Reportajes

En el Barrio El Espejo roban baterías, cauchos y hasta la comida que lleva la gente en la calle

Hurtos. Sujetos desvalijan carros en la cola que hacen los choferes para echar gasolina en una estación de servicio / Fotos: Rafael Salazar

750 familias habitan en el barrio El Espejo, colindante con los sectores Palotal y Portugal de Barcelona.

En la comunidad reside desde que nació Alexander Ruiz, de 50 años de edad, quien atiende a la clientela en la panadería Santa Clara.

El quincuagenario afirmó que el sector es tranquilo de día, pero de noche los ladrones hacen de las suyas.

Recordó que tres semanas atrás, a las 10:00 pm, entre las avenidas Cajigal y Juan de Urpín, dos sujetos con pistolas lo encañonaron para robarle la comida que había comprado en un restaurant chino. También el teléfono celular y el dinero.

Ruiz no ofreció resistencia, pues no quería poner en riesgo su vida, ni la de sus hijos de 14 y 12 años que lo acompañaban en ese momento.

Al comentársele que los ladrones tenían hambre, Ruiz preguntó: ¿Quién no tiene hambre en este país?

El comerciante mencionó que recientemente una señora con dos niños pidió comida en el negocio. Él le dio un paquete de arroz y un poco de mantequilla para que no se acostaran sin comer.

La avenida Juan de Urpín se encuentra iluminada. Aunque el año pasado estuvo un tiempo a oscuras.

Según relató Ruiz, en julio pasado explotó un transformador de energía eléctrica, por lo que varios negocios se quedaron sin el servicio eléctrico. Los comerciantes afectados compraron un equipo por 1.800 dólares.

A una cuadra de la panadería está la estación de servicio Cajigal, en el cruce con la avenida de igual nombre.

Según refirió Ruiz, a más de un vehículo le han hurtado la batería o un caucho, cuando sus dueños se han alejado de la cola para echar gasolina en la bomba.

Esto lo confirmó el socio de Silenciadores Jesrol C.A., Jesús Díaz (80), quien contó que cuando hacía la fila para surtir su carro de combustible, los ladrones se adueñaron de cuatro acumuladores de energía.

El octogenario expresó que a raíz de los hurtos, la gente se ha puesto pilas, ya no se aleja mucho de sus automóviles.

“En el barrio El Espejo de Barcelona pasamos uno y dos meses sin agua. Pero cuando el vicepresidente del Psuv, Diosdado Cabello, vino al estado Anzoátegui, el agua llegó todo el día.  Cuando hay elecciones, hay de todo”.

Fabriciano Perdomo
Mecánico

Díaz recordó que hace unos ocho años, delincuentes desvalijaron la oficina ubicada en la planta alta de la edificación, situada en la Juan de Urpín con callejón El Carmen.

Precisó que los sujetos cargaron con el monitor y la unidad central de procesamiento (CPU) de la computadora, un televisor, cables y las herramientas.

Díaz supone que los malandros se llevaron los objetos en carruchas, pero nadie vio ni escuchó nada.

Las educadoras Zoraida González (65) y Solsiré Olivero, madre e hija, viven en la carrera 20 o callejón Cajigal, cruce con avenida de igual nombre, en las adyacencias de la plazoleta que tiene la escultura de un pez, elaborada con espejos.

Las señoras afirmaron que por la última vía hacen patrullaje, más que todo, los funcionarios de la Policía Municipal de Bolívar (Polibolívar).

Olivero expresó que casi no ocurren robos en la comunidad porque ellas, al igual que sus vecinos, se encierran en sus casas a partir de las 7:30 de la noche, para evitar ser víctimas de la delincuencia.

En la sala de la familia González Olivero se puede leer el mensaje: “Dios los bendiga. Los amamos”.

Con tal letrero, madre e hija pregonan su fe cristiana, pues son miembros de la iglesia Ciudad de Refugio que funciona en la barriada Guamachito.

La falta de agua es otro problema que afecta a los habitantes de El Espejo.

El líquido llega en pocas casas, como en la de Solsiré y Zoraida, que prenden una bomba en el frente para que sus vecinos agarren agua.

Para algunos moradores esa toma “es la pila del pueblo, una bendición”.

Allí llena sus envases el transportista Santiago Rojas (65), y el funcionario jubilado César Ivima (74), quien dijo que el líquido comenzó a escasear a principios del año en curso.

Este último manifestó que dos meses atrás, y también más recientemente, el agua salió hedionda por las tuberías.

No todo es malo en la comunidad, pues los camiones del aseo urbano pasan dos y tres veces al día por las avenidas Juan de Urpín y Cajigal. Los operarios se llevan las bolsas de basura.

Sin servicio telefónico
El comerciante Alexander Ruiz señalo que llevan unos cuatro años sin el servicio de telefonía fija en la barriada barcelonesa El Espejo. Agregó que hace ocho meses el personal de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) destapó una tanquilla que está entre la avenida Juan de Urpín y la calle Progreso. El hueco se llenó de agua y basura. Cerquita están las alcantarillas, a las cuales se les cayeron unas rejillas. Cuando pasan los choferes con sus carros, se rompen las llantas.  Esto sólo ha beneficiado al dueño de la cauchera aledaña.

 Contaminación.    Aguas de lluvia y servidas se empozan en las calles del barrio El Espejo   

Mejoró la seguridad

El mecánico Fabriciano Perdomo (48) opinó que el índice delictivo bajó porque los ladrones que operaban en El Espejo se mataron entre sí, y otros se fueron.

Además, si roban, ¿a quién le van a vender?

Fabriciano reside en la calle Progreso, en las cercanías de la capilla Cruz de Los Lázaros, de donde se llevaron los equipos de aire acondicionado.

