Locales

Vecinos del sector Antonio José de Sucre de Maturín no ven agua por los grifos

La falta de agua representa un reto para la desinfección necesaria ante la pandemia del coronavirus / Foto: Oriana García Rivas

La preocupación por las interrupciones en el servicio de agua es una constante en algunos sectores de Maturín, en el estado Monagas. Sin embargo, en la calle 13 del sector Antonio José de Sucre la ausencia del recurso por tuberías ya es algo normal.

Vecinos de la zona comentaron que la situación más fuerte se presenta en esa calle es de la colocación de las cloacas, por los años 2003-2004 hicieron un trabajo allí y con el tiempo esa tubería de agua se partió”, recordó Antonio Yegüez, residente del sector.

Yegüez explicó que en aquellos tiempos el agua brotaba en un sitio específico y los vecinos se enteraban de que estaba llegando cuando se hacía un pozo en el pavimento. Para entonces, todos se disponían a prender sus bombas y aprovechar al máximo la tenencia del líquido.

Alrededor del 2015 esa rutina terminó y los charcos comenzaron a secarse.

Un par de años más tarde, muchos residentes comenzaron a bajar sus tanques, que estaban inutilizados. Al igual que las bombas, que se convirtieron en una herramienta prescindible.

Supervivencia al seco

El vecino puntualizó que la Gobernación del estado Monagas eventualmente envía camiones cisterna para solventar la situación, pero muchas veces no alcanza para surtir a todas las viviendas. Muchas casas se quedan sin disfrutar del beneficio que, según él, se proporciona de forma gratuita.

Detalló que cinco dólares es el precio que deben pagar a un servicio privado para disponer de 1.100 litros de agua, que en su casa, donde sólo residen tres personas, rinde alrededor de dos semanas. Esto sin incluir la jornada de lavado de ropa.

No todos los pobladores de la comunidad pueden cubrir el precio de este servicio. Por eso, algunos piden que les llenen tambores, otros preguntan si pueden ayudarles con tobos o simplemente esperan la próxima oportunidad, a ver si reúnen lo suficiente y pueden surtirse.

Annabellee Marín, quien también reside en la calle, reconoció que la limpieza necesaria derivada de la pandemia del coronavirus hace que se necesite más agua, para la desinfección de la casa y para lavar la ropa que se utiliza al salir.

Conexiones endógenas

La “tubería vieja” también es una herramienta de apaciguamiento para el problema del agua. Cuando llega por ese canal, muchos se reúnen en una casa cercana y llenan sus envases, pero eso no sucede con tanta frecuencia como antes.

Las intenciones de solucionar esta situación abundan, pero ninguna iniciativa se ha logrado concretar. Entre comentarios, se manejan muchas hipótesis: fallas, llaves cerradas e inacción.

Los residentes también han intentado tomar la batuta. De hecho, Yegüez contó que hace un par de años se inició un proyecto donde tuvieron que romper la calle para enlazar con otra tubería, pero en el momento de incorporar una pieza no obtuvieron la autorización necesaria de Aguas de Monagas y la obra no se culminó.

A pesar de ello, reconoció que esa probablemente no hubiese sido la solución definitiva al problema

Hasta la fecha, los habitantes buscan solventar de una forma u otra la falta del agua y esperan tener una alternativa que les permita solventar.

Maturín / Oriana García Rivas

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