DEPORTES  Copa América 2021

¿Están dadas las condiciones para que Brasil albergue la Copa América 2021?

Expertos y medios de comunicación de aseguran que la decisión de Bolsonaro se debe a la búsqueda de “apreciación” / Foto: Cortesía

Brasil es el tercer país del mundo con más casos de covid-19. Sin embargo, será, por segunda vez consecutiva, el país anfitrión del torneo de fútbol de selecciones más longevo del mundo: la Copa América.

Una decisión que no ha contado con la aprobación de millones de brasileños y fanáticos del balompié, quienes califican la medida como contradictoria tomando en cuenta lo que ocurre actualmente en el continente debido a la pandemia. “Creo que no debería hacerse en ningún lugar dadas las circunstancias actuales (…) La vida es más importante que un partido de fútbol”.

Medios de Brasil aseguran que la decisión de Bolsonaro de albergar el evento deportivo, se debe a la búsqueda de “apreciación”, ante el rechazo generado hacia su persona por el mal manejo de la pandemia. «Tenemos que vivir (…) En lo que a mí y a todos los ministros, incluido el ministro de Salud, se refiere, todo está decidido», señaló Bolsonaro, al tiempo que indicó que la realización del torneo “no está en discusión” ya que este “no representa un riesgo para la salud”.

Ante tal situación, la Corte Suprema de Brasil dio cinco días al mandatario para suministrar más información sobre la decisión del gobierno de organizar el torneo, luego de una demanda presentada por el Partido de los Trabajadores objetando el torneo. Gobernaciones de dicho país han manifestado su rechazo al evento y han anunciado “no estar en disposición” de recibir encuentros de la copa; como es el caso del gobierno de Pernambuco.

“Aunque aún no ha sido buscado oficialmente por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), el Gobierno del Estado refuerza que el actual escenario epidemiológico no permite que un evento de la envergadura de la Copa América se desarrolle en el territorio de Pernambuco”, se lee en un comunicado emitido por el gobierno ese estado del nordeste brasilero.

Por su parte, en Bahía, el quinto estado con mayor número de contagios en el país con más de un millón de casos, el gobernador anunció que no flexibilizará sus restricciones por el fútbol. “No hay posibilidad de flexibilizar las reglas para que Bahía sea sede. Seguiremos el mismo patrón en relación al fútbol, no se permitirá público. Si el requisito es tener público, aquí en Bahía no lo hará”, escribió el gobernador.

No obstante, el gobernador de Brasilia no ha objetado la realización del torneo en su territorio. En la capital federal se ubica el estadio Mané Garrincha, una de las sedes de la copa a petición de Conmebol, según medios brasileños.

Pan y circo para tapar la pandemia

Para Miguel Nicolelis, profesor de Neurociencia de la Universidad de Duke, Estados Unidos, la designación de Brasil como país anfitrión de un torneo continental “es una patada en la boca para los brasileños que perdieron familiares, para todos los que hemos estado en cuarentena en casa durante 14 meses», expresó durante una entrevista para la BBC.

Nicolelis calificó la designación como “increíble” ya que la misma puede derivar en una tercera ola de coronavirus. “Brasil aceptó este desafío al instante. Para responder a Pfizer, necesita varios correos electrónicos. Para responder a la Conmebol, con una llamada telefónica es suficiente”, dijo.

El galeno señaló que el “sí” de Bolsonaro a la realización del evento deportivo es “un intento desesperado” por ocultar la pandemia y “de mostrar que la situación se ha normalizado lo suficiente”.

“La situación brasileña es desesperada. Solo tenemos el 10% de la población vacunada, los casos están creciendo nuevamente, la ocupación de UCI se ha incrementado durante diez días, la tasa de transmisión ha vuelto a estar por encima de uno», dice el investigador.

En la misma línea, el infectólogo amazónico José David Urbáez comentó a la televisión alemana Deutsche Welle (DW) que los principales países organizadores del torneo continental fueron “sensatos” al apartarse de su organización. “Colombia y Argentina están mejor que nosotros en términos epidemiológicos (…) Si ellos no aceptaron acoger el evento, obviamente debe ser cancelado”.

Igualmente, la epidemióloga Ethel Maciel, profesora de la Universidad Federal de Espírito Santo (Ufes) y citada por ‘Gazeta de Sao Paulo’, considera que la medida “es un riesgo” porque implica viajes y la llegada de personas al país, lo cual podría incidir en el aumento de los contagios y nuevas variantes del virus.

“El anuncio es increíble. Muy triste, es muy irresponsable con la vida de los brasileños. Una vez más, las cuestiones financieras trascienden las cuestiones de salud pública», lamentó la especialista en una entrevista concedida al portal ‘G1’.

No es la primera vez que el torneo deportivo se suspende por problemas sanitarios. Para 1918, Brasil, al igual que ahora, era el país anfitrión del campeonato continental, sin embargo, la gripe española dijo presente en la nación carioca, obligando al gobierno federal a suspender las acciones del evento.

Según estimaciones de la Fundación Oswaldo Cruz, alrededor de 35.000 personas murieron de gripe española en Brasil entre septiembre y diciembre de 1918.

