Reportajes

Vecinos viven con el “Jesús” en la boca ante el desbordamiento del río Neverí

Estado. El canal de alivio, el principal drenaje del río Neverí, está arropado por la maleza. Su extensión ha sido saneada pero por la misma corriente / Fotos: Arturo Ramírez

Desde  1970, el río Neverí no superaba su nivel normal de casi tres metros de altura. Aquel año se desbordó y  causó inundaciones en gran  parte de Barcelona y sus afueras.

Este acontecimiento de la historia no tan lejana de la capital anzoatiguense fue el motivo que llevó al entonces mandatario nacional de Rafael Caldera a tomar la decisión de construir el canal de alivio, a fin de desviar las aguas hacia el mar, por la playa Caicara.

Sin embargo, este objetivo  no se está cumpliendo, pues en los últimos años ni las autoridades locales ni regionales han realizado a profundidad el mantenimiento preventivo que requiere el desagüe, por lo que los vecinos viven con el “Jesús” en la boca ante el constante desbordamiento del río, como lo expresó Luis Delgado, residente del sector El Cotoperí de La Aduana de esta capital.

De hecho, esta es una de las  14 comunidades que se han visto afectadas por inundaciones desde el pasado 29 de julio.

“El canal de alivio debe tener entre cinco y seis años que no se limpia. Eso tiene un ancho, creo que el doble del canal del río. Es un caudal bastante grande y suficiente para mantener el agua fuera de estos sectores. Yo tengo 22 años y nunca había visto esta situación. El año pasado se metió una vez y este año van dos veces. Pedimos que nos ayuden a solucionar”, resaltó.

Y aunque tras la primera crecida que los afectó, los residentes aseguraron que le mostraron la raíz del problema a las autoridades gubernamentales, a quienes solicitaron  mantenimiento correctivo en el canal, al parecer, lo único que éstas hicieron fue destapar la salida hacia el mar para esperar a que bajara el nivel y así meter las maquinarias.

30 días de “necesidad y urgencia” en la entidad, decretó el gobernador Antonio Barreto Sira, este jueves, debido a las fuertes lluvias que provocaron el desbordamiento del río Neverí para dejar a 1.500 familias damnificadas entre el municipio Bolívar y Sotillo. En el escrito,  le solicita al Gobierno nacional declarar Estado de Emergencia y la asignación de recursos para la atención de los afectados.  

“Eso duró como dos semanas con el agua baja, lo que pudieron aprovechar para limpiar y no lo hicieron. Ahora volvemos a sufrir las consecuencias. Tenemos un mes desasistidos, porque en la primera ocasión que nos inundamos nos trajeron fue una bolsita de comida, unas pastillas y no vinieron más. Defensa (Protección) Civil ha venido, pero lo que nos caen es a mentiras, porque nos prometieron traer colchones, comida, y nada. Hemos perdido casi todos los enseres y las cosechas”, dijo Jorge Ruiz, uno de los afectados.

Trabajos. Se conoció que las autoridades locales y regionales sólo habían ejecutado labores de saneamiento en el canal de alivio, a la altura de la desembocadura hacia el mar

Continuidad

Minutos antes (11:30 pm) de cumplirse el mes del primer desbordamiento en el año (29 de agosto), la crecida del río afectó, el sábado en la noche, a 120 familias de los sectores Brisas del Bicentenario, en la zona rural San Diego, municipio Sotillo. 

Así lo dio a conocer la alcaldesa Herminia García, quien acudió al lugar en compañía de Protección Civil (PC), la  Policía de Sotillo (Polisotillo), funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el equipo de protección social del ayuntamiento, a fin de atender la contingencia.

Horas más tarde, ya en la mañana del domingo, el alto nivel empezó a colapsar los drenajes de  las avenidas El Ejército y Centurión de Nueva Barcelona; e inundar algunas calles y viviendas del barrio Fernández Padilla, El Cotoperí, Madre Vieja (La Burra), El Muro, Mayorquín III, Picas del Neverí, la urbanización y el parcelamiento Valles del Neverí e  Ian, entre otras.

Pero, aparentemente, las fuertes lluvias registradas en las cabeceras del río empeoraron la situación  el miércoles. De acuerdo con el protector del estado, Luis José Marcano, la altura normal no supera los tres metros y llegó a casi siete.

“Esto ha originado inundaciones que han obligado, incluso, a refugiar (en el gimnasio vertical de Las Casitas) a casi 300 personas a las que estamos dando atención social. Barcelona es una ciudad plana que históricamente ha sufrido  inundaciones cuando las aguas no logran drenar al mar. Equipos de @corpoanz están trabajando para despejar escombros que puedan afectar el canal de alivio. Llamamos al ente responsable Covinea a colaborar con la situación”, fue parte de lo escrito ese día, a través de su cuenta en la red social Instagram.

Pérdidas humanas

Se conoció que la mañana de este jueves fueron encontrados los cuerpos de dos personas que habían sido arrastradas por la corriente desde que el cauce empezó a alcanzar  niveles altos, la noche del sábado. El primero fue el del agricultor Leonel Antonio Maurera, de 42 años de edad, quien intentó cruzar el río para llegar a su casa, en Las Margaritas de Pica del Neverí, zona rural del municipio Simón Bolívar.

