Venezuela

Anzoátegui registró el mayor número de protestas en el país de enero a abril

Ante la falta de liderazgo político, gremios y vecinos han sido los principales movilizadores de las protestas por fallas de servicios y demandas laborales / Foto: Rafael Salazar

La expansión del coronavirus parece haber servido también para contagiar la apatía entre la población, bajando la temperatura de las expresiones colectivas de inconformidad en la calle.

Según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), durante los primeros cuatro meses de 2021, se reportaron 2 mil 054 protestas, lo que representa 23,7% menos acciones de este tipo que las registradas durante el mismo lapso del año pasado y una disminución de 74, 87 % con respecto a las de 2019 –cuando se contabilizaron 8 mil 174 reclamos en el primer cuatrimestre.

Aunque la actual situación se encuentra muy lejos de compararse con las protestas masivas de los años 2014 y 2017, aupadas por la oposición política y que se replicaron en varias entidades, lo cierto es que las modalidades de reclamo ciudadano han “mutado” a otras variantes más reducidas –como concentraciones de vecinos o los “pancartazos- para mantenerse como válvulas de escape frente al malestar por la crisis.

“Algunos podrían inferir que en Venezuela las protestas están desapareciendo”, advierte a El Tiempo Marco Ponce, académico y director del OVCS, “pero la realidad es que, a pesar de las medidas de control social por parte de las autoridades, la criminalización, la represión, y el riesgo de contagio de Covid, vemos cómo el actual índice de protestas evidencia que la exigencia de los derechos humanos en la calle no se detiene. Lo que mueve a los ciudadanos para salir a protestar son justamente las carencias”, aseguró.

En los últimos seis años, se han registrado “protestas espontáneas” -e incluso en algunos casos pequeños estallidos sociales-, en distintas zonas del país que surgen sin convocatorias de organizaciones o toldas partidista, nacidas de las necesidades de la población, ya sea por demandas laborales, déficit en el sistema de salud y alimentación, colapso de servicios públicos -falta de luz, agua y gas- y, desde el año pasado, la escasez de combustible que afecta el desarrollo en todas las áreas.

Recientemente se han agregado otros reclamos como son la dolarización del salario o la necesidad de implementar un plan masivo de vacunación contra el coronavirus.

Pero las manifestaciones estrictamente políticas han ido quedando relegadas. Del total de protestas contabilizadas entre enero y abril, 75,85% -1 mil 558- se relacionan con derechos económicos, sociales y ambientales -principalmente vinculados con el tema laboral y salarial-, mientras 24,1% -496 acciones-, corresponde a derechos civiles y políticos, según el OVCS.

Reclamos en las regiones

Una de las particularidades de las protestas surgidas en época de pandemia, y específicamente desde el último trimestre del año pasado, ha sido la realización de estas en pueblos y caseríos.

“Esa es una situación que continúa en la actualidad”, subrayó Ponce. “Según nuestros datos, ha habido un repunte de este fenómeno en las zonas rurales, donde el tema de servicios básicos es bastante grave o precario”.

Con escasa difusión en los medios, los reclamos abarcan todas las entidades del país. Al poner la lupa en el ámbito regional se encuentra que Anzoátegui encabeza la lista de estados con mayor número de protestas entre los meses de enero y abril, de acuerdo con ONG. La entidad oriental acumuló 174 acciones de calle a lo largo de cuatro meses. Le siguen Sucre con 169 manifestaciones y Lara con 159.

“Obviamente no son las grandes movilizaciones que vimos en 2014 o 2017. Acá hablamos de concentraciones de trabajadores y vecinos. Si bien, Anzoátegui y Sucre lideran el índice, el mapa evidencia que es en todo el país”, puntualizó el director de la organización no gubernamental.

Al discriminar las modalidades de reclamos, se encuentra que del total nacional, 1 mil 301 fueron concentraciones de ciudadanos y vecinos; 532 se materializaron en los llamados “pancartazos”, 311 en cierre de calles y avenidas, 134 fueron paros de actividades y 86 pequeñas marchas.

En cuanto a las peticiones más frecuentes durante las protestas se encuentran que 734 corresponden a derechos laborales, 647 fueron exigencias para restablecer servicios básicos, 352 reclamos por derechos a la salud, 297 vinculadas a la participación política, 126 por el derecho a la justicia, 89 por el derecho a la vida y 29 a la alimentación. En relación a la crisis de combustible, el Ovcs contabilizó 231 reclamos. Algunas protestas fueron combinadas, es decir, acciones de calle donde se exigían más de un derecho.

Usando la creatividad

El Frente en Defensa del Norte de Caracas es uno de los bastiones que se ha mantenido activo a pesar del Covid, organizando a las comunidades en la capital. Su coordinador Carlos Julio Rojas relató que a pesar de las restricciones -e incluso en medio del incremento de la represión por parte de efectivos de seguridad y colectivos-, los vecinos de zonas como La Candelaria y el centro capitalino no han dejado de hacer sus reclamos “porque los problemas sociales se han intensificado durante la pandemia”.

“Se ha agravado el problema del agua y de los apagones y en general de los servicios públicos. Recientemente manifestamos por el problema de Cantv que ha mantenido incomunicado a la ciudad de Caracas en 35%. También manifestamos por las invasiones. En este particular se han logrado pequeñas victorias. Buena parte de las invasiones en la zona norte se han revertido”.

