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Colas en estaciones de servicio se han convertido en salvavidas de vendedores informales

Rapidez. Helados es lo más demandado en las colas de vehículos en las estaciones de servicio / Fotos: Rafael Salazar

Las largas colas de vehículos que aún persisten en las estaciones de servicio (E/S) de la zona metropolitana del estado Anzoátegui, para surtir gasolina a precio subsidiado (Bs 5.000 el litro), no han sido negativas para toda la población.

Por lo menos para los vendedores informales de comestibles dulces y salados se han convertido en un salvavidas, porque las compras por parte de choferes en fila los ayudan a llevar el sustento a sus hogares en medio de la crisis económica y social que se ha venido acentuando en los últimos años en el país.

Aunque estos buhoneros coincidieron en decir que los alimentos no salen con mucha facilidad, porque hay  conductores que llevan sus provisiones o soportar el tiempo de espera sin ingerir nada, la mayoría  manifestó que comercializar en estas áreas es más seguro que hacerlo en lugares céntricos, como en el bulevar 5 de Julio de Barcelona.

“Uno se ponía en el bulevar a vender panes y los policías nos matraqueaban y desalojaban. Un día llegó uno diciendo que tenía café, que le faltaba el pan y teníamos que darle. Nos vinimos a vender cerca de las colas desde junio porque es más seguro, aunque la mayoría de los compradores no son conductores, sino peatones. Vendemos suspiros, domplinas y la catalina que es nuestro  fuerte”.

Yeffri Hernández

“Yo prefiero trabajar en las colas, porque gracias a Dios vendo mi mercancía, ya que salto de una cola a otra. Tengo la ventaja de que puedo salir de aquí, montarme en otro autobús e irme a otra. En cambio, en el centro hay mucha competencia y lo otro es que un policía agarra a un vendedor, le quita la mercancía y la agarra para él”, contó Luis Cordero, quien suele vender palmeritas y polvorosas.

Similar fue el testimonio de José Yaguarán, expendedor de los conocidos “chupi chupis”, quien con más de tres años dedicados a este oficio, se ha beneficiado más en los sitios donde  los conductores esperan para llenar sus carros de combustible.

“Lo que hay es que caminar rapidito la cola, antes de que los carros avancen, pero es más factible que irse a vender al centro”, expresó.

9 Horas

El vendedor de café Daniel Mulato se apoya en su bicicleta para ofrecer la aromática bebida, con lo que obtiene ingresos para mantener a su esposa y sus cinco hijos. A diferencia de otros informales que ofrecen productos en las colas de las estaciones de servicio, comentó que también visita talleres mecánicos y el bulevar 5 de Julio, donde hasta comerciantes le compran.  

“Después que atiendo a mis hijos y les compro comida, me voy a la calle a trabajar duro. Cuando me va bien vendo los cuatro termos llenos, sino dos. Eso por lo menos me sirve para comprar el pan de cada día a mis hijos que tienen de uno a 13 años. A veces se me hace difícil comprarles sus cosas, como las cholas, y voy uno por uno”, contó.

Modalidad. Ambulantes señalaron que deben caminar rápido en las colas para vender, antes de que avancen los vehículos

Tiempo

Aunque muchos conductores amanecen haciendo cola, es cerca de las 9:00 am, hora en que el sol empieza a resplandecer con más fuerza y suele iniciarse el despacho del carburante, cuando los vendedores informales se hacen presentes.  

A José Sifontes, quien está próximo a cumplir 60 años, le ha favorecido tener una bicicleta para movilizarse con un termo de jugo, que expende a Bs 2 millones el vaso; y una cava con hallacas que cuestan Bs 4 millones cada una. A pesar de eso,  recorre de  tres a 10 veces cuatro E/S para  salir de todo.

“Hace dos años vendía entre 60 y 80 desayunos y ahora lo más que vendo son 15 en la mañana.  Si hay buena venta, a las 11:00 am termino. Por lo menos, la cantidad alcanza para sobrevivir porque no da para más. Si compras camisa o zapatos no trabajas más, porque te comes la inversión. Como están las cosas ahorita, da para uno comer y sustentar la familia”, expresó.

Alternativa. Pese a las promociones ofrecidas, vendedores comentaron que la mercancía no sale tan fácil

Ingenio

La mayoría de los comerciantes se las ingenian ofreciendo promociones, pero no todos corren con la suerte de que les lluevan los compradores.

Por ejemplo, aunque Cordero vende una palmerita en Bs 1 millón y cinco por $1; así como una polvorosa en Bs 1 millón 500 mil y tres por $1, señaló que los conductores casi siempre compran de a una.

“A la gente siempre le va a provocar comer algo, la cuestión es que tenga. Tú puedes ver la cola larguísima, pero no precisamente por eso se vende bastante. La mayoría de los que están haciendo cola por la gasolina subsidiada es porque están ´fritos´, no tienen dinero”, resaltó.

Quien sí ha corrido con suerte es Yaguarán, ya que ofrece helados y estos se venden más porque refrescan.

“Vendo tres chupis por Bs 1 millón y uno en Bs 500 mil. La gente tiende a comprar los tres y eso ha sido de gran ayuda porque los vendo rápido. Por lo menos me ha salvado bastante ante esta crisis, para mantener a mis cuatro hijos”, mencionó.

Seguridad. La mayoría de los vendedores dijeron que trabajan de forma más segura cerca de las E/S, sin temor a ser desalojados

Puerto La Cruz / Elisa Gómez

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