Tiempo Libre

Periodista: un rol para evolucionar desde la ética y la pasión

Cada 27 de junio se celebra el Día Nacional del Periodista / Foto referencial

Aun ante los desafíos que implica el periodismo y las restricciones que puedan imponer factores de poder, los periodistas venezolanos siguen ingeniándoselas para ir detrás de la noticia, plasmarla y compartirla a la sociedad en general a través de los diferentes canales informativos que existen en la actualidad.

Con determinación, ética profesional y pasión, estos comunicadores siguen apostando por trabajos de calidad y por la construcción de un país desde la preparación y el esfuerzo.

36 años. Ese es el tiempo que “apenas” lleva Yraida Núñez ejerciendo el periodismo, de los cuales 30 han transcurrido en El Tiempo de Puerto La Cruz.   

Sus primeros pasos, contó, los dio cuando hizo corresponsalía para Radio Caracas Televisión y formó parte de Radio Maracaibo, al terminar su carrera de Comunicación Social en la Universidad del Zulia (LUZ), en 1985.   

En la década de los 90 empezó su paso por “El periódico del pueblo oriental”, en el que se dedicó a cubrir la fuente de sucesos. Sorprendentemente, Núñez manifestó que “a mí no me gustaba (sucesos), yo veía un accidente y volteaba la cara”, pero, por cosas del destino, empezó a realizar suplencias en esa área, le causó interés y se convirtió en su día a día.  

Fecha

Cada 27 de junio se celebra el Día Nacional del Periodista, como un homenaje a la primera edición del periódico “El Correo del Orinoco”, fundado por Simón Bolívar y otros partidarios de la gesta emancipatoria, que salió durante la misma fecha pero en 1818.

Un año después regresó a su natal Anzoátegui, donde ingresó a la plantilla de Radio Barcelona y del Diario Metropolitano.   

Núñez, ahora de 64 años y nativa de San Mateo (municipio Libertad, Anzoátegui), ha sido testigo de la transformación del periodismo, no sólo trastocado por distintas generaciones, sino también por las erradas políticas del gobierno nacional que, de alguna u otra forma, han limitado el suministro de la información y la circulación de medios impresos.  

Pero más allá de las vicisitudes, ha estado en primera fila en la transición a una nueva era marcada por la tecnología. Por ejemplo, empezó a redactar con máquinas de escribir, pero al año de estar en El Tiempo le tocó adaptarse a las computadoras. Y aunque los cambios no siempre son fáciles, aseguró que ha aprendido a abrazarlos y a aceptarlos como parte de su crecimiento personal y profesional.    

Lo que no cambia en ella son la empatía, que le da el tacto y el humanismo necesario para abordar los acontecimientos en su profesión; el temple, para soportar aquellas noticias que involucran a niños, pues “como madre, sé lo que a uno le duele un hijo”, y el carácter, del que se ha valido para lidiar con los atropellos de algunos funcionarios.   

Tras más de tres décadas de ejercicio profesional, con altos y bajos, Yraida Núñez sigue agradeciendo las bondades de su profesión. “Es una carrera que te brinda la oportunidad de contactar y tratar con la gente, pero con la que también aprendes constantemente”.

La periodista de sucesos Yraida Núñez se vale de su empatía, temple y carácter para ejercer su profesión / Foto: Ánderson Jaimes

Verdad, pasión y respeto  

Ana Cecilia Guerrero es otra veterana del periodismo. Nacida en La Grita, Táchira, se trasladó hasta Caracas para formarse en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV).  

Durante diez años perteneció a las filas de El Nacional, desde 1978, donde se desempeñó como redactora, editora y coordinadora de varias ediciones especiales del medio de comunicación. También ejerció en organismos privados y públicos.  

“Hice un bello periodismo. Ese que te vas labrando en tu entorno de trabajo, en la calle, en tu edificio, en los viajes, en las tertulias, y que tiene como norte, decir la verdad y sólo la verdad”, destacó la ya jubilada del diarismo.  

La pasión la llevó a entrevistar, en su momento, a diferentes personalidades de la intelectualidad, política y el entretenimiento, e incluso a aprovechar la mínima oportunidad para tener y contar una nueva historia.   

Tal como le sucedió con el oceonogŕafo francés Jacques-Yves Cousteau, con quien se topó y persiguió en un aeropuerto de Brasil, para terminar entrevistándolo -en inglés- en el mismo vuelo a Caracas, donde él haría conexión a Estados Unidos. “Todavía me cuesta creer que realmente yo viví esa experiencia”.  

Guerrero, de 69 años, quien se valió de valores (que aún mantiene), como la verdad, el respeto, la ética, la imparcialidad y la honestidad durante su tiempo de ejercicio profesional, considera que el periodismo actual presenta muchas deficiencias. 

“Algunos dueños de medios de comunicación se inclinan por la belleza y soltura de sus moderadores, que, claro está, lleva su preparación. Pero deben estar a la altura de lo que necesariamente demandan estos espacios: informar, educar y entretener”, destacó. 

Para ello, continuó, es necesario el reforzamiento de los conocimientos y de la preparación dentro de las academias. Que los profesores no se limiten con la información, que los jóvenes muestren un papel más activo y participativo, y, por supuesto, que las condiciones estén dadas para la disposición de estudios de TV, cabinas radiales, talleres y foros, que incentiven estos cambios desde las universidades. 

Guerrero confía en que las generaciones de relevo conseguirán nuevas formas de hacer y difundir el periodismo, sirviendo a la sociedad por vocación y no por convicción ni interés económico. 

Paso a paso hacia la excelencia

Para el reportero de Globovisión, Ricardo Álvarez Chalon, la integralidad también es esencial en un buen periodista.

En su caso, recordó que en el canal de televisión comenzó como asistente de cámara, luego pasó a ser camarógrafo y finalmente le llegó la oportunidad de ser corresponsal en Anzoátegui, figura que ejerce desde hace dos años.

“Ha sido un camino de aprendizaje tras aprendizaje. Entre otras cosas, he mejorado mi voz y dicción, mi puesta en cámara, el abordaje de temas y personalidades. Sé que aún me falta seguir nutriéndome profesionalmente, pero me enfoco en ello todos los días”, dijo el joven de 23 años, quien se recibió recientemente como comunicador social, en la Universidad Santa María (núcleo Oriente).

Aunque admitió que el ejercicio de la carrera actualmente presenta diversas limitaciones, sobre todo por las circunstancias país, su norte siempre será el periodismo de calidad.

“Sea un reportaje en televisión o una nota periodística, estaré dispuesto a entregarle a la gente el mejor trabajo posible. Incluso si un estudiante de Comunicación Social me pide alguna ayuda, se la daré desde mi más humilde experiencia, porque de eso se trata también, de aportar al periodismo, a los futuros profesionales y al país en general”, enfatizó.

Puerto La Cruz / Andrea Aroca


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