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Eduardo Semtei: Si la oposición va dividida a comicios, ganar dos gobernaciones y 15 alcaldías será un milagro

“La MUD puso la otra mejilla al régimen, por no decir que recibieron unas nalgadas”, señala Eduardo Semtei / Foto: Tal Cual

El exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Eduardo Semtei, espera una masiva participación en los comicios del próximo 21 de noviembre, en lugar de salidas violentas. Aspira a que la oposición logre la unidad y vote, aun con un poder electoral “medianamente transparente”, pues apunta que si las toldas antichavistas van unidas a las regionales obtendrán de siete a 10 gobernaciones y una proporción similar en alcaldías.


–¿Qué papel juega la oposición durante las negociaciones con el Gobierno?
–Un papel segundón. Mientras el Gobierno tiene una agenda full, con puntos muy concretos, la oposición flota en un mar de ambigüedad, muy imprecisa. Pedir en una agenda que el Gobierno se porte bien y respete la Constitución no es precisamente un objetivo claro, preciso, concreto.

–¿Y el Gobierno?

–Anda de las suyas. Centrado en las sanciones, su reconocimiento internacional y nacional, el abandono de los métodos violentos de la oposición y sobre todo estimulando la división opositora, partiendo por la mitad la masa contestataria. Que el Gobierno y el grupo MUD coincidan en desconocer, desplazar e ignorar a la otra mitad, a los partidos de la Alianza Democrática, es una coincidencia vergonzosa y cómplice. Parece que los viudos de la MUD solo quieren sacar más votos que la Mesita para liquidar así las aspiraciones presidenciales de Falcón y de Bertucci.

–¿Hay condiciones para la elección del 21 de noviembre?

–La división opositora facilita la victoria del Gobierno. Si la oposición va dividida obtener dos gobernaciones y 15 alcaldías será un milagro.

–¿Se abstendrá una buena parte de la oposición?

–Una parte importante de la MUD ha hecho dos campañas criminales contra el voto y por la abstención, 2018 y 2020 (presidenciales y de Asamblea). Ahora, corregir la plana, enmendar la plana y decirle al elector que ahora “si son bien buenas” las elecciones, parte de que los electores son en su mayoría enanos mentales que solo esperan que los sabios de la MUD les indiquen qué hacer.

–¿Por qué la otra parte concurre a las elecciones a sabiendas de que el CNE es, a confesión de parte oficial, “medianamente transparente”?

–Porque no hay otro camino. O elecciones o guerra e invasión. Y guerra e invasión no la sostiene y menos la sufraga nadie.

–Y usted, ¿sufragará?
–No he fallado a ninguna elección. Solo la vía electoral ha generado victorias opositoras. La locura y la insensatez del llamado alzamiento de Altamira y la invasión ridícula de Macuto, además de La Salida, o el Vete Ya, y otros síntomas esquizofrénicos y oligofrénicos opositores son simples mentiras, trampas, engaños de dirigentes irresponsables. 

Voto insepulto  

–¿Los nuevos votantes infiltrados? 

–Esa especie es tan verosímil como Pegaso y los personajes de Marvel. 

 –¿Cuántos muertos votarán otra vez? 

–Cada vez menos. Y por muchos que sean los zombis votantes no alteran los resultados. 

 –¿Qué hay que arreglar para que el CNE sea completamente transparente? 

–Dos cosas, primero que la oposición tenga testigos en todas las mesas y segundo que el poder del Estado y sus recursos no sean usados en favor el Psuv. Un doble compromiso. Que cada quien cumpla su parte. 

 –¿Lo irreversible en el CNE? 

–La presencia militar que sobra, que no hace falta. Y últimamente la inhabilitación o habilitación de candidatos y partidos políticos. 

–¿Fue Tibisay Lucena la Juan Vicenta Gómez del poder electoral? 

–Tuvo dos etapas. Una primera muy técnica, muy profesional. Y la segunda muy política; más que Juan Vicente, lo hizo más parecido a Eloy Tarazona. 

