Reportajes

Oposición permanece sin definir estrategias frente al cese de interinato y activación del revocatorio en 2022

Henrique Capriles aseguró que no apoyará una extensión del interinato de Juan Guaidó / Foto: El Nacional

En 2019, el diputado por Voluntad Popular (VP) Juan Guaidó saltó a la palestra pública y avivó la esperanza del cambio para el sector antichavista. Tras ser electo jefe de la Asamblea Nacional (AN), fue proclamado Presidente encargado el 23 de enero de ese año, logrando unificar el liderazgo, aglutinar el respaldo de medio centenar de países y convencer a opositores y algunos disidentes del chavismo, de enrumbarse en el famoso mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Sin embargo, casi tres años después, ninguna de estas promesas se hizo efectiva. Los desaciertos y la falta de resultados se tradujeron en desesperanza y divisiones en la oposición.

El 5 de enero de 2022 cesa la continuidad de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, y con ella, el interinato de Guaidó. La Comisión Delegada Legislativa -instancia que funciona desde hace un año en forma paralela al parlamento oficialista-, aprobó el 26 de diciembre de 2020 la extensión de la gestión a través de una Reforma de la Ley del Estatuto que rige la Transición a la Democracia en Venezuela.

Cuando restan poco más de dos meses para finalizar este plazo, el distanciamiento y los ataques entre los actores políticos que conforman (o en algún momento apoyaron) el Gobierno interino, se han recrudecido, alejando la posibilidad de que se apruebe una nueva extensión de esa figura, o al menos una que cuente con el consenso del antichavismo.

“Aquí el interinato se murió el 30 de abril de 2019. Ahí le dieron cristiana sepultura”, dijo en forma categórica la semana pasada el exgobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, refiriéndose al intento de golpe de Estado que siguió a la proclamación de Guaidó y que fue respaldado por el dirigente de VP, Leopoldo López.

 Capriles aprovechó para subrayar que su partido, Primero Justicia (PJ), no apoyaría una nueva extensión del interinato.

“Yo no juego a la fantasía. No me pongo una banda para creerme presidente o lo que sea. Ya está bueno. Aquí o hacemos política de verdad con P mayúscula o seguimos creyendo que esto es jugar PlayStation (…) No voy a levantar la mano para estar de acuerdo, y estoy seguro que otros tampoco la van a levantar”, dijo.

Otro de los que consideran que el interinato no debe continuar es el Comisionado Presidencial para las Relaciones Exteriores de Venezuela, Julio Borges. No obstante, la presidenta de Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano, y la expresidenta de la antigua Corte Suprema de Justicia (actual Tribunal Supremo de Justicia), Cecilia Sosa Gómez, señalaron semanas atrás que la Comisión Delegada de la AN opositora debe reformar una vez más el Estatuto de Transición para extender la vigencia del Parlamento de 2015 y con él, el interinato.

Retomar las expectativas de cambio  

Según analistas consultados por El Tiempo, la estrategia de la oposición debe pasar por volver a despertar la expectativa de cambio. Enderson Sequera, director de la agencia de análisis Politiks, considera que para ello se necesitan “una narrativa fresca, un liderazgo político unido sobre objetivos comunes, que encuentre la forma de acompañar y retomar la movilización social y concurrir en una meta clara: el referendo revocatorio”.
“El revocatorio puede ser una oportunidad para recordarle a los venezolanos que el problema del país no se resuelve con dos gobernadores que no van a poder tener gestión porque al día siguiente les van a poner protectores, sino apuntando al origen del problema: la dictadura de Maduro en Miraflores”, sostiene. 

“Es fundamental para darle institucionalidad y sostenibilidad al Gobierno interino”, advirtieron, señalando que una de las principales ventajas sería conservar el apoyo de la comunidad internacional.
Lo cierto es que hasta ahora se desconocen los pasos que seguirá la oposición para enfrentar el 2022, año en que se podría activar un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

De manera extraoficial, El Tiempo conoció que la estrategia del próximo año no ha sido discutida en el seno del interinato, ni siquiera entre los partidos agrupados en la Unidad Democrática, que se encuentran enfocados en las elecciones del 21 de noviembre.
“No se ha discutido nada, ni se ha puesto sobre la mesa ese tema”, contó desde el anonimato una fuente dentro del gobierno interino al ser interrogada. 

Según expertos, el próximo año la oposición tiene la oportunidad de ofrecer un cambio, pero antes debe construir una unidad / Foto: Página 100

Desafíos para el 2022

Analistas concuerdan en que el gobierno interino, y la oposición en general, no han podido concretar una estrategia cónsona con lo que el país requiere, y por el contrario, han cometido errores que han favorecido a la administración de Maduro.

El próximo año es decisivo para el país. El cambio en el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio un poco de esperanza de que la oposición logre activar el referendo presidencial pero en este punto habría que preguntarse ¿con cuánto apoyo popular cuenta la oposición? ¿Están preparados para capitalizar el descontento y activar el revocatorio?.