Allí oficia misa, los fines de semana, un padre llamado Ricardo.

Entre las calles Las Flores y La Línea queda el arroyo, en el cual caen aguas de lluvia y servidas, y se multiplican los zancudos.

El ama de Carmen Rondón, quien ha vivido 40 de sus 65 años cerquita de la quebrada, aseveró que a raíz de la crecida del río Neverí, en agosto pasado, el arroyo se desbordó y se inundó la vía Las Flores.

“Esto trajo enfermedades. A mí me dio gripe y fiebre. Dos nietos contrajeron (la bacteria) salmonella. Y a un vecino quinceañero le dio salmonella y paludismo”, señaló.

Otro residente, el funcionario policial José Guerrero (35), dijo que los operarios ya no usan un producto químico para fumigar. Ahora lo hacen con gasoil y cloro.

Su amiga, la obrera de mantenimiento Angy Romero (38), dijo que hace unos 10 años funcionarios del gobierno hicieron excavaciones para arreglar los colectores de aguas servidas en el callejón Las Flores y calle Orinoco o Sin Ley. No los arreglaron.

18 años tenía Jesús Salvador Velásquez, quien fue asesinado a balazos el 4/9/19, frente a su vivienda, situada en la avenida Juan de Urpín del barrio El Espejo, en Barcelona. Unos testigos relataron que un hombre vestido con traje y corbata se bajó de una camioneta marca Grand Cherokee, color plata, y le dijo a Velásquez: “A ti te estaba buscando”. Tras disparar varias veces contra el joven, el homicida huyó. Familiares expresaron que el criminal confundió a Jesús con un primo que se parece a él. La policía científica barajó el ajuste de cuentas como móvil del homicidio.

Placita. Representantes del consejo comunal iluminaron e hicieron una jornada de limpieza en la placita, situada en la avenida Juan de Urpín 

Guarida demolida

En la calle Orinoco hay un terreno enmontado, donde vivió “la cumanesa“, una mujer que supuestamente vendía droga.

Ciudadanos que prefirieron mantenerse en el anonimato recordaron que unos taxistas no querían traer a los vecinos. Paradójicamente, sí transportaban a los clientes que venían a comprar sustancias psicotrópicas en la casa de “la cumanesa”.

Los ciudadanos recordaron que ese inmueble lo mandó a demoler Nelson Moreno, cuando era gobernador encargado del estado Anzoátegui en 2017.

“De madrugada, se oyen los silbidos de los malandros. Ellos atracan a  las personas que salen a trabajar, a partir de las 5:00 de la mañana. A un señor lo acuchillaron”.

Residentes manifestaron que la calle Orinoco estuvo dos años como una boca de lobo. Representantes del consejo comunal lograron que pusieran focos en los postes.

Para el ama de casa Patricia Ramos (55) la inseguridad “está tremenda” en el barrio El Espejo. Manifestó que unos individuos que andan a pie o en moto roban celulares, carteras y zapatos a los transeúntes.

La señora refirió que hace dos años zagaletones hurtaron el cableado subterráneo de la plazoleta que se encuentra ubicada entre la avenida Juan de Urpín y la calle San José.

El sitio se iluminaba parcialmente porque una vendedora de tequeños y el dueño de la ferretería Súper IV C.A. pusieron unos bombillos frente a sus negocios.

Ramos dijo que la plazoleta estuvo como una boca de lobo hasta septiembre pasado, mes en que la comuna Bicentenario puso luz, y una cuadrilla de la Alcaldía del municipio Bolívar hizo una jornada de limpieza.

Joven ultimado
A Ronald Alejandro Borzsel Rodríguez (33 años) le segaron la vida de un tiro en la parte baja de la espalda el 18/6/2019, en el barrio El Espejo de Barcelona. Como presunto homicida señalaron a Fred Samuel Ponce (28), quien al parecer baleó al treintañero para despojarlo de sus pertenencias. De no haber sido por la pronta intervención de la Policía Municipal de Bolívar (Polibolívar), una turba habría linchado a Ponce en la calle Negro Primero, cruce con Oriente, del sector. Los funcionarios rescataron al individuo y lo pusieron a la orden de la Fiscalía de Anzoátegui. 

Hace un par de años unos zagaletones hurtaron los cables de la Cantv, a la altura de la Unidad Educativa Monseñor Nicolás Eugenio Navarro.

El técnico en electrodomésticos Alexander Rodríguez (52) estimó que en el plantel no han robado porque es vigilado por los milicianos.

El señor vive en la calle Negro Primero, cruce con Oriente, donde vecinos hicieron un hueco para revisar un tubo, pues las aguas servidas salían por las pocetas de las casas.

Rodríguez afirmó que persiste el colapso de las cloacas en la barriada, pero mejoró la seguridad.

Sequìa.   El agua llega en pocas casas, como en la de la familia Gonzàlez Olivero  

2 disparos en el tórax pusieron fin a la existencia del comerciante Kenny Matas González González (29 años), quien presuntamente se enfrentó, el 12/7/2019, con uniformados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Barcelona. La supuesta refriega ocurrió en una casa en la calle Orinoco, conocida como Sin Ley, en el barrio El Espejo 1A, detrás del Liceo Monseñor Nicolás Rolando. El ama de casa Magaly González expresó que su hijo Kenny estaba desarmado cuando oficiales lo llevaron hasta el patio, donde lo arrodillaron. Dijo que el chico imploró que no lo mataran, pero lo tirotearon.

Barcelona / Yraida Núñez

(Visited 1 times, 1 visits today)

Share This:

Comentarios

  




Publicidad

El Tiempo