 –¿La herencia electoral de Jorge Rodríguez? 

–La Mano Invisible del Mercado del Poder moviendo cosas, alterando cosas, cambiando cosas. 

 –¿La suya? 

–Nada que sea notable. Tratamos de hacer lo mejor y fallamos. Por cierto de los cinco rectores solo yo sobrevivo, los otros, de quienes nadie se acuerda, se desaparecieron. 

 –¿Considera un estigma aquello de “el 28, el 28, el 28”? 

–No, lo creo más bien una experiencia. Si fuera otro el lema, como existe contra algunos grandes capitanes del chavismo a los cuales la gente les grita ..Ladrón, ladrón, ladrón. Ese si fuera un estigma pero 28, 28 no lo es. 

–¿Entre el CNE y aquel CSE? 

–El CNE es más técnico más profesional. El CSE era más político. El CNE es más impenetrable, menos partidista en su elección. El CSE lo formaban los cinco principales partidos. Así que una combinación de ambos sería ideal. 

–¿Algún fraude en las últimas dos décadas? 

–Fraudecitos que se pueden probar. Aunque un fraudesote que no pudimos probar fue la elección de Chávez versus Capriles.  

–¿El mejor rector? 

–Digamos el más asequible y neutral era Carlos Delgado Chapellín, del CSE. Nosotros fuimos unos rectores que fracasamos, por eso renunciamos. 

–¿Volvería a asumir el cargo? 

–¡Ni de vaina! Ya tuve bastante de esa medicina. Afortunadamente regresé a la política cotidiana, partidista, proselitista, programática. Ahora soy diputado suplente. 

–¿Cómo se sentía ante la mayoría oficialista? 

–Independiente. No comprometido. Y en una minoría abismal. 

 –¿Se arrepiente de algo durante su gestión? 

–No haber sido más vigilante, más severo, más radical. Los informes que presentaba el presidente del CNE eran todos mal hechos, a destiempo, poco rigurosos y yo me los tragué todos. 

Unidad o nada 

–¿Qué pasará el 21 de noviembre? 

–Si vamos todos unidos obtendremos de siete a 10 gobernaciones y una proporción similar en alcaldías.  

 –Si arrasa el Gobierno, ¿qué será de la oposición? 

–Nada extraordinario sucederá si se entienden para el futuro. Si no es así, terminarán canibalizándose y mordiéndose las entrañas unos a otros. 

 –¿Y viceversa? 

–Ese viceversa no existe. Ni un solo indicio de una victoria aplastante de la oposición. 

 –¿Surgirá otra dirigencia opositora?  

–No en el corto plazo. Puede haber reacomodos. Pero los partidos y los dirigentes no se forman en el corto plazo, salvo rupturas históricas como Betancourt y Chávez y sus respectivos golpes de Estado. 

–¿Qué será de Juan Guaidó? 

–El primer viento fuerte lo borrará del mapa. Ya no encuentra qué decir en cuanto a elecciones. Primero dijo con fuerza que no iría. Luego dijo que a lo mejor y terminará en la cola votando. 

–¿Un prospecto para presidente en la oposición? 

–Varios: Capriles. Falcón. Bertucci. Rosales. Fermín. No creo que López, ha sido demasiado irresponsable 

 –¿Oficialista? 

–Maduro. Cabello. Rodríguez. Torrealba. Delsy. Cilia. 

 –Y Maduro, ¿durará como Juan Vicente Gómez en Miraflores? 

–No puede. La historia de Gómez es irrepetible.  

–¿Sin inconvenientes las reelecciones? 

–En América Latina y África suceden solo para impedir que generaciones avancen políticamente. Además, deterioran la democracia. 

–¿La mayor pifia de la dirigencia opositora? 

–La división y las tentaciones golpistas, insurreccionales e invasoras. 

Sinergia imposible 

–¿Se fusionarán chavismo y oposición bajo un fin común? 

–Aceite y vinagre no combinan. Son contradictorios. 

