Locales

En cementerios del eje norte creció el descuido en pandemia (+Video)

Según versión oficial, jornadas de limpieza empezaron por cementerio de El Paraíso / Fotos: Arturo Ramírez

La pandemia por Covid-19, que cumplió un año en Venezuela, no sólo ha traído problemas sanitarios, económicos y sociales al país. En el caso de Anzoátegui, también ha afectado las condiciones de la mayoría de los cementerios de la zona norte.

Fachadas con poca pintura, maleza alta, restos de árboles esparicidos en el suelo y tumbas desmanteladas son parte de los resultados negativos que está dejando el descuido gubernamental que, al parecer, ha crecido durante la emergencia sanitaria.

El presidente de la Fundación para la Contraloría Social a los Servicios Funerarios del estado Anzoátegui (Fcssfanz), José Magallanes, manifestó que de los seis camposantos del municipio Simón Bolívar, Mayorquín I, Bergantín, Caigua, El Pilar, Minas de Naricual y Barcelona, sólo este último es sometido a trabajos de mantenimiento, pero no suficientes.

“No hay que enfocarse sólo en el cementerio de Barcelona, también hay que irse a los foráneos, sobre todo el de Mayorquín, allá llevan a los pobres. Se tiene que dignificar a las personas”, resaltó Magallanes.

Este camposanto lleva más de un año en el olvido. La fachada está en ruinas, el portón permanece abierto las 24 horas porque hurtaron una de las láminas, algunas tumbas se encuentran cubiertas de maleza y las caminerías son de tierra.

Sólo el cementerio de Barcelona es, al parecer, limpiado constantemente / Foto: Rafael Salazar

La inseguridad es otra de las situaciones que preocupan al vecino Arístides Otero, quien por vivir justo al frente asumió las funciones de celador y sepulturero voluntario.

Contó que aunque los robos a mano armada han disminuido allí, se meten de noche para cargar con tubos de hierro, acero y láminas de zinc. La situación supuestamente ha empeorado desde hace tres años, pues se llevaron los cables de electricidad, por lo cual el espacio quedó a oscuras.

Al también cuidador y trabajador independiente Jesús Estevez le inquieta un árbol de apamate, cuyas raíces están tumbando la pared. Teme que la mata caiga sobre un transformador, deje a la comunidad sin luz y hasta cause un accidente grave.

Tanto Otero como Estevez piden ls presencia de las autoridades municipales para ejecutar y no para prometer, como, al parecer, han hecho durante años, al asegurarles que los incluirán en nómina para cancelarles un salario.

Pese al incumplimiento, ellos igual reciben los permisos de entierro y están pendiente de su realización.

En caso de que el familiar desee sus servicios por abrir el hueco, pegar los bloques y tapar la fosa, les cobran $50; sin incluir materiales porque eso duplicaría el costo. De lo contrario, dijeron que ubican un espacio en el terreno y dan el permiso para que los parientes hagan el trabajo.

Autogestión
Desirée Paraguán, una de las cuatro trabajadoras del cementerio de San Diego, en la zona rural de Sotillo, señaló que desde que en agosto salió en Gaceta Oficial que no se iban a cancelar las unidades tributarias para las sepulturas, debido a la pandemia, se han regido por la autogestión con sentido de pertenencia. El Tiempo trató de conseguir el ordenamiento jurídico, pero no fue posible.

“Gracias a los aportes de los familiares para bombillos y cepillos, entre otras cosas, mantenemos las instalaciones. Nosotros también cortamos las escobas de monte. Pero sí nos hace falta ayuda”, afirmó Paraguán, quien dejó claro que las jornadas de limpieza de la alcaldía se hacen, sobre todo, en octubre, cuando se acerca el Día de Muertos.

Los trabajadores de los cementerios, morgueros y funerarios son un foco de contagio porque trasladan hasta fallecidos con Covid-19, por lo que es importante que cumplan con las normas de bioseguridad y que sean vacunados como al personal del sector salud. Hacemos un llamado al protector de Anzoátegui y al gobierno nacional”.

José Magallanes
Presidente de la Fcssfanz

La iluminación instalada con cables y bombillas colgando de los árboles no es suficiente, por lo que los empleados solicitaron también la recuperación de los postes.

En el terreno, de aproximadamente dos hectáreas, tampoco llega agua por tubería. Los trabajadores almacenan la de lluvia o Paraguán lleva de su casa una bomba hidráulica y unos 300 metros de manguera, para conectarlos desde la quebrada cercana para llenar el tanque.

