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Programa de protección “Casa de Abrigo” trabaja para seguir salvando vidas

Casa de Abrigo Tomás Moro ofrece atención a personas de la tercera edad / Foto: Cortesía

La Casa de Abrigo Tomás Moro, ubicada en el sector La Tinia de Puerto La Cruz, es una institución que protege a los adultos de la tercera edad que se encuentran en situación de calle. Desde que se inició, en el año 2006, sus voluntarios se encargan de brindar la atención necesaria a los abuelos para que vivan su vejez en armonía. Así lo explicó el coordinador regional del programa de protección social, Jorge Oriad.

La organización evalúa el ingreso de los adultos y les brinda atención, según sus requerimientos y necesidades. Hace un mes, abrigaron a una abuela que estaba en condiciones de insalubridad y desnutrición.

Desde que inició la pandemia han tenido que modificar el funcionamiento de la institución. Son 23 personas las que laboran en la casa, entre ellas, se encuentran enfermeros, cocineras y personal de mantenimiento, que están bajo la dirección de Yorman Pernía. Se han creado horarios especiales para que los trabajadores cumplan con su labor y se restringieron las visitas “no escenciales” para proteger a los adultos mayores del Covid-19.

Colaboración

Aunque la Casa de Abrigo “Tomás Moro” es una de las instituciones mejores conservadas de adulto mayor en la zona, y según el coordinador, ha sido reconocida por organizaciones humanitarias, destaca que siempre requieren el apoyo de la comunidad. Con la ayuda de otras fundaciones, empresas y grupos religiosos, pueden seguir salvando vidas y brindando bienestar a los “abrigados” en este hogar.

La organización de jóvenes “Todo Suma”, que se encarga de realizar labores sin fines de lucro, realiza una campaña a través de las redes sociales para recolectar suministros para la casa hogar Tomás Moro.

Requieren artículos de aseo personal como crema dental, jabón, afeitadoras y papel higiénico. También, solicitan algunos productos de limpieza como desinfectante, detergente y cloro.

Más de una vez, la casa de abrigo ha hecho alianzas públicas y privadas que ayudan con la logística de la institución y la asistencia médica de los abuelos y personal.

Los 15 abuelos que actualmente hacen parte del programa de protección, tienen entre 60 y 80 años de edad.

A pesar de tener momentos de dificultad, esta organización se encarga de recrear a los adultos mediante actividades mensuales que les permita “sentirse felices”. Realizan juegos de dominó, charlas internas, dramatizaciones de series de televisión y dibujan retratos para recordar otras épocas.

Puerto La Cruz / Rubmar Perdomo

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