Venezuela

Nueva disminución de bolívares circulantes afecta pagos de servicios y compra de divisas

Los venezolanos han observado recientemente una fuerte “escasez” de fondos en moneda local aun en medio del contexto hiperinflacionario / Fotos: Cortesía

La crisis hiperinflacionaria que atraviesa el país desde noviembre de 2017 hizo que el venezolano terminara por desplazar el uso del bolívar en las transacciones, a pesar de haber sido objeto de una reforma que eliminó ceros a la moneda en dos ocasiones –una en 2008 y otra en 2018. Este rechazo llevó, incluso, a usar el devaluado papel moneda nacional para “manualidades” o “adornos de navidad”.

La pérdida del valor y de la confianza en el cono nacional ocasionó que los consumidores y empresarios terminaran por refugiarse en el dólar, la divisa que se ha abierto camino en el país bajo la bendición del mismo gobierno de Nicolás Maduro.

Pese al creciente uso del dólar, los consumidores, paradójicamente, siguen necesitando de los bolívares aun cuando los rechazan. Hay pagos que continúan haciéndose en la moneda oficial, entre ellos el del pasaje del transporte, servicios públicos, impuestos, o por ejemplo, el condominio.

También se vuelven indispensables cuando un consumidor que paga en un comercio con dólares en efectivo tiene que completar la compra con un monto bajo, que sólo puede desembolsar en bolívares, dada la escasez de billetes de baja denominación.

El problema es que actualmente los bolívares no se consiguen, ni hay oferta para satisfacer la demanda, lo cual además de frenar el tipo de cambio, que apenas en enero subió más de Bs 800 mil, ha hecho que el precio del dólar baje y se aleje de la barrera de los Bs 2 millones, a la que se estaba acercando desde finales de ese mes hasta principios de febrero.

Entre los días 4 y 12 de febrero, el tipo de cambio en el mercado paralelo bajó de Bs 1 millón 861 mil 016 a 1 millón 652 mil 717, en promedio, lo que representa un descenso de 11% o de Bs 208 mil 299 en ocho días.

Búsqueda “frenética”
Un informe de la firma de consultoría Ecoanalítica señala que, aun en medio del contexto hiperinflacionario y del mayor uso de las divisas como medio de pago, los venezolanos han observado en las últimas semanas una fuerte “escasez” de fondos en moneda local y no exclusivamente de dinero en efectivo.

“En particular, aquellos que continúan enfrentando altos gastos en bolívares (o que, en algunos casos, prefieren seguir transando sus bienes en moneda local frente a los ‘costos’ por pagar con divisas en efectivo), han acudido de manera más recurrente a los mercados de intercambio de divisas informales en busca de tales fondos, sin éxito. Así, los hogares y empresas se han visto inmersos en la paradoja de buscar con mayor frenetismo aquella moneda que más repudian”.

Ecoanalítica explica que la razón de la falta de bolívares parece residir en la propia gestión del Ejecutivo relacionada con la circulación de esta moneda y el impacto que este mismo prevé de tal flujo sobre la inflación. Así, una vez superada la temporada navideña y la campaña para elegir al Poder Legislativo en la última parte del 2020 (marcada precisamente por mayores desembolsos por parte del Estado, vía bonos y remuneraciones), el Gobierno aplicó nuevas restricciones a los pagos en bolívares en pos de frenar las presiones futuras sobre precios y tipo de cambio.

“Lo anterior provocó que, más allá del recorte que ha exhibido el dinero primario, prácticamente desde los inicios de la cuarentena oficial, la circulación de dinero proveniente del ente emisor ha mostrado en 2021 un recorte de 20 puntos porcentuales adicionales respecto a su nivel al cierre de 2019, sólo en las primeras cinco primeras semanas del año”.

Proteger los dólares

El economista Luis Arturo Bárcenas, miembro de Ecoanalítica, explicó a El Tiempo que el hecho de que la dolarización de facto que atraviesa Venezuela sea parcial hace que una parte importante de la población siga usando bolívares.

Asimismo, el consumidor intenta, por un lado, proteger sus dólares y, por otro, evitar enfrentar algunos problemas que surgen cuando elige transar en divisas, sobre todo en efectivo.

“Ese incremento del costo de pagar en dólares se ve cada vez que un consumidor va a un local y no hay cambio, cuando tiene que hacer una cola para esperar el vuelto o cuando le niegan el billete porque supuestamente está en mal estado. Por todo esto, la gente, paradójicamente, prefiere usar el bolívar para pagar bienes porque no quiere enfrentar ese costo, no quiere perder la oportunidad de adquirir un bien sólo y sencillamente porque le niegan un billete deteriorado o porque no le pueden dar cambio.