Por otro lado, aunque las caminerías se ven limpias, pues el mantenimiento de las tumbas le corresponde a los familiares, la falta de mantenimiento de la fachada le da al lugar un aspecto de descuido. Al parecer, no es pintada desde hace tres años.

De igual manera, como ocurre en el resto de los camposantos, una vez cerrado el acceso al público, la inseguridad se apodera de los espacios y eocurren hurtos en las tumbas.

“Con el permiso del director de los cementerios municipales de Sotillo solicitamos que le presten atención a todos estos problemas”, dijo Paraguán.
Por su parte, algunos parientes denunciaron que, pese a la supuesta orden de exoneración, ahora empezaron a cobrar $5 por la inhumación (entierro), también por exhumación de cuerpos de más de cinco años (lo más aplicado por los deudos ante la poca capacidad del terreno), así como por el destape y cubierta. Además deben llevarles los materiales.

“Si el Presidente decretó en la pandemia que no se cobrara y lo están haciendo, para dónde van esos recursos”, se preguntó la sexagenaria Tibisay Valencia.

Sin embargo, el administrador de los cementerios del municipio Sotillo (San Diego, Pozuelos y El Paraíso), Alfredo Guatarama, reiteró que por orden de un tribunal, desde agosto no se deben cancelar los entierros.

En el caso del camposanto de El Paraíso, mencionó que les piden a los familiares que apoyen con papelería como hojas y lápices. Allí se les colabora con la ubicación del espacio y el pariente se debe encargar del resto.

Mantenimiento
Desde que se inició el año, los trabajadores municipales tomaron las ocho hectáreas de la necrópolis de El Paraíso para darle mantenimiento: podan los árboles y limpian. Actualmente van por el área D, la cuarta de las 19 en que está zonificado.

“Estamos limpiando tanto el cementerio, como los 500 metros de canal que lo atraviesan. También tenemos un mes sacando los féretros de las exhumaciones que se realizan por petición de los familiares. Comenzamos aquí y luego iremos a los otros cementerios”, aclaró Guatarama.

La presidenta del Instituto Autónomo Municipal de Servicios Cementerios de Guanta (El Chaure y El Chaparro), María Zapata, informóó que desde noviembre, cuando asumió el cargo, han hecho un operativo de saneamiento con la alcaldía. Por lo demás, siete obreros se encargan.

Obreros se encargan de la limpieza del camposanto de Guanta / Foto: Arturo Ramírez

No obstante, trabajadores que prefirieron mantenerse en el anonimato, comentaron que desde hace 10 años, cuando les empezaron a desmejorar sus salarios, no existe un mantenimiento adecuado ni que incluya la limpieza de las tumbas. Esta última tarea es responsabilidad sólo de los familiares, a menos que paguen “bajo cuerda”.

A diferencia de los cementerios visitados, Zapata, en compañía de Rosa Barrera, otra de las trabajadoras administrativas, comentó que cobran, dependiendo del trabajo, entre Bs 15 millones y Bs 20 millones para las exhumaciones de los cuerpos con más de cinco años, en caso de que familiares tengan el panteón lleno.

Si tienen que abrir el hueco, el monto es de Bs 10 millones. Mientras que el servicio de destape, entierro y luego tapar la fosa cuesta Bs 5 millones.
“Pero en sí, no hay una tarifa fija porque la gente llora mucho, que no tiene. Hay casos que son exonerados y se le pasa una relación a la alcaldía”, adujo Zapata.

Seguridad
Ante las constantes denuncias de inseguridad recibidas a través de su fundación y tras mesas de trabajo con los cuerpos policiales y representantes de la Alcaldía de Bolívar, Magallanes informó que en el cementerio de Barcelona ahora hay tres funcionarios todos los días. Allí el delito más grave era el hurto de losas y otras piezas de las tumbas; eso se redujo, pero pidió que se eleve el número de efectivos para abarcar las 10 hectáreas del recinto.

Con respecto al Cementerio Parque Metropolitano (Cemeparca), dijo que en el lugar son constantes las incursiones de la delincuencia, lo cual ha empeorado durante la pandemia, a tal punto que no sólo han robado a mano armada a los usuarios, sino que también ya desmantelaron las máquinas excavadoras, se llevaron herramientas de trabajo como carretillas y palas, así como la bomba de agua sumergible, que distribuye el líquido por las instalaciones.

Hace más de un mes fue colocada una casilla de la Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui) con 10 funcionarios que velan por la seguridad. Con esta ayuda, los trabajadores del cementerio esperan retomar con normalidad el mantenimiento, pues ya se están reponiendo las herramientas hurtadas.

Barcelona / Elisa Gómez

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