Reportajes

Anarquía, desinformación y escasez de dosis alejan a venezolanos de la inmunización contra el Covid

Personas protestaron en el Alba Caracas, luego de que les indicaran que volvieran dentro de un mes para recibir la segunda dosis de Sputnik V / Foto: TalCual

“Se acabaron las vacunas. Por hoy no se va a vacunar a más nadie”, grita un funcionario de la Guardia Nacional que recorre las instalaciones de la Universidad Bolivariana en Caracas (UBV), ubicada en Los Chaguaramos, uno de los 14 puntos de vacunación contra Covid-19 dispuestos en la capital.

Faltan pocos minutos para las 9:00 am, la jornada de inmunización no tiene ni una hora de haber comenzado. Hay personas en las filas desde la madrugada, algunas con cita y otras acudieron para probar suerte: no recibieron un mensaje del Sistema Patria, ni se inscribieron en la página web del Ministerio de Salud.

La mayoría se extraña y murmura al escuchar al oficial anunciar la inexistencia de vacunas. Nadie se va, todos continúan en el recinto entre el rebullicio de la gente y los gritos de los funcionarios que – tal cual cuartel militar- intentan poner orden con voz de mando.

“Esto no se entiende. Para qué lo citan a uno y no tienen vacunas”, dice con disgusto y cierta suspicacia Iraida, una mujer de 54 años de edad que días atrás recibió un mensaje de texto con la cita para el lunes 14 de junio a las 11:00 am. Por recomendación de una vecina, acudió tres horas antes de la pautada. Se retiró casi a las 4:00 pm sin lograr el objetivo.

En ocho horas de cola, ella fue testigo de cómo el personal de apoyo daba paso a funcionarios, personas con discapacidad, desmayados y a uno que otro amigo a vacunarse sin cita ni cola. Mientras, en reiteradas ocasiones, los oficiales gritaban: “ya no hay vacunas”.

UNA AYUDA
El Ministerio de Salud dio a conocer una alianza con la Cruz Roja, la cual consiste en dar apoyo logístico, de equipamiento y acompañamiento en 13 puntos de vacunación en diferentes estados del país.  

El desorden, las irregularidades y la lentitud parecen ser la norma de los centros de vacunación. Situaciones similares a la de la Universidad Bolivariana se repiten en otros lugares dentro y fuera de la capital, desde que el Ejecutivo dio luz verde a un operativo de inmunización masiva de la población, el pasado sábado 29 y domingo 30 de mayo.

La inconstancia en cuanto a horarios, cantidad de vacunas disponibles -y recientemente, la paralización en la administración de las segundas dosis por la escasez de fármacos- hace que la jornada sea una lotería.

El pasado domingo 20 de junio en la mañana, un grupo de aproximadamente 500 personas que había acudido al hotel Alba Caracas –otro de los puntos del operativo ubicados en el centro capitalino-, fue informado de improviso sobre la suspensión del proceso de vacunación.

Muchos de los presentes eran ciudadanos de la tercera edad, a quienes les correspondía recibir la segunda dosis del fármaco ruso Sputnik V – que se aplica habitualmente 21 días después de la primera dosis. Algunos optaron por protestar, obstaculizando el paso por la avenida México, a la altura de Bellas Artes, en medio de consignas exigiendo que se les administrara la vacuna.

Al día siguiente, el pasado lunes, las personas volvieron a madrugar con la esperanza de que hubiera llegado el lote de inmunizantes que les correspondía. Sin embargo, después de unas horas, autoridades y efectivos de la Guardia Nacional, indicaron que la segunda dosis se aplicaría dentro de un mes, por lo que fueron devueltos a sus casas.

Baja tasa de vacunación

“¿Quién les dijo a ustedes que hicieran cola ahí? Señores, hay una sola cola y no vamos a aceptar otras”, grita, reiteradas veces, un Guardia Nacional a adultos mayores que hacen fila en la sede de la Sanidad de Barquisimeto, que sirve de centro de inmunización. Es mediodía y la vacunación no avanza.

Conforme pasa el tiempo crece el alboroto y la aglomeración de personas. Las medidas de bioseguridad para prevenir el coronavirus son una utopía. Nadie guarda distanciamiento y pocos usan el tapabocas adecuadamente. El sol inclemente, el cansancio y la falta de alimentos hacen efecto. Hay quienes sufren desmayos, otros desisten y se marchan indignados por la falta de atención, la demora y regaños tanto de oficiales como del personal de apoyo.

Mientras eso sucede, el gobernador de Lara, Adolfo Pereira dice con entusiasmo que a final de año se logrará la vacunación de 70% de la población en la entidad. La misma frase que repiten otros voceros del gobierno nacional en todo el país.

