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Para los católicos, José Gregorio Hernández es sinónimo de fe y sanación

José Gregorio Hernández está a un milagro probable de convertirse en Santo oficialmente / Foto: Cortesía

El nombre José Gregorio Hernández Cisneros, para muchos religiosos es sinónimo de sanación, bondad, humildad, fe, sencillez, y es que “El Médico de los Pobres” desde antes de fallecer tras ser arrollado por un vehículo el 29 de junio de 1919, en Caracas, ya realizaba milagros en personas enfermas de gravedad.

El también conocido como “El siervo de Dios” nació en Isnotú, estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864. En vida fue médico, científico, profesor, filántropo de vocación católica y franciscano seglar venezolano. El 30 de abril de este año fue declarado beato, en la capital de Venezuela.

En representación del Papa Francisco, la beatificación estuvo a cargo del apostólico ante la Unión Europea, Aldo Giordano. Su celebración litúrgica es el día de nacimiento de Hernández. Con esta declaración, se convirtió en el cuarto beato venezolano y en el primer hombre y laico en ser reconocido por la Iglesia católica.

El proceso de canonización para declararlo santo está en marcha. El mismo inició en 1949. Posteriormente, el papa Juan Pablo II lo declaró “venerable”, en 1986. Luego surgió un milagro de sanación a Yaxury Solórzano, una niña de 10 años que recibió un impacto de bala en la cabeza durante un robo a su padre en 2017, en San Fernando de Apure. Los médicos no creían que pudiese sobrevivir. Sin embargo, la pequeña se curó por completo y el milagro fue atribuido a “El Siervo de Dios”.

Con ese milagro, “El Médico de los Pobres” está a un paso de ser declarado Santo ante la iglesia.

José Gregorio Hernández es venerado en Latinoamérica y es considerado como un santo ante los ojos de sus creyentes, pese a que la Iglesia católica no lo reconocía como tal hasta este 2021. Su fiesta se celebra, ahora de manera oficial, el 26 de octubre.


Creyentes veneran al “Médico de los pobres” y agradecen los favores concedidos / Foto: Cortesía

Milagros no oficiales

“Desde que tengo uso de razón soy católica y creo en el poder de sanación de José Gregorio Hernández. Hay que pedirle con fe y él curará los males de los enfermos. Todo es cuestión de hacer las cosas de corazón, orar con esperanza y el Todopoderoso hará que nuestros allegados sanen”, expresó Del Valle Fernández.

La jubilada de 66 años de edad comentó que el “Médico de los pobres” le ha concedido más de un favor en su familia, y aunque no estén avalados por la Iglesia católica ella sigue confiando en que él sí sanó a sus seres queridos cuando estaban en situaciones críticas en cuanto a salud se refiere.

Dijo que a un sobrino suyo lo operaron de emergencia por un cuadro de apendicitis, pero cuando los doctores entraron a quirófano se había convertido en una peritonitis y su riesgo de morir aumentó, por lo que los médicos avisaron a sus familiares que la probabilidad de sobrevivir era de menos del 50 por ciento, pues el joven era hipertenso y eso complicaba la situación, según narró Fernández.

Ella, junto a sus parientes, se dirigió a la capilla del hospital donde estaban interviniendo a su sobrino y comenzaron a rezar, a orar con fe a José Gregorio Hernández. Horas después, el muchacho fue llevado a una habitación y él mismo les contó que un señor vestido de negro con sombrero lo visitó y le dijo que todo estaría bien. Cuando los doctores lo examinaron al día siguiente, el enfermo estaba “como si nunca hubiese estado en peligro de muerte y eso se lo agradezco inmensamente”.

Falta que, a su favor, pueda corroborarse un segundo milagro que este aprobado por la Iglesia católica, para que José Gregorio Hernández sea declarado Santo de forma oficial. Se requiere la presentación de un segundo milagro atribuible al “Médico de los Pobres”, para su posterior examen y validación por el Vaticano.

Por su parte, Carmen Solorzano mencionó que “El Siervo de Dios” metió su mano para interceder por medio de los doctores en la operación que le iban a realizar a una tía, pues mientras bailaba en una fiesta el tendón de Aquiles se le desprendió y eso le dificultaba caminar.

“Los especialistas no sabían que era lo que tenía, todos pensaban que era un simple esguince en el tobillo. Tiempo después una doctora fue la que se dió cuenta de lo que realmente era. Mi familiar duró más de un año en silla de ruedas porque no podía caminar. Oramos y le pedimos a José Gregorio Hernández que ayudara a los cirujanos para que todo saliera bien, pues ellos nos habían dicho que era arriesgada la operación porque se podían complicar las cosas. El tendón se podía encoger y ella no caminaría como antes”.

La fe de ambas mujeres fue tanta que todo salió bien y con el tiempo, la tía de Solórzano sanó y de esa mala experiencia sólo le quedó la cicatriz en la pierna derecha. “Le doy gracias a Dios y a él porque los médicos nos dijeron que el que ella no quedara con ninguna secuela es un milagro, afirmó.

Puerto La Cruz / María Alejandra Lunar

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