Reportajes

Alonso Moleiro: No creo que nadie salga ganando el 21 de noviembre

“Chavismo y su narcisismo son ahora los disociados”, señala Alonso Moleiro / Foto: El Estimulo

Para el analista y periodista Alonso Moleiro la revolución chavista  se exhibe como víctima de todo y responsable de nada. De volver la democracia, ve difícil encarrilar a un “chavismo adolescente” en la oposición. Piensa que la salida radica en un pacto constitucional que incluya a la Fuerza Armada y la  obligue a respetarlo.

–¿Pudo ser más alentador su reciente libro La Nación Incivil, El Caracazo, sus consecuencias y el fin de la democracia?

–Las sociedades deben aprender de sus errores y comprender su pasado. Este es un debate que tiene que darse dentro de la Venezuela democrática. La crisis del trienio 1989-92 nos costó demasiado caro.

–¿Persiste la población en la guía de una bota?

–Una situación impuesta en un gobierno de fuerza.

–¿Qué queda de civil en Venezuela?

–Existe una sociedad civil muy comprometida con el ideal democrático y con una enorme conciencia ciudadana. Todos los días debe verse las caras con la cultura de la barbarie.

–¿Entre el gendarme necesario y el mesías, cuál prefiere la población?

–La gente venera a sus mesías, pero los olvida también.

–¿Quiénes son los disociados?

–Ahora los son el chavismo y su narcisismo político. Puedes oírlos, todos los días: víctimas de todo, responsables de nada.

–De retomar la democracia, ¿costará encausar constitucionalmente a los nuevos disidentes?

–No será sencillo, pero las sociedades aprenden. Ha sucedido en el resto de América Latina y sucedió en la Venezuela del pasado. Venezuela necesita un pacto constitucional que nos ampare a todos, no solo a los chavistas,  con unas Fuerzas Armadas dispuestas a respetarlo y a hacerlo respetar.

Tortuoso camino

–¿Qué ha pasado con la oposición en Venezuela?

–Ha hecho un esfuerzo titánico, muy desigual en su eficacia, en unas condiciones políticas extremadamente complejas y con resultados insuficientes.

–¿Por qué, hoy en día, los líderes en este país no duran mucho?

–La sociedad democrática venezolana santifica liderazgos y luego los desecha despiadadamente en cuestión de semanas y meses.

–¿Por qué terminan siendo vapuleados por sus promotores?

–Es parte de un hábito cultural muy viejo y de mucho arraigo.

–¿Cuántas razones han habido para otro Caracazo en los últimos 23 años?

–Muchas. Mucha gente daba por descontado la concreción de otro estallido social como el sacudón desde los años 90, pero la verdad es que jamás se repitió otro similar.

 –¿Por qué no se ha dado?

–El Estado y la sociedad quedaron traumatizados con la experiencia y han hecho lo posible por evitarlo.

–¿Qué hubiera pasado si el 11-A Chávez se va a Cuba?

–Habría caído.

–¿Qué le paso a Pedo Carmona Estanga?

–No era el hombre para un momento como ese. Cometió todos los errores posibles en las pocas horas que ocupó Miraflores.

–¿Se pagan a largo plazo los errores en política?

–A veces se pagan carísimo.

–¿Todavía se está pagando el del 11-A?

–Entre otros.

–¿Qué no termina de aprender la población?

–Venezuela es una nación con una memoria democrática que se está evaporando. Han vuelto los modales inciviles, impuestos, violentos.

 –¿El régimen?

–No ha aprendido a vivir en democracia civilizadamente, porque es un movimiento que no sabe asumir las consecuencias institucionales de sus derrotas políticas. El chavismo es una corriente en estado adolescente.

–¿Y la oposición?

–Necesita fortalecer su dirección política. Y también trabajar para superar la fragmentación, la inmadurez, las zancadillas internas y el fuego amigo, el morbo más tóxico del mundo opositor.

País desahuciado

–¿Seguirá la diáspora venezolana?

–Lamentablemente sí.

–¿Por qué no ha emigrado?

–A estas alturas, ya no lo sé. Lo pienso mucho últimamente. No creo que sea una experiencia particularmente grata emigrar y no estoy seguro de que vaya a resolver algo en particular en mi vida. Para tomar decisiones hay que oír a los afectos. Yo soy muy venezolano.

–¿Por cuánto tiempo se encadena con las peroratas  de Maduro?

–No oigo nunca a Maduro. Cuando es necesario, busco sus declaraciones.

–Por cierto, parafraseando una de sus obras, ¿es definitivo que “solo los idiotas no cambian de opinión”? 

–Absolutamente. Las ideas son instrumentos para comprender la realidad, no gríngolas para taparse los ojos. No hay nada más tóxico que un tonto fanatizado.

–¿Tendrán los militares más poder del que tienen?

–Los militares ya tienen todo el poder que quieren.

–¿Una esperanza?

–Estar vivo es tener una cita diaria con la esperanza.

–¿Una convicción?

–La verdad. El poder de la información confirmada.

–¿Una frustración?

–El derrumbe de Venezuela en el momento productivo de mi vida.

–¿Una alegría?

–Los afectos.

–¿Una rabia?

–Ver cómo el chavismo destruyó todos los filamentos de la República y no lo pudimos evitar.

–¿Una lucha?

–La libertad y el regreso de la decencia a Venezuela.

–¿Una contradicción?

–Quisiera viajar más, tener tiempo libre para pasear y leer. Ponerme a estudiar otra cosa.

–¿El Gobierno salió satisfecho de México?

–Es muy temprano para saberlo. A ese proceso le falta mucho.

–¿Qué pasará con el apoyo internacional a Juan Guaidó?

–Hasta donde alcanzo a ver, se mantendrá.

–¿Y con Guaidó?

–Jugará un papel, en nuevas condiciones, dentro del cosmos opositor.

–¿Y con Alex Saab?

–Tiene un futuro incierto.

–¿Qué une al Gobierno “constitucional” y al “interino”?

–Nada.

–¿Qué los separa?

–Todo.

–¿Imagina una Junta entre ambos?

–Es imposible.

–¿Votará el 21 de noviembre?

–Probablemente.

–¿Quién saldrá ganando?

–No creo que nadie salga ganando.

–¿Se unirán algún día chavismo y democracia?

–El chavismo tiene que aprender a vivir en democracia; es decir, debe aprender a ser minoría y encararse con naturalidad ante derrotas electorales.

–¿Su próximo libro podría intitularse El retorno a la democracia?

–Podría ser, pero a lo mejor no es el próximo.

De perfil

Alonso Moleiro nació en Caracas en 1972. Es periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), además de escritor y locutor. Fue reportero y columnista del diario El Nacional durante varios años. Se desempeñó como ancla del Circuito Unión Radio, columnista y miembro del consejo directivo del rotativo Tal Cual. Fue vicepresidente del Colegio Nacional de Periodistas y es parte del Consejo Asesor del Instituto de Prensa y Sociedad, Ipys; director de la revista Contrabando y colaborador eventual de publicaciones culturales y urbanas. Ha sido columnista regular en la revista Clímax y lapatilla.com. Ha escrito tres libros, uno de los cuales (Solo los idiotas no cambian de opinión) fue reeditado. Actualmente es corresponsal del diario español El País en Caracas.

Caracas / Jolguer Rodríguez Costa

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