A pesar de la propaganda, Venezuela se mantiene como el país de la región con la menor tasa de población vacunada. Para el 11 de junio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indicó que 588 mil 066 personas habían recibido la primera dosis y 151 mil 896 la segunda dosis, es decir, que para esa fecha sólo aproximadamente el 0.5% de la población está completamente inmunizada.

No obstante, Delcy Rodríguez, quien está a cargo de la Comisión Presidencial para el Control y la Prevención de la Covid-19, aseguró el 5 de junio que 11% de los venezolanos –3,4 millones- ya estaban vacunados.


El desorden y la lentitud parecen ser la norma en algunos centros de vacunación / Foto: Decifrado

Hasta la fecha han llegado al país 3 millones 230 mil dosis de inmunizantes, de las cuales 1,43 millones corresponden a la rusa Sputnik V y 1,8 millones a la china Sinopharm. Tomando en cuenta que se necesitan dos dosis por persona, el total de vacunas que han arribado sólo alcanzan para proteger completamente a 1 millón 615 mil venezolanos, alrededor del 5% de la población.

Mientras tanto, aún no se ha completado el 100% de la vacunación del personal de salud de primera línea. Según el último reporte de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, falta vacunar 36 % de trabajadores sanitarios del sector público, 73% médicos privados y 74% médicos jubilados. 

Manejo ideológico

La poca cantidad de dosis, sumada a la desinformación, opacidad y desorganización que se evidencia en los centros de vacunación hace ver que resultará cuesta arriba llegar a la meta de vacunar a 70 % de la población -21 millones de personas-, en corto plazo. Mientras tanto, crece la cifra de contagios y fallecidos por Covid-19 y la economía continua en caída libre consecuencia de las restricciones por la pandemia.

“Hay que vacunar a 21 millones de personas y apenas hay dosis para 1.5 millones. Es más la bulla y la propaganda del gobierno que las vacunas. La intención es dar una sensación de seguridad de vacunación”, afirma Huníades Urbina-Medina, médico secretario de la Academia Nacional de Medicina.

El doctor Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos de Venezuela, coincide con Urbina-Medina. Sostiene que el tratamiento que la administración de Nicolás Maduro le ha dado a la vacunación marca un hito en la salud pública en Venezuela sobre lo que no se debe hacer en el desarrollo de un plan de inmunización.

“El gran problema de la anarquía en esta vacunación en estos centros masivos (es que) lo más seguro es que tengamos unos altísimos contagios de nuestra gente por una sencilla razón: no hay un distanciamiento social, no hay organización y muchas veces no vemos el uso de todos los protectores”.
Lorenzo alerta sobre la escasez de las segundas dosis que debían administrarse esta semana.

“Antes de iniciar cualquier proceso de vacunación, usted tiene que estar seguro de la provisión de vacunas, para que cuando comiences, no se te terminen (…) Lo peor que estamos observando en este momento son los anuncios en diferentes centros donde la segunda dosis no la tienen”, indica Lorenzo.

Apunta que el lapso entre la primera y la segunda dosis se puede extender de 21 a 90 días. “Eso está bien, pero lo lógico es que se cumpla con las personas que ya se les había planificado su vacunación en el día que le correspondía”.

Tanto Lorenzo como Urbina-Medina señalan que la vacunación en Venezuela se ha manejado en función de la ideología y no del bienestar de los ciudadanos. Dos hechos confirman esta percepción: el primero fue vacunar a la élite política y diputados de la Asamblea Nacional (AN) antes que a los sectores prioritarios, como el personal de salud de primera línea; y el otro, condicionar la vacunación a la inscripción del Sistema Patria, plataforma utilizada como mecanismo de coacción y control por el partido de gobierno, lo cual, además de discriminatorio, viola la Ley de Inmunización Nacional, refiere Urbina-Medina.

“Con desorganización van a culminar algún día, pero la pregunta es ¿culminarán a tiempo, cuando la sociedad aún lo necesite?”, refiere Lorenzo.

Compra de vacunas 

Mientras se organiza el plan de vacunación y el Ejecutivo gestiona más dosis, crece la preocupación entre la población. A la par de esta incertidumbre, hay una pequeña parte de la población que paga la vacuna en divisas y otra que viaja a países vecinos para inmunizarse. Muchos han optado por comprar fármacos en el mercado negro, cuyos precios pueden ir desde $40$ y $120 o más por dosis.

“Yo me vacuné gracias a la empresa donde trabajo, que tramitó una pequeña cantidad de vacunas para el personal en riesgo con una persona allegada a la sanidad”, expresa Gustavo, trabajador de una compañía de servicios de telecomunicaciones en Caracas. A él y a otros compañeros que tienen contacto diario con habitantes de la ciudad, les descontaron $80 de sus ingresos para comprar las dos dosis de la vacuna Sinopharm, fabricada en China. 

Caracas / Rafael León

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