La pandemia ha sido un mecanismo de control social por parte del Gobierno, asegura Rojas. “Esto les ha funcionado en parte, pero hemos seguido trabajando y los ciudadanos han mantenido la presión en función de los problemas sociales”.

Aunque la frecuencia de las protestas y la cantidad de gente que participa ha disminuido, los vecinos han tenido que ingeniárselas con mecanismos de reclamos más creativos y con acciones de alto impacto.

La formación de redes ha sido una innovación. Apuntó Rojas que el Frente de Defensa del Norte de Caracas ha organizado el llamado “Movimiento León” junto a otros líderes vecinales y luchadores sociales de las parroquias del municipio Libertador, para localizar y monitorear mejor los problemas, unificar las acciones y hacer propuestas.

“Durante la cuarentena eso nos ha servido mucho, porque ante las dificultades de movilización, los vecinos se transforman en los principales voceros. Esto ha sido innovador”.

Rojas explicó que 80% de las protestas vecinales en la capital son espontáneas. “En el restante 20% hay una incidencia de la dirigencia social de las ONG que han tenido que asumir la responsabilidad ante la ausencia de un liderazgo político”.

El OVCS también destaca otros aspectos positivos en los últimos meses. “Hemos visto que los trabajadores están cada vez más unidos. Sectores que manifestaban tradicionalmente por separado ahora se han unido en un solo bloque por sus propias reivindicaciones. Cada vez hay más convocatorias conjuntas de gremios como transporte, educación, salud o industrias básicas. La crisis impacta a todos por igual, potenciando el acompañamiento y la solidaridad”, indicó Ponce.

El lejano factor político

Uno de los aspectos, dentro de la evolución de las manifestaciones ha sido la desaparición del tema político del radar de los reclamos.
En este punto, existen dos aspectos: por un lado, la suspensión de las manifestaciones partidistas y, por el otro, la falta de acompañamiento de dirigentes políticos a las acciones espontáneas vinculadas a reclamos económicos y de servicios públicos que siguen proliferando.

Según el director del OVCS, cuando comenzó la cuarentena hace más de un año, “era la oposición la que hacía llamados a grandes movilizaciones y concentraciones de impacto, pero todo ese movimiento se anuló”. Aunque las manifestaciones políticas no representan un porcentaje grande en el índice de acciones de calle de los últimos meses, “igual no han desaparecido y continúan allí”.

“Hay un grupo de venezolanos que continúa exigiendo sus derechos políticos. Quienes más han estado manifestando son personas relacionadas a toldas políticas. El ciudadano común no ha estado vinculado o cercano ya que evidentemente hay una apatía hacia la participación. Hay descontento con la situación actual, así como con las expectativas que se crearon hace dos años, sobre todo en el sector de la oposición, y eso ha impactado en las personas, que prácticamente se preocupan por defender los derechos que tienen relación con su cotidianidad”, dijo.

Con respecto a la desconexión del liderazgo partidista con las comunidades, Rojas opina que no es algo que pueda atribuirse únicamente a la aparición de la pandemia.

“En las protestas que se han registrado en Caracas en los últimos tres o cuatro años, no se ha contado con la presencia de diputados. Aun ahora se mantienen ausentes los representantes de los dos parlamentos, tanto de la Asamblea Nacional controlada por Nicolás Maduro, como la dirigida por Juan Guaidó. Ellos no se involucran en la protesta ni en el reclamo social”, indicó el activista social.

Distintos analistas esperan que cuando comiencen las inmunizaciones masivas contra el Covid y los ciudadanos recuperen la movilidad, los reclamos se reactiven en mayor medida.
“La ausencia de derechos humanos, bien sean sociales o políticos, son los que terminan activando a la gente”, puntualizó.

Exigencias ciudadanas

Las protestas en el país durante los meses de enero, febrero, marzo y abril tuvieron distintas motivaciones, entre ellas:

  • La dolarización del salario a un monto equivalente a la canasta básica.
  • Reclamos del sector salud por mejores salarios y dotación de equipos e insumos a los centros asistenciales.
  • Demandas del sector educativo por mejores ingresos.
  • Escasez de combustible, fallas en el cronograma de venta y distribución de gasolina y gasoil. Siguen siendo frecuentes denuncias sobre extorsión y cobros ilegales.
  • Fallas e interrupción de servicios de agua, luz y gas.
  • Conductores y pasajeros manifestando su inconformidad en cuanto a las tarifas del transporte y cobro en moneda extranjera.
  • Exigencia de un plan de vacunación nacional para todos contra el Covid-19, sin discriminación y con celeridad.
  • Retrasos en la venta y entrega de las cajas y bolsas del CLAP, así como denuncias por la presencia de alimentos descompuestos.
  • Fallas en la recolección de basura, fugas de aguas servidas, falta de alumbrado público, deterioro de las vías de tránsito, junto a fallas de conexión en los servicios de telefonía móvil, fija, internet y televisión por suscripción, todas son parte de los reclamos que comienzan a ganar terreno en las manifestaciones sociales.
  • Manifestaciones en rechazo a feminicidios en algunas regiones del país.
  • Protestas y denuncias contra los altos índices de inseguridad, frente al registro de asaltos, robos e intentos de invasión a casas y establecimientos.

Caracas / Rodolfo Baptista / Rafael Arias

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