Tiempo Libre

Los mandalas son una herramienta milenaria de crecimiento personal

Cualquier persona puede crear un mandala con los recursos que tenga disponibles / Foto: Pexels

Desde el centro hacia afuera se construyen los mandalas y de la misma manera pueden influir en las personas que los han hecho parte de su vida. Estas representaciones simbólicas, consideradas círculos sagrados por la cosmología budista, han cobrado mucha relevancia en la actualidad gracias a los numerosos beneficios derivados de ellas.

“A pesar de que los budistas son los más conocidos, pues son los que por lo general los emplean como técnica de meditación, existen millones de tipos de mandalas. Entre los más destacados están los mundra, aztecas, aborígenes y celtas”, expresó Leynis Batista, especialista en life coaching.

En cada tipo de mandala yace la intención o la finalidad de estos. Pero su uso va más allá de muchos propósitos.

“Desde 1875, en la cultura occidental fueron utilizados en la Psiquiatría y como parte de terapias psicológicas por fomentar estados de concentración y meditación consciente, ideales para encontrar la individualidad en cada ser humano”, explicó Batista.

Añadió que existen teorías que relacionan la realidad del ser humano con el centro de los mandalas.

Sin distinción

Los orígenes pueden ser variados y profundos, pero la práctica y el uso de estos no tienen distinción. Cualquiera puede crearlos, dibujarlos, colorearlos y aprovecharlos.

“La sociedad no es cambiante. El mundo y los jóvenes están en la búsqueda de una vida más minimalista, que da mayor importancia a la naturaleza, calidad de vida, autoconocimiento, reflexión, hábitos positivos…”, comentó.

La licenciada en Educación, con mención en Orientación, precisó que muchos profesionales como psicólogos, psicoterapeutas, coachs y orientadores han empezado a usarlos porque van en sintonía con el norte que persigue la humanidad.

En ese contexto, se usan como herramientas de gestión para aflorar recursos y llegar a estados mentales conscientes.

“Los mandalas impulsan estados de equilibrio, favorecen la exploración personal, afloran la creatividad, ayudan a sacar estados de consciencia que no han sido vislumbrados, impulsan cambios positivos en la rutina y mucho más”, refirió la experta.

El estrés, la ansiedad y los nervios son trabajados con ayuda de este recurso, que es capaz de realzar la confianza, concentración y memoria. También es una forma de meditación activa para las personas a las que les cuesta estar tranquilas o quietas corporalmente.

Herramientas de orientación

Leynis Batista utiliza los canales digitales de Tu Brújula de Vida, en las redes sociales, para ofrecer orientación sobre desarrollo personal y coaching. Se apoya en mandalas, psicología del color, trazos, dibujos y muchas más herramientas que buscan direccionar hacia el logro de una mayor calidad de vida.

Además, Batista aseguró que tienen efectos positivos en las relaciones interpersonales, mejoran la autoestima, promueven la paciencia y la constancia. Asimismo, son sanadores y sirven como terapia artística.

“No es lo mismo realizar un mandala de adentro hacia afuera que de afuera hacia adentro”, detalló la oriunda de la ciudad capital.

Puntualizó que si se colorea de adentro hacia afuera se sacan a relucir estados internos, y si se desarrolla al contrario se vuelve al yo interior en una desconexión con el mundo exterior. Agregó que todo depende de la intencionalidad.

En el día a día

Hay personas que se dedican profesionalmente a crear mandalas, como una forma de hacer arte o comercialización, pero cualquiera que lo desee puede realizarlos.

La residente de Valencia, estado Carabobo, indicó que esta tarea puede convertirse en una forma de compartir en familia, tomarlo como un juego de mesa, hacer un gráfico colectivo e incorporar elementos distintos a los colores (clips, botones, lápices…).

También hizo alusión a las mandalas corporales o físicos, que tienden a aplicarse en sesiones grupales de yoga.

“Yo cuando estoy muy estresada, por cuestiones laborales y personales, me detengo un minuto y con lo que tengo a la mano trazo un mandala”, reflexionó.

Dijo que no es necesario que se comience y se termine de inmediato. Lo más importante es disfrutar el proceso y vivir el momento en el que se desarrolla la actividad, para realmente absorber las bondades de esta técnica milenaria.  

Puerto La Cruz / Oriana García Rivas

(Visited 1 times, 1 visits today)

Share This:

Comentarios

  




Publicidad

Publicidad




Publicidad

El Tiempo