Reportajes

Abdala, la vacuna cubana cuya reputación no está definida

Abdala es la primera vacuna latinoamericana creada para combatir el Covid-19 / Foto: CNN En Español

Tras la llegada del coronavirus, varias farmacéuticas comenzaron la carrera por encontrar un antídoto contra la enfermedad que, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (JHU, por sus siglas en inglés), ha dejado más de 184 millones de contagiados y 4 millones de fallecidos en todo el mundo.

Sin embargo, una de ellas ha acaparado la mayor atención. Se trata de Abdala, la primera vacuna latinoamericana, desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba y cuyo nombre es el de un poema de José Martí.

Según reseña una nota de la BBC Mundo, cuando comenzó la pandemia, el gobierno de Miguel Díaz-Canel tomó la decisión de no participar en el mecanismo Covax, que fue creado con la finalidad de llevar fármacos contra el Covid-19 a las naciones más pobres del mundo, sino que optó por crear sus propios antídotos.

De acuerdo con información suministrada por el CIGB, la vacuna presentó, durante los ensayos clínicos, una eficacia de 92,28 por ciento, unos niveles similares a los de Pfizer o Moderna y superiores a los de AstraZeneca o Sputnik V, que son vacunas ya usadas en varios países.

Tras divulgarse la efectividad de Abdala, el mandatario cubano expresó en su cuenta de Twitter: “Esa victoria sólo es comparable al tamaño de nuestros sacrificios. Y es una clarinada de los pobres de la tierra, un aviso del poder que dan la resistencia, la unidad, la consagración y el amor a la Patria que tan hermosamente describen los versos martianos en Abdala”.

El esquema de uso del inmunizante cubano, que fue desarrollado usando un fragmento de la proteína S de la espiga del coronavirus SARS-CoV-2, que debería generar anticuerpos neutralizantes contra el virus, consiste en la aplicación de tres dosis a ser administradas en un lapso de 14 días cada una.

Tela de juicio   

A pesar de que Cuba es un país que tiene 30 años de experiencia en la creación de vacunas, surgen nuevas dudas en cuanto al uso del nuevo fármaco, debido a que aún no ha sido aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque ya superó el límite del 50% que exige el organismo y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA).

No obstante, las autoridades de salud de la isla manifestaron que la iniciativa de utilizarla sin autorización de emergencia se debía a la “situación epidemiológica” que enfrenta la isla caribeña y a que las dosis habían mostrado ser seguras, una intrepidez que,  según explicó la Organización Panamericana de Salud (OPS) a la BBC, es una “decisión soberana” de cada país.

“La OPS no participa en esas acciones y solo recomienda utilizar vacunas cuando se hayan finalizado las tres fases de pruebas clínicas y las vacunas son aprobadas por una agencia reguladora o incluidas por la OMS en su listado para uso de emergencia”, indicó un comunicado enviado en mayo al medio de comunicación.

Varios portales reseñan que no hay resultados formales públicos sobre la vacuna Abdala. La mayoría de las informaciones que se han dado a conocer provienen de voceros del gobierno cubano, quienes hasta los momentos no han difundido, de manera formal, los resultados del ensayo clínico.

“La credibilidad de cualquier vacuna, y su aceptabilidad por la comunidad, se basa en gran parte en la publicación de los resultados en revistas científicas de reconocido prestigio”, indicó en un comunicado la Academia Nacional de Medicina de Venezuela (ANMV), que cuestionó el uso del fármaco en  el país sudamericano tras ser aprobado por el gobierno de Nicolás Maduro.

Para el columnista de The Washington Post, Abraham Jiménez Enoa, la creación de la vacuna Abdala supone una forma del gobierno cubano de paliar la crisis económica que enfrenta, tras años de bloqueo por parte de Estados Unidos. Además, afirma en una publicación hecha el pasado 4 de julio, “este resultado de la ciencia cubana le viene como anillo al dedo al régimen para armar su batería propagandística y sacar de ello una gran lasca simbólica que le sirve para encapuchar la situación de la nación”.

 “El hecho que el gobierno haya decidido destinar sus pocos recursos para desarrollar no una, sino cinco vacunas a la vez, lo evidencia. Y que todas estas potenciales vacunas lleven nombres patrioteros, Abdala —un poema del héroe nacional—, Soberana 01, Soberana 02, Soberana Plus y Mambisa, habla del carácter político en la intención del gobierno de Díaz-Canel”, opinó.

En defensa

La polémica sobre  la vacuna Abdala se ha extendido a Venezuela, donde el gobierno chavista ha avalado su uso y calificó su llegada al país como un “triunfo”, convirtiéndose en la segunda nación de América Latina en suministrarla a su población.

“Aquí está el triunfo de Cuba, y es un día muy significativo el hecho de poder compartir en nuestra patria la llegada de la vacuna Abdala, presentada apenas hace dos días a la humanidad con una eficiencia de más del 92%”, dijo la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el pasado 24 de junio.

Según información oficial, se estima que a Caracas arribarán 12 millones de dosis. Sin embargo, el descontento no sólo  ha sido manifestado por parte de la ANMV, sino también por otros expertos en materia de salud como la ONG Médicos Unidos por Venezuela y la Asociación de Investigadores del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (AsoInIVIC), que expresaron su preocupación ante el posible uso de  “productos de dudosa credibilidad científica”.

La oposición también se ha quejado por la llegada del inmunizante cubano. “¿Qué pasó con las vacunas del sistema Covax? Ahora los venezolanos estamos en total indefensión y sin posibilidad de elección ante la imposición del producto biológico Abdala, sin aprobación de la OMS. Exigimos vacunas aprobadas para todos”, escribió en Twitter el Centro de Comunicación Nacional, dirigido por el diputado de la Asamblea Nacional electa en 2015, Juan Guaidó.

Maduro adujo días atrás, en una transmisión en vivo a través de Venezolana de Televisión (VTV), que el mecanismo de la OMS le había fallado a Venezuela, aseverando que en abril su gobierno había cumplido con el pago de US$120 millones requerido para la adquisición de 11 millones de dosis. De no obtener respuesta, exigió la devolución del dinero.

Citada por la agencia de noticias EFE, una portavoz de la Fundación GAVI, que coordina junto a la OMS la distribución de vacunas  a través de COVAX, aseguró que intenta resolver los problemas de envío de dosis a la patria de Simón Bolívar, después de las declaraciones de Maduro. “Estamos tratando de resolver la cuestión lo antes posible”, indicó.

Gestiones

Venezuela se convirtió en el segundo país del mundo en aprobar el uso de la vacuna Abdala, a pesar de no estar aprobada por un organismo regulador. Al país sudamericano ya llegaron los primeros lotes de las 12 millones de vacunas que, según se informó oficialmente, arribarán a la nación. De acuerdo con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, Venezuela también fabricará, en un laboratorio estatal de Caracas, el inmunizante de origen cubano, en conjunto con la administración cubana.

Puerto La Cruz / Redacción Mundo

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