Reportajes

Grueros alternan su oficio para sobrevivir ante la baja demanda del servicio

Tiempo. Prestadores del servicio de grúa manifestaron que desde que llegó la pandemia ha mermado la demanda / Fotos: Rafael Salazar

En un país con una economía estable es normal que el conductor de un vehículo accidentado solicite una grúa para el traslado a un taller o a su residencia, con el fin de corregir con calma los daños mecánicos.

Sin embargo, con la acentuada crisis de los últimos años, aunado a la pandemia de Covid-19,  resulta cuesta arriba costear este tipo de servicio que, además de tener precios elevados, es cotizado en dólares.

Por ejemplo en un día, el gruero Rainier Magallanes, de la zona norte anzoatiguense, podía movilizar dos o tres vehículos para sumar un promedio de 15 a la semana. Pero ahora, aseguró, si realiza uno en siete días es “gracias a Dios”.

“Desde hace cuatro o cinco años se ha visto muy poco la contratación del servicio y con la pandemia mermó mucho más, uno tiene que ingeniárselas para poder vivir”, señaló.

Para Miguel Rodríguez, integrante de la Asociación Operadores de Grúas del estado Anzoátegui, aparte del bajo poder adquisitivo que afecta a los venezolanos, el “jalao” de  vehículos por parte de personas particulares ha contribuido con la poca demanda para el remolque o carga a nivel de empresas organizadas. De allí que cada quien busca cómo sustentar sus hogares.

“Anteriormente se trabajaba con los seguros, pero eso ha disminuido por la devaluación de la moneda y lo tarde que pagan. Luego, antes de la pandemia se inició la crisis de la gasolina y para nadie es un secreto que todas las grúas eran de gasolina. No las hemos tenido que ingeniar, porque la mayoría de los grueros tenían otro oficio. Por lo menos, yo trabajo la mecánica y mis grúas están prácticamente de adorno, aunque siempre llama un conocido y se consigue algo para la comida”, expresó.

Rodríguez recordó que antes solía hacer uno o dos servicios nacionales (entre estados) al mes, pero ahorita es muy rara una solicitud. En el ámbito local (eje metropolitano), mencionó que si realiza uno semanal es correr con suerte y todo se le va en la compra de alimentos.

Gasolina subsidiada

Miguel  Rodríguez, integrante de la Asociación Operadores de Grúas de Anzoátegui, manifestó que poco a poco, los grueros de la zona metropolitana se han visto beneficiados con la gasolina subsidiada, después que les permitieran afiliarse al Sindicato Bolivariano de Transporte de la entidad (Sibotranz).

“Por lo menos, a los carros les están colocando 50 litros cada dos semanas, aproximadamente, al igual que el gasoil. De resto, hacemos la cola normal o pagamos a precio internacional, porque debemos tener gasolina, por si acaso sale un servicio de emergencia”, expresó.

Modalidad

Actualmente, el servicio para vehículos livianos, entre los cuatro municipios de la zona norte del estado, varía entre $20 y $30, aunque trabajadores coincidieron en que el monto estipulado debería ser, mínimo, de $40.

Según Magallanes, el precio puede depender de si el carro tiene algún desperfecto que dificulte montarlo, como por ejemplo, una meseta rota. Además, se puede incrementar entre  5% y 15%, aproximadamente, si el sector no es céntrico o la hora del traslado.

Cuando el remolque es nacional, añadió Rodríguez, hay personas que cobran $250 a $300 para Caracas, pero de esa cantidad al menos $100 se irían en viáticos.

“Son 200 litros de gasolina a precio internacional que debemos colocar, que es el equivalente de lo que gasta una grúa en ese trayecto ida y vuelta, aparte de la comida. Uno no puede andar justo. Y rogándole a Dios que no se espiche un caucho y uno no se quede accidentado, porque hay que pagar más caro después”, señaló.

Ante los precios y el bajo poder adquisitivo, los grueros dijeron que han tenido que adecuarse al bolsillo de los clientes, quienes, en ocasiones, confiesan no tener para hacer la totalidad del pago cuando llegan al destino.

Servicio de fletes también ha mermado

El septuagenario Julio Cumana, quien lleva más de 20 años ofreciendo el servicio de fletes en su camioneta en el área metropolitana de Anzoátegui, manifestó que desde que llegó la pandemia al país, son contadas las veces que ha podido hacer un traslado.

“Yo me gano la vida haciendo cualquier cosa, matando un tigre, porque para hacer viajes no hay casi clientela”.

Expresó que por el traslado más cerca, como por ejemplo de la redoma de Los Pájaros a Tronconal III, en Barcelona, cobra $10. Dependiendo de la distancia, en el eje metropolitano, el monto se puede elevar a $30.

Alternativa. Debido a la escasa contratación del servicio de grúa, trabajadores han tenido que recurrir a otros oficios para asegurar el sustento de sus hogares

“Hay quienes dicen que no tienen el dinero completo, que vaya al día siguiente y hemos tenido que ser flexibles. Hasta buscan maneras de pagar con comida y no necesariamente con plata”, resaltó Magallanes.

Por lo menos a Rodríguez le ha tocado hacer trueques por bolsas de productos de la cesta básica y algunas proteínas.

“Estamos en eso ahora. A nosotros nos conviene, porque trabajamos por la comida. Aquí nadie puede decir que un gruero está trabajando para hacerse rico, porque para nadie es un secreto que un caucho sale en $100, un motor en $1.000 y tenemos que tratar de sobrevivir”, enfatizó.

Barcelona / Elisa Gómez

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