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Día Mundial de la Salud Mental: sepa cómo fortalecer y cuidar el bienestar emocional de los niños

La compresión y la disciplina contribuyen al buen estado psicológico de los pequeños / Foto Referencial

La especialista en Psicología Clínica Mariana Hernández explica que la salud mental es el soporte del bienestar que experimentamos  en lo social, laboral, familiar, de pareja, académica y emocional, en las diferentes etapas de crecimiento y madurez de nuestras vidas.

Durante la niñez, señaló la especialista, este aspecto puede verse afectado cuando se está expuesto a situaciones para las cuales no se encuentra preparado y tampoco se recibe el debido acompañamiento para confrontarlas.

Como consecuencia se podrían desencadenar conductas impropias y conflictos mayores en los círculos donde los pequeños se desenvuelven diariamente.

Además, al encontrarse en pleno crecimiento y en la construcción de sus modos de pensamiento pueden tener impresiones duraderas de abandono, ira o tristeza, que va a proyectar sobre cualquier situación o experiencia venidera.

“Por ejemplo, el fallecimiento de un familiar u otra persona querida; ser cambiado de colegio o la modificación de la dinámica que exista en el hogar” son factores que influyan en el deterioro del bienestar psicológico y emocional del niño.

Entre las señales que dan cuando no están bien destacan la irritabilidad, la oposición y el desagrado a actividades rutinarias, tales como bañarse o comer. También pueden retroceder en los logros, como por ejemplo, no ir más al baño solos y hacerse las necesidades encima.

La agresividad o el aislamiento son otros indicios de alerta.

“La depresión en niños y adolescentes no suele manifestarse mediante la típica tristeza. En su lugar se observan actitudes correspondientes a una edad cronológica inferior, así como el desafío a la autoridad”, dijo la profesional egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Según la psicólogo Mariana Hernández, el tiempo de calidad en familia es fundamental en el proceso de crecimiento de los niños / Foto Referencial

Entonces, ¿Qué pueden y deben hacer los padres, representantes y otros familiares en estos casos?

Hernández explica que hay muchos enfoques  para escuchar las necesidades del menor, que no sólo abarcan las elementales.

En ese sentido, en el hogar, el tiempo de calidad es indispensable.

“Hay que hacerles entender que ocupan un lugar importante en nuestras vidas, aunque no se les pueda dedicar todo el tiempo que desean. Se debe incluir en las responsabilidades de la casa, adecuando las tareas a su edad, de manera que sean parte de ellas”, enfatiza Hernández para agregar que “parece obvio, pero el modo de comunicarse con ellos es vital”.

Aunque los adultos puedan considerarlos chistes, la descalificaciones tienden a generarles inseguridades y emociones que van a sentir en cualquier situación similar a futuro. Por ello, reafirmarlos de forma responsable es fundamental.

En cuanto a los centros educativos es importante estar atentos a situaciones de bullying o de exclusión y llegar a integrar de forma orgánica al chico con su grupo; entender el lugar que siente que ocupa allí y proponer estrategias para llevarlo a la acción.

“Educar a un chico es un trabajo que no tiene un manual, pero algunas consideraciones pueden hacer la diferencia”, aseguró la psicólogo, nativa de Caracas y actualmente residenciada en Argentina.

Fecha

Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, para educar a la población sobre la importancia de reconocer y combatir todos los trastornos psicológicos y emocionales. Tratar estos temas desde edades tempranas puede reducir los riesgos derivados, como el suicidio.

Hay que cuidar las palabras que se utilizan para hablarles, ya que insultarlos, sugerir que son incapaces de lograr algo, compararlos e imponer nuestras creencias sin dar espacio a la discusión y el entendimiento va a socavar su autoestima y seguridad.

Hay que acompañarlos cuando sientan miedo, “aunque como adultos nos parezca una tontería”, hacerles saber que a pesar de los malos momentos, ellos siempre forman parte prioritaria de la vida de su familia.

Tanto la comprensión como la disciplina son caras de una misma moneda, para proteger su salud mental.

“Los niños entienden más de lo que pensamos. Explicarles el motivo de nuestras acciones con palabras directas y sencillas los hará más dispuestos a escuchar y entender. La gestión emocional comienza por poder identificar lo que siento ante lo que me ocurre”, puntualizó Hernández, con 14 años de ejercicio profesional.

Puerto La Cruz / Andrea Aroca

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