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Posibles muertos en represión de protestas en Birmania

Las fuerzas de seguridad empezaron a utilizar tácticas más duras el sábado contra protestantes / Foto: AP

Las fuerzas de seguridad en Birmania (Myanmar) hicieron detenciones masivas y parecieron emplear armas letales el domingo, en una escalada de sus esfuerzos por dispersar las protestas un mes después del golpe militar.

Había reportes de disparos mientras la policía en Yangón, la ciudad más grande del país, empleaba gas lacrimógeno y cañones de agua en un intento de despejar las calles de manifestantes que reclamaban la reinstauración del gobierno electo de Aung San Suu Kyi. En plataformas digitales circulaban imágenes de casquillos de munición real empleada en rifles de asalto, otra prueba de que se habían hecho disparos.

En redes sociales identificaron a un joven que se creía había muerto en Yangón. Su cuerpo aparecía en fotos y videos, tirado en una vereda hasta que otros manifestantes pudieron llevárselo.

También hubo una violenta represión en Dawei, una ciudad mucho más pequeña en el sureste del país, donde según medios locales murieron al menos tres personas durante una marcha. No fue posible confirmar las muertes en un primer momento, aunque imágenes compartidas mostraban a un hombre herido que recibía atención médica, y después ya colocado en una cama, bajo una manta y con flores encima.

Confirmar las muertes de manifestantes ha resultado difícil en un clima de caos y con falta de información de fuentes oficiales. Antes del domingo se habían confirmado ocho muertes vinculadas con la toma militar, según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos, una organización independiente.

Las fuerzas de seguridad empezaron a utilizar tácticas más duras el sábado, con acciones preventivas para disolver protestas. También ha crecido el número de soldados que trabajan con la policía. Muchos de los detenidos fueron trasladados a la prisión de Insein, a las afueras norte de Yangón, conocida por retener a presos políticos.

Para el sábado había 854 arrestados, procesados o condenados en relación con el golpe y 771 estaban detenidas o en busca y captura, según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos. El grupo dijo que si bien había documentado 75 nuevas detenciones, entendía que las fuerzas de seguridad se habían llevado a cientos de personas el sábado en Yangón y otros lugares.

“La clara escalada de las fuerzas de seguridad de Myanmar en el empleo de fuerza letal en varias ciudades y pueblos de todo el país en respuesta a manifestantes contrarios al golpe, en su mayoría pacíficos, es escandalosa e inaceptable,y debe detenerse de inmediato”, dijo Phil Robertson, subdirector de Asia de la organización con sede en Nueva York, Human Rights Watch. “No debe emplearse munición real para controlar o dispersar protestas, y sólo puede utilizarse fuerza letal para proteger la vida o evitar lesiones graves”.

“El mundo mira a las acciones de la junta militar de Myanmar, y exigirá responsabilidades”, añadió.

La televisora estatal MRTV transmitió el sábado un anuncio del Ministerio de Exteriores sobre el despido del embajador ante Naciones Unidas por abuso de poder, incumplimiento de instrucciones y “traicionar” al gobierno.

El embajador Kyaw Moe Tun declaró el viernes en un emotivo discurso ante los demás delegados que representa al “gobierno civil (de Suu Kyi) elegido por el pueblo” y dijo que respaldaba la lucha contra el régimen militar.

Instó a todos los países a emitir enérgicas declaraciones de condena y negarse a reconocer al régimen militar. El embajador solicitó también medidas internacionales más firmes para frenar la violencia de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes pacíficos.

Yangón / AP

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