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El impacto del TDAH disminuye con el tratamiento adecuado y conductas compensatorias

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad suele diagnosticarse en edad escolar / Foto Referencial

Según diversos estudios, entre  3% y 5% de la población mundial padece del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

La psicólogo Graciela Adrián aclaró que las cifras varían por los organismos que, en cada país, llevan los registro de la epidemiología de esta condición. Pero mencionó que esto también se debe a que el trastorno es sobrediagnosticado y subtratado.

“No es posible que, y se han visto casos, en un aula de clases con 25 niños, cinco tengan TDAH. Si se hace un estudio profundo es posible que alguno esté mal diagnosticado”, señaló.

Y es que para la experta que reside en Puerto La Cruz y atiende en Lechería, a este tema se le ha dado un concepto paragua. Es decir, se pudiera estar confundiendo con características de otro trastorno o con un desarrollo atípico del niño, puesto que no todos crecen bajo las mismas normas, valores y costumbres.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es una condición del neurodesarrollo, que se caracteriza por la alteración en los niveles de atención, así como por la presencia o no de hiperactividad.

Usualmente es diagnosticado en la infancia. No obstante, mencionó Adrián, es necesario que el seguimiento de la conducta de los pequeños, con miras a determinar si tiene o no TDAH, se haga cuando se manifieste el contenido de habilidades académicas.

CAUSA

La especialista aclaró que los niños nacen con el componente del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. No obstante, su aparición también puede estar motivada por factores que dependen de la epigenética. “Si hay una predisposición, un hogar con normas pocas claras, un hábito alimenticio alto en carbohidratos o asisto a un aula de clases con 60 chamos, es posible la aparición de una falta de atención”, aseguró.

“A partir de los seis o siete años aparecen los primeros vestigios de causa y efecto, y el niño empieza a madurar y a razonar. Por ejemplo, si su mamá le dice que si se para en clases, la maestra lo regañará, hace caso. Pero si aun así lo hace, entonces es de supervisar otras conductas similares”, añadió.

La psicólogo Graciela Adrián es especialista en Trastorno del Espectro Autista, Déficit de Atención, Conducta y Neurodesarrollo / Foto: Cortesía 

Mitos

La profesional certificada por la Federación de Psicólogos de Venezuela (FVP 3685), destacó que algunas personas suelen asegurar que el pequeño “es muy inteligente, pero tiene TDAH”. Esto contradice sus características, ya que bajo el diagnóstico se encuentra un detrimento en las ejecuciones escolares, domésticas o de otro ámbito.

Otro mito derrumbado por Adrián es aquel según el cual la intranquilidad infantil indica la presencia de TDAH. “Hasta los seis años, aproximadamente, el niño tiene la necesidad de jugar, curiosear y aprender. Un niño activo es un niño saludable”, afirmó.

FECHA

El 13 de julio es el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, en el marco del cual se quiere hacer conciencia acerca de las necesidades de los niños y sus familias, ya que de no ser tratado a tiempo, ello puede acarrearle baja autoestima, depresión, ansiedad, fracaso escolar y dificultades de adaptación en su entorno.

Enfatizó que es un error decir que un niño sufre de algún trastorno, como el TDAH, cuando vive en casas desregularizadas, en las que, por ejemplo, comen y duermen cuando quieren. Esto pudiera generarles dificultades conductuales por desconocer que hay límites.

Tratamiento y adultez

Luego del diagnóstico en la infancia, se debe dar un abordaje terapéutico cognitivo-conductual, así como una orientación psicopedagógica.

Con esto, “toda persona con TDAH que no tenga otra patología asociada debe desarrollar conductas compensatorias, para que las dificultades puedan verse mejoradas”.

RECURSOS

Implementar el uso de una agenda, anotaciones y recordatorios también ayuda a la persona con TDAH  a mejorar su concentración y a seguir instrucciones en la realización de sus actividades cotidianas.

Es importante lograr que aprenda a escuchar, apoyar y descubrir cómo actuar en determinados momentos. Una vez en la edad adulta, aunque la persona siga teniendo el trastorno, este tendrá un menor impacto en su vida cotidiana.

Puerto La Cruz / Andrea Aroca

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