Más rechazo

Representantes políticos también rechazaron la realización del certamen futbolístico en el país amazónico, como es el caso de la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Gleisi Hoffmann; el líder del Partido Democrático Laborista (PDL), Ciro Gomes; o el diputado del Partido Socialista Brasileño (PSB) Julio Delgado, quienes calificaron de “inaudita” la decisión.

Por su parte, el Sindicato Internacional de Futbolistas (Fifpro) expresó su «seria preocupación» por la reubicación de la Copa América en Brasil.

A través de un comunicado, la organización recordó que las cifras de Brasil en cuanto al tema del covid-19 “son alarmantes”, por lo que instó a la Confederación Sudamericana de Fútbol a realizar una “buena y anticipada preparación” del torneo.

“El breve plazo en que la iniciativa fue confirmada podría conllevar graves consecuencias para la salud de los futbolistas profesionales, el personal y el público en general”, señala la misiva, a lo que agregan que “la salud pública y la seguridad deben ser la prioridad máxima dentro de la industria del fútbol, incluso más en estos tiempos extraordinarios”.

Fifpro señala que la decisión de trasladar con tan poco tiempo de antelación cientos de futbolistas para competir en un torneo de semejante complejidad “abre un escenario de incertidumbre para cada uno de ellos y sus familias”.

La organización gremial indicó que apoyarán a cada futbolista que decida rechazar la convocatoria y no participar en el torneo, por sus preocupaciones respecto a salud y seguridad.

La organización gremial indicó que apoyarán a cada futbolista que decida rechazar la convocatoria y no participar en el torneo, por sus preocupaciones respecto a salud y seguridad.

“Al igual que en otras competiciones de selecciones disputadas previamente durante la pandemia, los jugadores deben tener la posibilidad de priorizar su salud y la de sus familias sin temor a ser sancionados».

La economía manda

Expertos en el área deportiva han señalado en diferentes medios de comunicación que la insistencia de Conmebol para la realización de la Copa América, se debe a “razones netamente económicas”.

“Federaciones de diferentes países que conforman la Confederación Sudamericana de Fútbol, tienen sobre sus espaldas una gran presión: patrocinadores, contratos de televisión, entre otros; para tomar una decisión que parece descabellada”.

Hola Brasil, Chao Argentina y Colombia

El gigante sudamericano emergió esta semana como tabla de salvación para la realización del torneo, que inicialmente se realizaría en junio de 2020 en dos países: Colombia y Argentina; no obstante, la situación sanitaria generada por la pandemia, modificó todo el calendario y obligó a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) a cambiar de fecha. Ambos países estaban comprometidos con su organización, pero desde el pasado mes de abril todo comenzó a desmoronarse.

El primero de ellos, Colombia, actualmente vive una oleada de intensas protestas en contra el gobierno del presidente Iván Duque; manifestaciones que han sido reprimidas de manera violenta por parte de los cuerpos de seguridad del Estado.

La continuidad de Colombia como organizador del torneo comenzó a peligrar luego de un encuentro de Copa Libertadores, pues los conjuntos participantes se vieron afectados por el lanzamiento de gases lacrimógeno en las adyacencias del estadio. Previamente, las autoridades de ese país habían señalado a la pandemia como motivo para aplazar la contienda hasta diciembre.

El pasado 20 de mayo, la Conmebol anunció que la Copa no se realizaría en suelo neogranadino, lo que abrió la puerta para que Venezuela se postulara para organizar el torneo, a pesar de la grave crisis económica política y social que se vive en el país desde hace más seis años.

Luego de que Colombia abandonara el barco, Argentina informó que asumiría la organización total del campeonato continental. Sin embargo, no contaron con otra -y más virulenta- oleada de covid-19, lo que obligó a las autoridades gauchas a decretar un nuevo confinamiento. Y por ende, abandonar la realización del torneo.

Así, el pasado 30 de mayo, Argentina anunció que dejaba la organización del campeonato por razones sanitarias. Inmediatamente, Conmebol fijaría sus ojos en Brasil, a pesar de tener ofertas de Estados Unidos y Qatar para albergar el torneo.

La propuesta fue realizada al presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Rogério Caboclo, quien entró en contacto de inmediato con el mandatario Jair Bolsonaro. «Este último dio el visto bueno con el apoyo de los Ministerios de Casa Civil, Salud, Relaciones Exteriores y la Secretaría Nacional de Deportes», dijo la Conmebol.

El gigante del sur viene de realizar las últimas ediciones de los eventos deportivos más grandes del mundo: Mundial de Fútbol (2014), Juegos Olímpicos (2016) y la Copa América (2019). Cuenta con la infraestructura para albergar de nuevo el torneo, pero las condiciones sanitarias no son la idóneas: actualmente es la segunda nación del mundo con el mayor número de muertes por coronavirus, con más de 462.000 personas fallecidas por la enfermedad.

Pese a ello, y de acuerdo con el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Alejandro Domínguez, Brasil “vive un momento de estabilidad” en cuanto a la pandemia, razón por la cual fue designada como país anfitrión el pasado 31 de mayo.

Caracas / Tal Cual

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