Reportajes

La izquierda siempre fue amiga de odios históricos

“Venezuela vuelve a estar fragmentada como hace 100 años”, señala Edgardo Mondolfi Gudat / Foto: cortesía

Para el historiador y profesor universitario Edgardo Mondolfi, las revoluciones son bonitas hasta que comienzan, mientras que la bolivariana es inédita y netamente semántica. Recuerda que, hasta la madrugada del 23 de enero de 1958, nadie imaginó que el dictador Marcos Pérez Jiménez abandonaría súbitamente el país.

–¿Reaparecen los fantasmas del pasado?

Ningún historiador puede aceptar que exista esa posibilidad. El historiador trabaja con eventos que responden a ubicaciones específicas. Los fantasmas pertenecen a otro departamento.

–¿Para qué ha servido la historia en Venezuela?

–Para entender que es la sociedad la que se encarga de hacerla. 

–¿Y un doctorado en Historia?  

–Para afinar el instrumental de vuelo. Después de todo, la historia la escriben los historiadores. 

–¿Aprende el connacional de su pasado?

–Mi experiencia me dice que aprende mucho más de lo que, por lo general, está dispuesto a reconocer.

–¿Gobierna un odio ancestral?

–La izquierda siempre ha sido amiga de los odios históricos.

–¿Otra “revolución” tan exclusivamente semántica como la actual?

–Ésta es demasiado original en ese sentido, no hay punto de comparación

–¿Una historia deplorable?

–La que no seamos capaces de construir. 

–¿La belle époque venezolana?

–La de las grandes exposiciones en la Galería de Arte Nacional y el MACSI. 

–¿Una diáspora como la actual?

–A su escala, y dentro de su propio nivel de horror: 1814, con la llegada de Boves al centro. 

–Históricamente, en el caso venezolano, ¿la esperanza es lo último que se pierde?

–Pues sí: nadie esperaba ver a Pérez Jiménez despegar en la madrugada del 23 de enero.

Invasión financiada

–¿Una historia digna de estudio?  

–La forma como se derrotó la incursión cubana que pretendió entrar por la puerta de atrás en los años sesenta para, luego, verla entrar triunfante por la puerta principal. 

–¿Entre “la planta insolente del extranjero” de 1902 y la amenaza imperial de hoy?

–La misma jacatonería. 

–¿Otra amenaza de invasión en el tiempo?

–Bueno, aquí tuvimos metidos a varios dulces guerreros cubanos combatiendo contra el régimen venezolano, entre ellos a Ulises Rosales del Toro y Arnaldo Ochoa. Siendo elementos regulares del Ejército cubano, eso no fue amenaza sino invasión. 

–¿Una historia de historieta?

–Los alacranes que llenaron curules en la Asamblea Constituyente de 1952. Los alacranes no son una especie exclusiva de estos tiempos. 

–¿Una Fuerza Armada como la actual?

–Ninguna con tanto poder de injerencia; pero sigo confiando en sus reservas institucionalistas. Están allí, aunque no las veamos. 

–¿Se olvidará a Chávez como a Zamora?

–Chávez forma parte de nuestro imaginario nacional. Y nos equivocaríamos si dejásemos de creerlo.

–¿Por cuál siglo va el socialismo del siglo XXI? 

Resulta difícil precisar la cronología dentro de la cual se mueven nuestros gobernantes. 

–¿Se entrará en el  XXI?

–La sociedad ya entró; falta que lo haga el gobierno.

–¿Caudillos en el siglo XXI?

–El caudillismo es una categoría que responde a las solicitudes de un tiempo que ya no existe. Lo que más calza hablar ahora es de ciber-populismo.

–¿Otro régimen que haya  pisoteado la Constitución y las leyes?

–La lista es larga, pero de ella eximo, entre otros, a Carlos Soublette. 

–¿Juzga la historia?

–Si juzgase, dejaría de ser historia. 

–¿Reivindica?

