Yulimar Rojas

Oriente, la “mina de oro” del olimpismo venezolano

Rojas implantó un récord mundial en salto triple en Tokio 2020 para conquistar una medalla dorada y demostrar que Oriente es una Cuna de Campeones olímpicos / Fotos: COI

Oriente es la fuente de talento más importante del olimpismo venezolano, porque allí nacieron o se formaron los cuatro atletas que, hasta ahora, alcanzaron la gloria en justas universales.

Francisco Rodríguez, Arlindo Gouveia, Rubén Limardo y Yulimar Rojas son los únicos representantes de la patria del Libertador Simón Bolívar que se colgaron medallas de oro en Juegos Olímpicos y cada uno guarda relación con una zona que, sin duda, puede ser considerada como un “semillero de leyendas”.

Rodríguez nació en Sucre y conquistó la presea dorada como boxeador en México 1968. Gouveia es oriundo de Punto Fijo, Falcón, pero creció en Guanta, Anzoátegui, y se formó como taekwondista en Puerto La Cruz, donde se preparó para titularse en Barcelona 1992.

Limardo es un “hijo ilustre” de Ciudad Bolívar, Bolívar, y logró la fama al coronarse como esgrimista en la modalidad espada durante las Olimpiadas Londres 2012.

Rojas, nacida en Caracas (Distrito Capital), se preparó como exponente del atletismo –tanto en pista como en campo- en suelo portocruzano antes de convertirse en la reina del salto triple en Tokio 2020.

Ellos superaron a sus oponentes y le brindaron alegrías a un país sudamericano, gracias a hazañas dignas de recordar por toda la eternidad.

Rodríguez, el pionero en la cima del podio

Francisco Rodríguez se consagró en el torneo de boxeo de México 1968

Rodríguez, cumanés nacido el 20 de septiembre de 1945, se erigió como el pionero entre los criollos consagrados al ser el mejor púgil de la categoría mosca (48 kilogramos) en México 1968.

No tuvo que disputar la primera ronda del certamen, para el cual se preparó durante seis meses de manera ininterrumpida, y aprovechó ese descanso para afrontar el resto de la contienda al tope de sus condiciones físicas.

Se estrenó el 18 de octubre en la Arena México de Ciudad de México, donde se topó con el cubano Rafael Carbonell y lo dominó 5-0.

Un par de días más tarde volvió al ensogado y se midió con Hatha Karunaratne, de Sri Lanka a quien venció por nocaut técnico en el segundo asalto para meterse en semifinales.

Con el estadounidense Harlan Mabley, uno de sus grandes rivales para la época, se cruzó en la ronda de los cuatro mejores y lo superó 4-1 para acceder a una Gran Final que se celebró el 26 de octubre.

Ese día Rodríguez se subió al ring y retó al surcoreano Ji Yong-Ju en una batalla por el círculo áureo. Lo doblegó 3-2 y cosechó un medallón inédito para Venezuela que se estrenó en estas lides en Londres 1948, gracias a la irrupción del ciclista Julio León.

Tras festejar su éxito en territorio azteca, Rodríguez arribó el 30 de octubre a Maiquetía, donde fue recibido por 10 mil fanáticos que celebraron su éxito como propio en una era en la que las incidencias de sus reyertas se siguieron por radio y prensa.

Gouveia tocó el cielo en España

Arlindo Gouveia obtuvo la medalla de oro al imponerse en Barcelona 1992

24 años transcurrieron entre la proeza de Rodríguez y la de Gouveia, quien tocó el cielo en Barcelona, España, en 1992 cuando el tae kwon do era considerado un deporte de exhibición por el Comité Olímpico Internacional (COI).

Eso cambió en 2018 cuando el COI decidió reconocer a todas las especialidades como oficiales, algo resaltó la gesta del combatiente.

Gouveia participó en el torneo de artes marciales realizado en el Palau Blaugrana, donde fue uno de ocho competidores de la categoría -54 kilos.

