reactivos desde Caracas.

También prevén adecuar la antigua área de inmunología para instalar la primera Sala de Vacunación Covid-19 de la entidad. Falta climatizar, reparar puntos de agua en los sanitarios y electricidad.

Barcelona / Milena Pérez

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