Reportajes

Suelas de caucho: alternativa para abaratar costo de reparación de zapatos

Zapateros tradicionales aseguraron que la gente continúa reparando su calzado / Foto: Arturo Ramírez

Ante la hiperinflación que desde hace años azota al país, economizar  se ha convertido en un titánico intento de los anzoatiguenses por estirar los ingresos todo lo que se pueda.

Y no se trata de ahorrar solo en el  tema alimentario o con los productos de la canasta básica, pues a la hora de cubrir otras necesidades como la vestimenta, incluido el calzado, no hay lugar para la excepción.

Por ejemplo, en el mercado se ofertan variedades en modelos de zapatos nuevos, pero las reparaciones han venido ganando terreno como alternativa cuando se busca calidad a un menor precio.

De acuerdo con expertos en el oficio, el cambio de suelas es uno de los trabajos más solicitados,  pero ante lo caro de ciertos insumos, unos cuantos  se las ingenian y  usan material de cauchos  de automóviles para abaratar costos.

Este es el caso de Samir Martínez, un joven de 22 años de edad, quien hace un año y ocho meses tomó la iniciativa  de recurrir a este tipo de goma para hacer arreglos en un local improvisado que instaló entre la calle 8 de Noviembre con Mirador, en Pozuelos Arriba de  Puerto La Cruz.

Jornadas normalizadas

Zapateros coincidieron en que, aunque a principios de la pandemia la clientela estuvo baja, poco a poco las personas se han ido ajustando a la nueva normalidad y recurren más a sus servicios.
”Antes traían dos pares diarios para reparar y a veces  nada, pero ya la gente se ha ido adaptando a la pandemia también, siguiendo las normas de bioseguridad para la atención”, comentó José Gudiño, quien tiene su local en la avenida Stadium de Puerto La Cruz.

“Trabajé en una fábrica de zapatos durante seis años y medio y me quedó la experiencia. Como las cosas se han puesto más apretadas y la gente de bajos recursos no tiene  manera para pagar una reparación como tal, comencé a realizar estos trabajos y los ayudo. Aparte, sale mejor, el zapato dura más que con el propio trabajo normal y se abaratan los costos”, expresó.

Proceso

Martínez recordó que inicialmente hacía el moldeado de forma manual, hasta que un amigo artesano le fabricó una máquina chumacera (se le adapta cualquier disco) con un motor de lavadora, a la cual le agregó una punta de diamante para desgastar la suela y moldearla.

El material  lo adquiere en una cauchera cercana. Señaló que les da algo de dinero a los trabajadores para que le saquen unos buenos neumáticos, a las cuales después les extrae  las capas de hilo y alambre.

“Luego requemo el caucho por dentro y saco la suela. No todo caucho sirve porque muchos están tostados”, resaltó.

De una llanta rin 13 o 14 (más pequeños), puede sacar cuatro pares. Mientras que de uno tamaño 16 (camiones), le pueden salir cinco  normales y una pequeña.

Según Martínez, este servicio de reparación cuesta  30% menos que el  ofrecido en el centro porteño. Cobra, por lo general, 4 dólares para cualquier talla o modelo.

Tradicional

La colocación de una goma tradicional, con cualquier zapatero, puede salir en un monto que oscila entre  $8 y  $15, en el eje metropolitano de Anzoátegui.

Unos de los precios más económicos los maneja  José Gudiño, quien tiene su local en la avenida Stadium de Puerto La Cruz.

Este zapatero, con más de 30 años de experiencia y con reconocidas fábricas, mencionó que suele comprar los materiales a buen precio y por eso, así le ofrece un servicio accesible a sus clientes.

“La receptividad ha sido buena y eso también va en el trato. Reparar un zapato siempre va a ser lo mejor, dependiendo de la calidad. Por ejemplo, un muchacho compró hace tiempo unos  Lebron, que valen entre $90 y $100, y en menos de un mes se le dañaron las suelas. Me los trajo para acomodárselos y se fue contento por lo poco que pagó. Aparte, cuando lo reparas, te puede durar un año más”, enfatizó.

10 cambiosde suelas de caucho, mínimo, realiza semanalmente  el zapatero Samir Martínez, quien trabaja en Pozuelos Arriba, en Puerto La Cruz.
”Hace poco fabriqué más de 20 pares, porque en un día puedo montar fácilmente entre 10 y 12, pues saco y moldeó todo, para pegar y montar, luego voy cosiendo cada uno. Trabajo muy rápido. La gente viene mucho, porque le gustan las cosas que invento y es algo que no se les va a acabar. Son más resistentes que la propia suela”, destacó.

Igualmente, Gudiño comentó que suele cobrar $3 por pegar y coser, pero juega también con el poder adquisitivo de la gente, pues así tengan menos, dijo que les trabaja. 

Mientras tanto, Martínez cobra por este tipo de arreglo 2 dólares y por sacar un patrón normal de un calzado, como por ejemplo la fabricación de una lengua, pide $1.

Elisa Gómez

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