Tiempo Libre

Prevención: La bufotoxicosis puede ser letal en perros y gatos

Especialista explicó que los anfibios secretan toxinas como mecanismo de defensa / Foto Referencial

La época de lluvia, sumada a lugares con mucha vegetación, lagunas y riachuelos, suelen favorecer entornos propicios para la aparición y reproducción de anfibios, como los sapos.

Aunque estos pequeños animales suelen parecer inofensivos y vivir sin mayor interacción con el resto del medio en el que se desenvuelven, pueden representar un peligro para humanos y mascotas, debido a su producción de toxinas.

Los perros y gatos, curiosos por naturaleza, pueden llegar a ser los más afectados, pues cuando pasan tiempo en áreas verdes, las probabilidades de conseguir a un sapo y entrar en contacto con él, aumentan.

Así que, ¿qué hacer en estos casos?

El veterinario Orvil Leiba explicó que los batracios poseen glándulas que generan sustancias tóxicas, capaces de causar la muerte, denominadas “bufotoxinas”. Sin embargo, señaló, sólo las secretan como un mecanismo de defensa ante el ataque de otro animal.

Este líquido, al entrar en contacto con las mucosas, pasa al torrente sanguíneo. Una vez allí, puede provocar trastornos circulatorios y problemas en el sistema nervioso.

“Los síntomas más comunes suelen ser salivación excesiva, al punto de ahogar al animal, y en casos más graves, edemas pulmonares, mareos, vómitos y convulsiones”, dijo el experto de Barcelona, Anzoátegui.

Si la persona tiene la sospecha o fue testigo de que el peludo mordió o comió un sapo, lo primero que se recomienda es enjuagarle la boca con agua, así como las patas, para eliminar cualquier rastro de toxina.

Acto seguido, se debe consultar a un profesional para evaluar la situación y determinar el tratamiento si es necesario.

Leiba señaló que la gravedad del cuadro, si llega a surgir, también dependerá del tipo de sapo o rana y la cantidad de sustancia dañina que haya logrado entrar al organismo.

“No hay un tratamiento específico ni un antídoto, por lo que se trata la sintomatología del momento”, agregó.

Primeros auxilios

Leiba, con casi 20 años de ejercicio profesional y egresado de la Universidad Rómulo Gallegos (Guárico), indicó que, luego del incidente, también se le puede inducir el vómito al perro o al gato con agua oxigenada. “La cantidad debe ser 1cc por kilo de peso. Si después de unos 15 minutos no vomita, se le puede repetir la dosis. Esto, si hay certeza de que se tragó el sapo”.

Entre las consecuencias a largo plazo por bufotoxicosis (intoxicación por sapos), el médico veterinario mencionó secuelas nerviosas como tics, arritmias, y deficiencias respiratorias y renales.

A modo de prevención, páginas especializadas en mascotas aconsejan podar la grama y las plantas (que sirven como escondites para los anfibios), evitar charcos o recipientes con agua donde puedan permanecer, así como estar alerta ante cualquier indicio de que el perro o el gato ha detectado un sapo o rana.

Barcelona / Andrea Aroca

(Visited 1 times, 4 visits today)

Share This:

Comentarios

  




Publicidad

El Tiempo