–¿En qué terminará el movimiento de resistencia? 

–Ya terminó como se esperaba: En nada. Palabrerío hueco 

–¿Y los que esperan por los marines o los cascos azules? 

–Seguirán soñando despiertos. Y terminaran viviendo en los miamis o en Madrid. 

 –Y las 50 naciones que apoyaron a Guaidó, ¿terminarán apoyando a Maduro? 

–Como dice la poesía de Bécquer, “esas, esas no volverán. Aquellas golondrinas que aprendieron nuestros nombres, esas, no volverán”. Se harán las desconocidas cuando el chorro de petróleo las alcance 

 –¿Alguna sorpresa electoral? 

–No. Ya no hay tiempo de sorpresas. Ni personajes que la protagonicen. 

–¿Cuándo debió abstenerse la oposición? 

–En la Constituyente de Maduro. No había datos confiables. No había registro de votantes sectoriales. 

 –¿Una penitencia por haber sido chavista? 

–Esa cuenta ya la pagué con intereses leoninos. Por cierto, a Chávez lo apoyó una inmensa mayoría que ahora se hacen los inocentes. A cuerpo cobarde como se menea. 

 –¿Qué espera de la Fuerza Armada? 

–Que regresen a los cuarteles y abandonen la política. Hay alcaldes, diputados, ministros, embajadores, cónsules, etcétera, con uniforme verde oliva. A vaina mala. 

–¿Qué pasará con los presos políticos? 

–Los irán soltando al menudeo. A conveniencia del Gobierno y a petición de la oposición. 

–¿Cree que el régimen suavice sus métodos? 

–Sí, seguramente, por ahora les conviene y una política de esa naturaleza, lejos de perjudicarlos nacional e internacionalmente, los favorece. Entonces, probablemente tomarán ese camino. 

–¿Volverán los idos? 

–Pocos volverán. Quienes tienen más de cinco años fuera, muy difícil. Y quienes tienen menos no protagonizarán un regreso masivo, sobre todo por las condiciones materiales de existencia, como comida, trabajo, vivienda, etcétera. 

 –¿Cree realmente en la rectificación de la conducta del Gobierno? 

–Si les conviene, lo harán. No es un problema de conciencia y sentimientos, es un problema de la real politick. Rectificarán para que todo siga igual. 

–En fin, ¿ha puesto la oposición la otra mejilla? 

–Por lo menos un pedazo de cachete. La MUD quiere ir a elecciones con una CNE mayoritariamente chavista al que no reconoce. Se reúne con el Gobierno al cual no reconoce. Aceptan que le veten a Carlos Vecchio y que le impongan a Freddy Guevara. Y toleran a Jorge Rodríguez al que tampoco reconocen. Si, una mejilla, por no decir que recibieron unas nalgadas. 

 –¿Qué pasaría en Venezuela si el Gobierno volviese a crear autoridades paralelas en las entidades donde gane la oposición? 

–Nada que no haya pasado antes. No hay nada nuevo bajo el sol ni oculto en la oscuridad. 

De perfil 

Eduardo Semtei nació en Caracas el 4 de septiembre de 1951. En 1979 se graduó de contador público en la UCV. A mediados de los años 70 fue elegido edil suplente del Concejo Municipal del Distrito Federal y formó parte de la directiva del MIR. En la década de los 80 militó en el MAS y se encargó de la auditoría de la Armada Venezolana, del Ministerio de Comercio y del Seniat, donde permaneció 14 años. Fue diputado suplente en el Congreso Nacional. En los 90 fue director general de inversiones de Cordiplan. A partir del 2000 dirigió los asuntos administrativos de la ONA y de la Asamblea Nacional Constituyente. Luego es nombrado vicepresidente del CNE y director general de la Alcaldía Metropolitana. Al romper relaciones con el gobierno de Hugo Chávez, en 2007, se dedicó a la política opositora y fundó el movimiento Avanzada Progresista. 

Caracas / Jolguer Rodríguez Costa

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