Reportajes

El compañerismo impera en colas de gasolineras del eje metropolitano

Espera. Más de seis horas tardan los conductores en las estaciones de servicio para surtirse de gasolina a precio subsidiado / Fotos: Rafael Salazar

El desabastecimiento de gasolina, que se acentuó con la llegada de la pandemia por Covid-19 al país, llevó al Gobierno nacional a implementar un nuevo esquema de distribución y comercialización desde el 1° de junio de 2020 para tratar de resolver la crisis.   

Más allá de los intentos y de la promesa hecha un año después (a finales de junio), por el ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, de eliminar las colas de las estaciones de servicio (E/S), la situación persiste para la colocación del combustible subsidiado (Bs 5.000 el litro), a tal punto que el compañerismo entre los conductores floreció como una manera de apoyarse en cada estancia.

Este vínculo impera en la mayoría de las bombas de la zona metropolitana del estado Anzoátegui que ofrecen el carburante al costo más económico.

Y es que los conductores  siguen pasando más de seis horas en cola  para poder llenar los tanques de sus vehículos, ante lo cual se las ingenian para aguantar todo el tiempo de espera.

 “No es el deber ser, sino echar la gasolina directo, como 20 años atrás, pero yo conocí a un señor aquí en la cola y ahora nos ponemos de acuerdo para venir. Eso ayuda mucho con la seguridad”, comentó Tomás Vásquez, quien aseguró que ha perdido hasta 10  horas de trabajo (es plomero y electricista), cuando acude a las E/S, cada 15 días, a colocar 30 litros por el terminal de placa.

Por lo menos a la 1:00 pm del día anterior que le toca, suele acudir el mecánico Richard Azuaje, tras ponerse en contacto con varios conocidos que van a lo mismo.

“Uno hace la cola por necesidad, por la preocupación de tener combustible para  hacer las diligencias o una emergencia que se pueda presentar. Aquí nos ponemos de acuerdo entre los compañeros, a veces unos traen arepas, otro el agua, café, un refrigerio pues. Uno se reúne para hablar, echar los cuentos y  pasar el día”, relató.

Tiempo.  Hay conductores que se han conocido en las colas y mantienen la amistad para coincidir en la estación de servicio donde echan combustible

Organización

El Ingeniero en Sistemas, Miguel Rodríguez, contó que con él son unas seis personas las que se agrupan desde hace un año, aproximadamente, para esperar desde un día antes  al que les corresponde por terminal de placa, cerca de alguna E/S, sobre todo en las ubicadas en el sur de Barcelona.

“Si yo llego primero o llega otro señor,  se guardan los puestos del resto. Una vez todos juntos, uno va a buscar agua, después otro el refresco, porque por lo menos, esto se calienta rápido. Entonces, vamos a cada rato a comprar algo, a buscar comida. Ahorita,  estamos pensando en traernos una parrillera para la próxima ocasión, para cocinar arepas, tipo a las 5:00pm, para no estar yendo y viniendo. Es decir, vamos a cocinar en la cola y eso no debería ser”.

Alianza.  Entre los conductores se ayudan para comprar alimentos y bebidas para entretenerse en las colas de las E/S

Según Rodríguez, aparte de cuidar los puestos en cada movilización que realizan para abastecerse, se brindan seguridad para pasar la noche y estar prevenidos para no ser robados.

 En cuanto al tiempo de permanencia en las estaciones de servicio, la mayoría de los conductores coincidieron en que pueden superar las 12 horas.

“Por ejemplo hoy (día de la entrevista), la gasolina está desde las 6:00 am cargada en el sistema  y son casi las 10:00 am y ahora es cuando empieza a moverse la cola. De paso, no  le puedes preguntar a algún funcionario qué pasa, porque te sale con cualquier cosa”, dijo Rodríguez.

Hay quienes  venden el puesto

El tiempo de espera en las gasolineras ha conllevado una práctica ilegal: la venta de los puestos, a lo que muchos ceden para estar entre los primeros.

Por ejemplo, el conductor Diego Carrizales llegó un día a las 5:00 am  y ya la cola estaba larga, pero le pago $1 a una persona y adelantó varios carros.”Lo que pasa es que me quedé sin gasolina y me enteré de que  alguien tenía ese negocio”, alegó.

Sugirió que el Gobierno nacional debería dejar que los surtan de combustible según la cantidad solicitada por cada quien y no limitárselas a 30 litros, para que disminuyan las colas, puesto que esa cantidad, al parecer, no les alcanza para cinco días, cuando hacen muchos recorridos.

 “Cuando se acaba, uno tiene que ir a comprarla a precio internacional, ajuro, pero si nos echan la gasolina completa, puede durar más días y no estamos con el problema de perder el tiempo”, enfatizó.

Barcelona / Elisa Gómez

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