Nadie tampoco está dispuesto a gastar un billete de 100 dólares completo. Nadie tiene la capacidad ni el interés de hacerlo, todavía hay un interés por ahorrar divisas aun cuando los dólares pierden valor en Venezuela”.

Bárcenas indica que el bolívar no ha perdido peso como medio de pago en Venezuela ya que sigue siendo aceptado en comercios, mientras el desembolso del Ejecutivo es en bolívares. No obstante, hay un interés también del Gobierno por frenar su emisión porque el hecho de que haya mayor liquidez, hace que el tipo de cambio suba.

“Como estamos en hiperinflación, la gente consumirá los bolívares en bienes o en divisas. Y bajo esa lógica, el Gobierno sabe que, si genera una cantidad de dinero lo suficientemente elevada que el mercado no espera, ocurrirá algo como lo que pasó en diciembre, cuando venezolanos pudieron consumir en mayor medida que en otros meses o inclusive compraron más divisas, y por eso el tipo de cambio y los precios subieron tan drásticamente”.

Entre el 1º y el 27 de enero, el tipo de cambio no oficial subió de Bs 1 millón 027 mil 812 a Bs 1 millón 865 mil 317, en promedio, lo que supone un incremento de 81% o de Bs 837 mil 505, de acuerdo con la cotización divulgada diariamente por la cuenta de Monitor Dólar, la referencia en las transacciones comerciales en el país. Esta importante devaluación del bolívar frente al dólar generó que la inflación arrancara el año 2021 con fuerza.

“Por eso, el Gobierno mantiene una cantidad de bolívares en circulación que no genere unas presiones inflacionarias tan altas como ocurría antes, y eso hace que aquellas personas que quieran cambiar esas divisas para no enfrentar esos costos de pagar con dólares les sea cada vez más difícil obtener bolívares. Esto hace que el tipo de cambio se mantenga contenido”.

De hecho, Ecoanalítica calcula que la cantidad de bolívares que hay en circulación equivale a 370 millones de dólares, monto que representa apenas 18% de la masa aproximada de dólares en efectivo que se mueven en el país y que asciende a 2 mil millones de dólares, la mayoría en billetes de las denominaciones 20, 50 y 100. De esta forma, el efectivo circulante en dólares equivale a 5,4 veces la cantidad en efectivo que existe en bolívares en el país.

“¿Con qué se compran divisas si no hay bolívares? (…) Es parte de la estrategia del Gobierno controlar la cantidad de bolívares que ellos mismos emiten no ajustando salarios al sector público, no elevando los bonos que le dan a la población a través del Sistema Patria, y a través de la política de encaje, que inmoviliza una cantidad mayor de los depósitos que tienen las instituciones financieras en el Banco Central”.

Bárcenas manifiesta que desde el inicio del Plan de Recuperación y Prosperidad esa ha sido la lógica del gobierno de Maduro para controlar la inflación, pero a costa de una reducción de la capacidad de compra de los venezolanos que tenían tarjetas de crédito y de una mayor contracción de la economía nacional, ya que los sectores productivos dejan de tener acceso a financiamiento.

La falta de billetes bajos
El economista subraya que otro factor por el que los venezolanos quieren tener bolívares para seguir consumiendo, aun cuando lo repudian, es la falta de dólares de baja denominación y la incapacidad del Gobierno para proveer bolívares en efectivo de más alta denominación.

“Así sea una paca de billetes inmensa o billetes de muchos ceros, la gente preferiría no gastar sus dólares en efectivo y usar los bolívares que el Banco Central le proporciona para no enfrentar los costos de pagar con divisas en efectivo”.

Sin embargo, el problema es que el país tiene un Banco Central que está pagando las consecuencias de la contracción económica.
“No puede importar billetes, no puede imprimir billetes ni puede invertir en tecnología para producir una nueva familia”, agrega Bárcenas.

Ecoanalítica considera que con “el tira y encoje en la postura oficial respecto a la regulación de la oferta monetaria” (y en relación a la propia dolarización local), tal parece que los venezolanos seguirán sufriendo las consecuencias de la inconsistencia de las autoridades dentro de su propio accionar: “Menos bolívares suponen precios más estables, pero también menos recursos para gastar”.

Caracas / Carlos Seijas Meneses

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