Tiempo Libre

“La paternidad a distancia es difícil, pero no imposible”

Padres venezolanos celebran su día a través de videollamas con sus hijos / Foto referencial

La diáspora de los venezolanos ha dejado a muchos hogares sin la presencia de la figura paterna. Sin embargo, a pesar de los kilómetros que los separan, se mantienen unidos a sus hijos y el resto de sus seres queridos.

Cada tercer domingo de junio, en el país se celebra el Día del Padre y, en la actualidad, muchos lo festejan a través de la pantalla de un celular o dispositivo inteligente que les permita sentirse “como en casa”.

“La paternidad a distancia es difícil, pero no imposible”. Así lo expresó Edgar Díaz, un anzoatiguense de 36 años, quien hace 26 meses no está físicamente con sus muchachos porque emigró a España en busca de un mejor futuro para todos.

El contador de profesión dijo que una de las cosas más complicadas de irse de Venezuela fue adaptarse al huso horario europeo para poder mantener en contacto telefónico con sus niños que viven en Anzoátegui, con su esposa.

“A diario hablo con ellos. Al principio fue horrible pero poco a poco me he ido mentalizando que pronto estaremos todos juntos otra vez. En cada videollamada nos reímos y comentamos lo que nos ocurrió en el día y así siempre estamos en contacto. Esa dinámica nos  ayuda como familia. Nuestro lazo, gracias a Dios, no se ha quebrantado. Aunque ellos tienen 6 y 8 años, entienden la situación que vivimos”, añadió.

Díaz agregó que antes de marcharse sentía miedo porque no sabía cómo eso iba afectar su relación sentimental con su esposa y sus hijos. Luego resaltó que esos pensamientos negativos quedaron en el pasado y se enfocó en trabajar y reunir dinero para que su familia se reencuentre con él en Europa lo más pronto posible. “Ya falta poco para reencontrarnos, la pandemia retraso todo, pero tenemos fe que este 2021 nos volveremos a ver y los abrazaré muy fuerte, de eso estoy seguro”.

Actividades

Argenis Jesús Mendoza tiene 4 años residenciado en Estados Unidos y su familia vive en Puerto La Cruz.

Su rol paterno sigue intacto desde Norteamérica para apoyar a sus hijos de 8 y 11 años con sus actividades colegiales. “Los ayudo con sus tareas, ser padres es lo mejor que me ha pasado en la vida y aunque no esté físicamente comparto lo más que puedo con ellos. Siempre estaré presente cuando mis hijos me necesiten”.

Las aplicaciones telefónicas de comunicación han mantenido a muchas familias unidas y en el caso de estos dos padres venezolanos no es la excepción. Según comentaron, el compromiso con sus pequeños supera cualquier cansancio que puedan tener en sus empleos. Establecieron horarios para llamadas y chats y así estar siempre en contacto.

“La distancia física no impide compartir momentos de calidad con nuestros hijos. Ese lazo es fuerte y hay que saber mantenerlo así”, puntualizó Mendoza.     

Puerto La Cruz / María Alejandra Lunar

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