“Pensar en el 2022 como el año del referendo revocatorio, es todo un desafío complejo para la oposición, que busca recuperar espacios el próximo 21 de noviembre. Sin embargo, este 2021 y el 2022 están conectados en perspectivas para el cambio político”, señala Marco Hernández López, director de la firma Hercon Consultores.

Considera que el gobierno interino “está debilitado” si se compara su popularidad 17.1% (con tendencia a seguir bajando) con aquella oposición motivada en 2019 que le dio un respaldo incluso de 75%. “El gobierno interino no supo aprovechar sus timing y se movió más en lo burocrático sin resultados concretos”, explica.

Por su parte, el politólogo Enderson Sequera, director de la agencia de análisis Politiks, opina que desde 2019, la teoría de cambio de la oposición se apalancó en el reconocimiento internacional a Guaidó como presidente encargado.

“Esta fue una movida exitosa. Sin embargo, poner tanta atención en lo internacional llevó a la plataforma opositora a descuidar el plano interno. A mi juicio, este fue el principal error estratégico que cometieron: sobrestimar lo que podía darnos el apoyo internacional y subestimar la importancia de la movilización interna”, sostiene.

Pero ese no ha sido el único desacierto. Sequera también enumera tres errores tácticos: la falla de las comunicaciones, el manejo de las expectativas y la falta de transparencia, los cuales, considera, han desfavorecido el respaldo de los venezolanos a la oposición.

Sequera coincide con otros analistas en que el gran error de la oposición ha sido la inmadurez política ante circunstancias importantes del país y su incapacidad de presentar un frente común e inclusivo junto con una estrategia que abrace la misma teoría de cambio político.

“La postura de la oposición en momentos históricos de trascendencia ha sido negativa para el logro de los objetivos”, opina Hernández.

Así, las elecciones del 21N era la oportunidad para reunir la mayor cantidad de cargos públicos y hacerle el camino difícil al chavismo. Pero por ejemplo, de los 3 mil 082 cargos en juego el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) inscribió 3 mil 082 candidatos y la oposición más de 67 mil, lo que evidencia la gran dispersión de esfuerzos. Analistas estiman que, aun habiendo una votación opositora masiva, podrían ganar cuando mucho, dos o tres gobernaciones.  

Marco Hernández López, director de la firma Hercon Consultores, advierte que “pensar en el 2022 como el año del referendo revocatorio, es un desafío complejo para la oposición /Foto: Archivo

Lucha de egos

Piero Trepiccione, analista político y director del Centro Gumilla en Lara, considera que se cometieron demasiados errores que terminaron “en la actual fragmentación opositora”.

“El centro de atención del país debería ser la crisis y la necesidad de institucionalización. Tristemente, vemos cómo el foco son las peleas de la oposición, la lucha de egos y, mucho más grave aún, los señalamientos de corrupción que ponen en peligro el respaldo de algunos países”, explica Trepiccione.

Afirma que el gran riesgo está en que la comunidad internacional se canse del tema de Venezuela y mire hacia a otro lado, dejando solos a los ciudadanos. Mientras que internamente, al cansarse y desconectarse de los líderes, la gente puede buscar otras alternativas y “ahí salen los lobos y podemos vivir una situación aún peor que la actual”, advierte.

Si bien los hechos de corrupción –como los señalados en el caso de los activos del país en el exterior–, debilitan sensiblemente a la oposición democrática, lo que le está haciendo más daño es la fragmentación, enfatiza Félix Arellano, internacionalista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

 “Una oposición dividida, favorece enormemente el autoritarismo. De tal manera que lograr una coordinación con la comunidad internacional más efectiva con una oposición fragmentada es mucho más difícil”, asegura.

En este sentido, Arellano considera que, de manera coordinada, la comunidad democrática internacional debería trabajar con la sociedad democrática y civil venezolana. Apunta que entre los actores importantes se encuentran el Reino de Noruega, la Unión Europea y el Vaticano.

Aunque el panorama para la oposición en las elecciones del 21N es desalentador, el próximo reto que esta tiene, según los expertos, es lograr tocar las fibras de la sociedad y movilizarla para hacer efectivo el revocatorio contra el presidente Maduro, quien tiene niveles de popularidad por debajo del 20%.

Trepiccione cree que el liderazgo antichavista debe volver a “hacer oposición y creerse oposición”, realizar una restructuración a fondo y volver a relanzar una estrategia de recuperación de poder sobre la base de una ruta realista y conectada con el sentimiento real de los venezolanos. 

“El centro de atención del país debería ser la crisis y la necesidad de institucionalización. Tristemente, vemos cómo el foco son las peleas de la oposición, la lucha de egos” asegura el politólogo Piero Trepiccione /Foto: Archivo

Caracas / Rafael León

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