 Familiares denunciaron que hallaron  el cadáver por sus propios medios, en la vía a Mayorquín, ya que supuestamente no recibieron  apoyo de las autoridades. 

Se supo también que fue hallado el cuerpo de una niña, de unos siete años,  quien fue alcanzada por la crecida en el caserío El Francés, cuando andaba con unos parientes.

De acuerdo con Blanca González,  habitante de la avenida Centurión, se lograron unir los dos tramos del drenaje hacia el río, formando una laguna desde el antiguo supermercado Central Madeirense, hasta unos metros más distantes de  residencias La Estancia.

Algunos vecinos de esta concurrida arteria vial y de  calles transversales de Nueva Barcelona cerraron los accesos con cables y obstáculos, para evitar que el paso rápido de los carros impulsara el agua  contra los portones y los  dañara, además de inundar con más fuerza las viviendas.

En Fernández Padilla, el cauce se desbordó por la calle Río y afectó  la entrada y salida de la mayoría de las residencias, dejando a sus ocupantes incomunicados. Cinco casas tenían el agua adentro y las familias alegaron que no habían recibido atención gubernamental. Sólo el Consejo de Pescadores de la comunidad  los apoyó con bolsas de comida, contó Patria Fernández.

Fanny Itriago también señaló que en el sector Madre Vieja estaban más de 16 familias afectadas y aunque funcionarios de Protección Civil habían realizado las inspecciones correspondientes, tampoco habían recibido  dotación, por lo menos, de colchones para dormir.

Tiempo. Desde la madrugada del domingo, los niveles del río Neverí están subiendo, lo cual afecta a más de 10 sectores

Gravedad

Pero la parte más grave la han sufrido en los sectores Mayorquín III, Picas del Neverí,  urbanización y  parcelamiento Valles del Neverí; así como El Ian. A la gente el agua le llega a la cintura y hasta el cuello, dependiendo de la topografía de las calles.

Sin embargo, algunos vecinos de Mayorquín III y el Ian rechazaron la versión de las autoridades,  según la cual las fuertes lluvias en las cabeceras del rio son la causa de la crecida y desbordamiento del Neverí.

Antonio Medina, quien tiene 35 años viviendo en la parroquia Naricual, atribuyó la situación al mal manejo de la presa  situada en el sector Caratal.

“Cuando llueve duro, para que se meta el río tarda  como cinco días y el nivel alcanza hasta los tobillos, pero ayer (miércoles 1 de septiembre) no llovió mucho. Para el caudal de agua que vino no fue tormenta. Es la represa, que la están abriendo. Si tuviéramos una persona preparada en la represa, no pasa esto”, enfatizó.

20 familias de los sectores céntricos de Naricual dijeron haber perdido alimentos y  enseres por la crecida y unión de las aguas de los ríos Aragua y Neverí. En Pica del Neverí, el número de afectados, supuestamente, subió a 64, en el Ian y comunidades vecinas a 147. Mientras que en Mayorquín III estiman que son más de 1.000. Allí, la calle principal y las transversales están inundadas.

De acuerdo con Medina, en años anteriores se hacía  buen mantenimiento en esa estructura, el cual consistía, en verano, cerca de la temporada lluviosa, en vaciar un poco el agua para tener el nivel adecuado y  llenarlo nuevamente en época de precipitaciones.

Al parecer, eso no se ha hecho y el embalse está muy lleno; y como sus paredes, supuestamente, están agrietadas, aseguró que alguien ha tomado la decisión de abrir un poco  las compuertas para drenar.

Mientras tanto, este jueves, la avenida Intercomunal, a la altura de puente Monagas, estuvo anegada, lo que llevó a muchos conductores que transitaban en sentido Puerto La Cruz-Barcelona, a desviarse hacia la avenida Guzmán Lander para tratar de llegar a sus destinos.

Gravedad. Mayorquín III ha sido una de las comunidades más golpeadas por la crecida del río Neverí, el cual se une allí con el Aragua

De igual manera, la avenida Miranda, un tramo de la Cajigal, las calles San Carlos y Ayacucho del Casco Central; y la avenida Fuerzas Armadas estuvieron bajo el agua. En esta última arteria vial,  a pocos metros de la sede del Consejo Legislativo del estado Anzoátegui (Cleanz), se cayó un árbol que a su vez se trajo una guaya eléctrica abajo. Por esta situación estuvo cerrado el tránsito.

Pese a las inundaciones que dañaron camas, electrodomésticos y demás enseres, la mayoría de los afectados se negaban a abandonar por completo sus hogares, pues no sólo la crecida del río los preocupada, sino también la delincuencia. Denunciaron que los ladrones  aprovechan que las casas están solas para hurtar lo poco que les queda.

Por ello, muchos trataban de cargar con ventiladores, tanques y hasta con las pocetas, a fin de ponerlas bajo resguardo. También salieron con sus mascotas  en brazos en busca de refugio.

Pérdidas. En Picas del Neverí no sólo hubo pérdidas materiales, sino también humana
Decisión. Vecinos de las comunidades de Valles del Neverí y el Ian se debatían entre abandonar o no su hogares, debido a la inseguridad que se eleva por la soledad
Cercanía. Principales avenidas y calles de Barcelona también resultaron afectadas por la crecida del río Neverí

Barcelona / Elisa Gómez

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