–Si reivindicase se vería al servicio de fines ajenos. Prefiero la palabra “revaloración”.

–¿Algunos “revalorados”?

–Allí tienes el caso de Raúl Leoni y lo que, al respecto, viene haciendo un grupo de historiadores comandados por Tomás Straka. 

–¿Una revolución bonita?

–Sólo cuando se le proclama. El rostro feo tiende a exhibirlo más adelante. 

–¿Otra guerra económica?

–Ningún otro gobierno ha tenido una imaginación tan enfebrecida. 

Desbalance histórico

–¿La historia venezolana incomprendida?

–La de Pérez II. Le incendiaron el país por un alza calculada de la gasolina. Y aquí nos vemos: pagando en dólares por una gasolina de dudosa procedencia y sin que podamos poner a atronar la garganta.  

–¿Un mito desmitificable?

–La resignación venezolana. 

–¿Un prejuicio histórico?

–La actuación de nuestros capitanes generales. 

–¿El presidente más nacionalista?

–Se lo dejo a quienes gusten de medir esa clase de temperatura. 

–¿La locura histórica?

–Hablar de país potencia. Conviene ser más modestos. 

–¿Un buen ejemplo histórico para la oposición?

–Los iluminadores entendimientos del año 58. 

–¿La quimera sempiterna?

–La riqueza que esperamos que nos caiga; pero me parece que el venezolano ha comenzado a cambiar positivamente en ese sentido. 

–¿En cuál página va esta historia?

–Alguna vez pensé que por el epílogo. Pero nunca pensé que se tratara de un epílogo tan agónico y prolongado. No soy futurólogo, pero cabe suponer que finalmente advendrá. La república no se acaba, pero sí los malos momentos.

–¿La culpa de la oposición?

–El hecho de no administrar las expectativas

–¿La del gobierno?

–El catálogo es largo. 

–Dicen que Venezuela ya no es un país, sino un territorio…

–En parte, sí. Hemos vuelto a ser el país fragmentado que creíamos haber dejado atrás hace cien años. 

–¿Dictadura sale con votos?  

–No existe una sola fórmula en el recetario.

–¿No hay mal que dure 100 años?

–Te respondo apelando al poeta Antonio Machado: “Nada eterno/ni gobierno que perdure/ ni mal que cien años dure”. 

–¿Quién olvida su historia está condenado a repetirla?

–No milito entre los cultores de esa frase. 

–¿Se repetirá acá la misma historia?

–Como te dije, la historia no se repite. Si fuera así negaríamos la posibilidad de hacerla nosotros mismos. 

–¿Qué pasaría en Venezuela si la población tomase un curso intensivo de su historia?

–No todo lo revela el pasado, ni creo que el pasado esté allí para brindarnos siempre pistas confiables. 

De perfil

Edgardo Mondolfi Gudat nació en Caracas el 1º de enero de 1964. ES licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, M.A. en Estudios Internacionales (The American University, WashingtonD.C.) y doctor en Historia, summa cum laude, por la Universidad Católica Andrés Bello. Individuo de Número y actual primer vicedirector de la Academia Nacional de la Historia. Fue «Andrés Bello Visiting Fellow» en el Saint Antony’s College de la Universidad deOxford, entre 2008 y 2009.   Colaborador permanente del diario El Nacional, fue profesor asociado (2006-2012) y profesor titular (2012-2016) de la Universidad Metropolitana. Entre sus títulos más recientes destacan: El día del atentado. El frustrado magnicidio contra Rómulo Betancourt; Diplomacia insurgente. Los primeros contactos de la insurgencia venezolana con el mundo inglés, 1810-1817; y La insurrección anhelada. Guerrilla y violencia en la Venezuela de los sesenta. Es autor del volumen, de próxima aparición, titulado La encrucijada peligrosa: López Contreras, Medina Angarita y la Venezuela de los años cuarenta.


Caracas / Jolguer Rodríguez Costa 

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