Reportajes

Disparidad en rubros y costos signa distribución del CLAP en algunas comunidades

Inconformidad. Vecinos denunciaron que en un mismo sector el contenido de las bolsas es distinto / Fotos: Rafael Salazar

Desde su creación en 2016, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), alimentos subsidiados por el gobierno nacional, se habían convertido en un respiro para los venezolanos que sufren la crisis hiperinflacionaria que atraviesa el país,  ya que son productos de la cesta básica a bajos costos. Pero el encanto ha ido menguando, según denuncian comunidades anzoatiguenses.   

Habitantes de la zona norte de la entidad manifiestan que las populares bolsas de comida han presentado  fallas. Las quejas van desde la entrega tardía hasta la reducción en la cantidad de rubros, debido a los altos costos.

Adicionalmente, aseguran que a pesar de que el mandatario nacional Nicolás Maduro ordenó acelerar la distribución de los productos para que se haga cada 15 días, a fin de hacerle frente a la “guerra económica”, deben esperar mucho más tiempo y en ocasiones nunca les llega.   

En el sector Vidoño, en las afueras de Barcelona, el subsidio alimentario llega unos meses sí y otros no. Así lo indica el señor Gregorio Palacios, quien refiere que, por ejemplo, en septiembre no recibieron nada y no saben por qué.   

“Este mes de octubre sí vino en Bs 5. Trajo arroz, harina, espagueti, aceite, café, azúcar y frijol chino, se puede decir que trajo variedad porque otras veces ha venido con cuatro productos repetidos”, comenta.   

Palacios precisa que pasaron dos días esperando por el beneficio para retirarlo, pues no lo entregan casa por casa, como dice el Ejecutivo nacional. 

Intermitencia
El último informe de la Encuesta Condiciones de Vida (Encovi) señala que la frecuencia de entrega de los CLAP es bastante variable en las comunidades venezolanas. 40% de los entrevistados declaró que recibe las bolsas de comida mensual o quincenalmente, mientras que 60% la sitúa de manera trimestral o anual. Especifica que este programa de distribución de alimentos ha reducido la periodicidad,  principalmente  por los problemas de movilidad y, en segundo lugar, se encuentran las dificultades fiscales y las sanciones para realizar compras por parte del sector público. Asimismo, Encovi señala que el contenido del subsidio varía en cada entrega. En cuanto al costo, dice que  67,2% de la población paga menos  de $0,5, mientras que el 1,2% habló de más de $1.6. El 19,6% de la población venezolana no la recibe.

En sectores de El Viñedo y Cruz Verde suspendieron el cobro de los CLAP porque los vecinos no estaban conformes con el precio y porque venía con menos artículos que en zonas aledañas.   

Verónica Duarte señala que “el consejo comunal pretendía cobrar Bs 7,00 cuando en otras comunidades pagarían Bs 4 o Bs 4,5”.   

Al parecer, el monto que pedían de más era para el flete, pero lo consideraron exagerado en comparación con lo que debían pagar los demás.   

“Vivimos en un barrio de escasos recursos y es donde más caro cobran. Pensamos que no evalúan la condición socioeconómica de la población para elevar tanto el precio de un beneficio que brinda el gobierno, o es que hay un ´chanchullo´ en la comuna”, expresa Duarte.   

Para Yanni Figuera, habitante de Guanire, en Puerto La Cruz, las bolsas les llegaron “casi regaladas”, en Bs 2,7. Suerte que no tuvieron los moradores de las comunidades mencionadas.   

 “Cuatro pastas de medio kilo, dos arroz, cuatro harinas de maíz amarillo de la buena, un aceite, un azúcar, una sardina en lata, una jamonada, una sardina de lata y arvejas”, especifica.   

En cuanto a la proteína animal, los ciudadanos consultados dicen que no tiene un ritmo de distribución estable, pues en algunas llega cada dos o tres meses con un cartón de huevos o medio, una mortadela y un pollo. En sitios rurales también han llegado a incorporar huesos rojos o carne.  

Nulo.  Existen comunidades de Anzoátegui que no reciben el subsidio alimentario del gobierno desde hace tiempo y desconocen el motivo

 En el olvido  

En el Casco Central de Barcelona no han llegado las bolsas de comida subsidiadas por el gobierno desde el año pasado, pero las razones de esta situación se mantienen en silencio.   

“El consejo comunal existe, pero no hace nada, realmente. Aquí no contamos con ayuda del gobierno, quizás piensen que por ser un sector más céntrico no necesitamos. Se les olvida que sufrimos para comprar la comida como todos los venezolanos”, recalca el ama de casa Yitsi Marín.

En la Parcela 4 de Puente Ayala no ven las bolsas del CLAP desde el mes de julio de este año. “Siempre hemos estado peleando para que nos manden esa bendición porque la comida en la calle está bastante cara y en la comunidad hay bastante gente vulnerable, ancianos, discapacitados y niños pequeños”, explica Rosa Hernández.

Recuerda que la última vez (primera semana de julio) estuvo  “bien resuelta” con respecto a otras oportunidades en las que recibían solamente, por ejemplo, dos harinas, tres kilos de arroz, uno de azúcar y granos. Esta vez se trató de  cuatro kilos de pasta, cuatro de harina de maíz e igual cantidad de arroz, un azúcar, dos paquetes de frijoles chinos, un aceite, una leche de 250 gramos y una mortadela en lata por 2 millones 500 mil bolívares del pasado cono monetario.

Otra de las quejas de los ciudadanos, con respecto a los CLAP, es el mal estado en que llegan los productos a sus manos y la diferencia de contenido  entre unas y otras bolsas en un mismo sector, como si hubiesen sido reempaquetadas. Dicen que  cuando las abren les falta algo o los paquetes  vienen rotos.

Los consultados señalan que sí han visto mejoría en cuanto a calidad de los alimentos porque anteriormente llegaban con insectos, mal sabor y sucios de fábrica.  

Aseveran que si son rubros repetidos aprovechan de cambiarlos por otros con los buhoneros que recorren las calles haciendo trueque.

Puerto La Cruz / Milena Pérez

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