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De “La Pedrera” al Salón de la Fama en Cooperstown: Miguel Cabrera

Miguel Cabrera llegando a 500 jonrones en el Rogers Center de Toronto, Canadá (Foto: Getty Images)

El barrio “La Pedrera” lo vio nacer, Maracay lo vio crecer y Venezuela es su patria. Ha defendido los colores nacionales en tres Clásicos Mundiales para ser admirado por su brillantez en Grandes Ligas desde su debut, el 20 de junio de 2013, con Marlins de Florida. Su nombre, José Miguel Cabrera, estará en el Salón de la Fama de Cooperstown cinco años después de que anuncie su retiro del deporte de los bates, los guantes y las pelotas.

Cabrera se convirtió en el primer venezolano en conectar 400 vuelacercas en el big show y en el primero en llegar a 500 cuadrangulares en las Mayores. Ese domingo 22 de agosto será recordado en el país como el día en que Miguel Cabrera coronó esta hazaña ante el abridor de Azulejos de Toronto, el zurdo Steven Matz, con un batazo disparado entre el jardín central y el derecho en el estadio Roger Center de Toronto, Canadá.

Este poder del maracayero se hizo sentir desde el mismo día de su presentación con el equipo grande de Marlins de Florida, aquel  20 de junio de 2003, cuando en el undécimo episodio enfrentó al derecho Al Levine y descargó el primero de sus estacazos para dejar en el terreno a Rays de Tampa Bay.

Miguel Cabrera en su paso por Marlins de Florida, equipo con el que debutó en 2003 / Getty Images

Esa temporada fue de ajustes para Cabrera, puesto que a sus 20 años tuvo que mudarse desde el campo corto, posición habitual que él resguardaba en Ligas Menores y por la cual fue firmado por Florida, para el jardín izquierdo debido a la presencia de otro venezolano defensor de las paradas cortas: Alex González.

Ese mismo año se coronó en la Serie Mundial, frente a los históricos Yankees de Nueva York y lo hizo con un jonrón, aun recordado, contra el legendario Roger Clemens, por todo el jardín central.

No pasó mucho tiempo para que llegaran las comparaciones con grandes sluggers criollos, como Antonio Armas y Andrés Galarraga, por su tallada, por su contacto y, sobre todo, por su poder.

Menos de dos años se tomó el maracayero, el 3 de mayo, para arribar a sus primeros 50 estacazos, contra Bravos de Atlanta y el lanzador Román Colón.

El siguiente año, en 2006, Cabrera descargó su jonrón número 100 ante Nacionales de Washington y su coterráneo Tony Armas.

Tres años después de aquel tablazo contra el hijo del slugger anzoatiguense Antonio Armas, Cabrera sonó el jonrón 200 de su carrera, pero para entonces ya vestía la camiseta de Tigres de Detroit, lo que hacía desde 2008, cuando pasó al equipo de la Ciudad del Motor, junto a otra figura de Marlins, el lanzador zurdo Dontrell Willis.

Medias Blancas de Chicago fue la novena que recibió los cuadrangulares 300 y 350 del venezolano. El primero en 2012 contra el derecho Phill Humber y el segundo en 2013 contra el colombiano José Quintana.

En 2012, el aragüeño escribió su nombre en una página dorada de la historia de Grandes Ligas, al quedarse con los lideratos de jonrones (44), carreras impulsadas (139) y promedio de bateo .330, conquistando la Triple Corona de Bateo, una proeza que no se escenificaba en las Mayores desde hacía más de 50 años.

Edición de infografías: Leomar Gamboa

Pese a mermar en sus condiciones físicas por recurrentes lesiones que lo alejaron del diamante, Cabrera trabajó para regresar y seguir con su firme propósito de convertirse, si ya no lo era, en el mejor bateador de la historia de Venezuela.

La experiencia lo enseñó a jugar, aun con dolores, durante dos temporadas. Bajó la cantidad de pelotas enviadas a las gradas, pero siguió cosechando batazos que lo llevaran al Olimpo Latinoamericano, en el que solo otros seis bateadores han sido capaces de conectar 500 o más vuelacercas.

De los más de 20 jugadores que han pasado por Grandes Ligas, Cabrera es apenas el vigésimo octavo (28) que logra los 500 vuelacercas en su carrera y el vigésimo derecho en entrar al club de los poderosos.

El jonrón 450 en la carrera de Cabrera lo conectó contra el as de Indios de Cleveland, Corey Kluber, en 2017.

Cabrera es el bateador derecho con más toletazos disparados hacia la banda contraria con 106, nueve más que el segundo de esa lista, el dominicano Alex Rodríguez (97).

Si de batear a la banda contraria se trata, Cabrera es el segundo en la historia de Grandes Ligas, solo superado por los 108 vuelacercas del “Leñador” Jim Thome, quien actuó como bateador zurdo.

De acuerdo con la página especializada en estadísticas, Baseball Reference, esos 107 jonrones hacia el jardín derecho o central son la tercera mayor cantidad del venezolano hacia alguna de las praderas. Cabrera ha pegado 184 jonrones al jardín izquierdo, 109 entre el izquierdo y central, 62 hacia el jardín central y 38 entre el centro y la derecha.

Según aportes estadísticos del periodista Diobert Tocuyo, en su carrera de 19 temporadas en Grandes Ligas, repartidas entre Marlins y Tigres, Cabrera ha tenido 18 campañas en las que, al menos, ha disparado 10 jonrones, 12 temporadas con 20 o más, 10 torneos en donde despachó 30 vuelacercas o más y dos con 40 batazos de cuatro bases o más.

La mayor cantidad de jonrones protagonizados por Miguel Cabrera en una temporada de Grandes Ligas es de 44, logrados en 2012. Ese mismo año alcanzó el máximo de carreras impulsadas en su trayectoria (139).

Solo en una temporada, el pelotero no ha podido conectar 10 o más vuelacercas en 2018, cuando disputó 38 juegos y descargó tres jonrones, y se perdió el resto de la campaña por una lesión.

De sus 500 jonrones, 362 los conectó con Tigres de Detroit en 14 temporadas, mientras que con Florida disputó cinco campañas y disparó 138 vuelacercas.

En Ligas Menores, en tres años, descargó 29 jonrones.

Sin presión

A lo largo de la historia ha existido cualquier clase de bateadores, aquellos que solo destacan con el madero cuando están en casa, otros que solo producen en calidad de visitantes, otro puñado que empieza frío la temporada y a medida que la misma va avanzando, van tomando mayor ritmo.

Ninguno de estos casos es el de Miguel Cabrera, quien a lo largo de su estadía en Grandes Ligas no ha discriminado si está en casa o de visita para despachar cuadrangulares. Muestra de ello son sus 248 jonrones al jugar de local y 252 cuando lo hace de visita.

Si se detalla, mes a mes, la cantidad de jonrones del venezolano, se observa que su mejor producción de estacazos de vuelta entera la logró en septiembre con 88, mientras que  en agosto ha descargado, hasta ahora, 87 vuelacercas. En la tercera casilla está junio con 85, y julio, mes en el que ha conectado 84 jonrones. En mayo ha disparado 80 mientras que en abril ha sacado la pelota del parque en 76 oportunidades.

En donde si hay marcada diferencia es en el número de jonrones que el nacional tiene contra lanzadores derechos (392), contra 107 que ha despachado frente a pitchers zurdos.

Barcelona / José Barberi

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