Todo el evento de tae kwon do se desarrolló el 4 de agosto y Gouveia debutó con un triunfo 4-2 sobre el francés Thierry Dedegbe.

Gracias a eso pasó a las semifinales y retó a Seo Sung-Kyo, un peleador de Corea del Sur que le brindó una gran oposición. Lo batió 4-3 y obtuvo su pasaporte a la fase decisiva.

En la última etapa se enfrentó al indonesio Dirc Talumewo en una pugna muy equilibrada. Un tanteador de 2-1 le permitió al pupilo de Hung Ki Kim hacer sonar el himno nacional (Gloria al Bravo Pueblo) en suelo catalán y desatar la locura en Anzoátegui, donde fue recibido como un héroe.

Limardo, un espadachín único

Rubén Limardo se erigió como el monarca de la espada masculina en Londres 2012

Casi dos décadas después, en Londres 2012, le tocó el turno a Limardo de escribir una de las páginas más ilustres para Venezuela. Aprovechó su presencia en la capital de Inglaterra para convertirse en campeón de esgrima en la modalidad espada. Esa justa se llevó a cabo el 1ero de agosto en la Arena North Greenwich y en ella actuaron 30 exponentes.

Limardo saltó a la pista para rivalizar con el egipcio Ayman Alaa El-Din en primera fase. Lo derrotó 15-13 para seguir en la carrera por el máximo premio.

En la segunda vuelta se midió con el suizo Max Heinzer y lo dejó en el camino, al imponerse 15-11. Una victoria 15-12 sobre el italiano Paolo Pizzo en cuartos de final lo metió en semis.

Este espadachín captó la atención de sus coterráneos en un duelo de semifinales que, de acuerdo con Juan Pablo Varsky (comentarista de DirecTV Sports), resultó épico porque se definió en muerte súbita. Con un toque preciso dio cuenta 6-5 del estadounidense Seth Kelsey para acceder al desafío definitorio.

La finalísima la protagonizaron Limardo y el noruego Bartosz Piasecki. Su careo mantuvo en vilo a la población de la “Pequeña Venecia” y el nativo respondió a las expectativas de sus paisanos al salir airoso 15-10.

Fue una agradable sorpresa para los venezolanos porque Limardo no llegó como uno de los favoritos y acabó por quedarse con los máximos honores. Por eso sus compatriotas lo aclamaron al llegar a Maiquetía el 6 de agosto.

Rojas y su salto a la gloria

Yulimar Rojas hizo sonar el Gloria al Bravo Pueblo en Tokio 2020

A diferencia de Rodríguez, Gouveia y Limardo, Rojas se presentó en Tokio 2020 tras una experiencia previa en finales pues se adjudicó la distinción de plata en el salto triple de Río 2016.

Sus condiciones excepcionales y fortaleza mental, además de los títulos en Mundiales de Atletismo tanto en pista cubierta (Portland 2016, Birmingham 2018 y Madrid 2020) como al aire libre (Londres 2017 y Doha 2019), la convirtieron en la gran apuesta del Comité Olímpico Venezolano (COV) para ubicarse en el pináculo de la misma prueba en la que intervino en Río.

Luego de no tener complicaciones en los clasificatorios, efectuados el 30 de julio de 2021, la anzoatiguense Rojas guardó su mejor exhibición para el 1ero de agosto en el estadio Nacional de Tokio, donde puso el planeta a sus pies.

Con una marca de 15.67 metros (m) en su sexto y último intento fijó un nuevo récord universal en triple salto y se quedó con el oro que soñaba desde su niñez. De paso se transformó en la primera dama de Venezuela en acreditarse el máximo galardón olímpico y lo hizo al superar con mucha facilidad a sus adversarias.

Ni Patricia Mamona (Portugal, 15.01 m) ni Ana Peleteiro (España, 14.87 m), segunda y tercera, respectivamente, estuvieron cerca de la plusmarca de una “Diosa de Ébano” que confirmó ser la emperatriz del salto triple y demostró, una vez más, que Oriente es una Cuna de Campeones.

Valencia / Joseph Ñambre

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