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El comercio informal es una fuente de ingresos para adultos mayores en la entidad

Por falta de empleo formal y una pensión insuficiente, ancianos salen a la calle a vender en busca de dinero / Foto: Rafael Salazar

La necesidad económica ha llevado a los adultos mayores de la comodidad y el descanso en casa a una ajetreada vida como vendedores informales en la ciudad. Apolonio Campos es uno de esos ancianos a los que les ha tocado refugiarse en la venta de café, chucherías y cigarrillos para subsistir en medio de la situación del país con dos de sus tres hijos fuera de las fronteras venezolanas y una pensión de siete bolívares, la cual le alcanza sólo para comprar un kilo de pasta.

Con una silla y una cesta en la que carga toda la mercancía que ofrece, este señor de 69 años sale a recorrer las calles de Barcelona en busca de dinero para alimentarse.

“A mi edad y con un problema en la rodilla izquierda ya no me dan trabajo como albañil, por eso salgo a vender. No me da pena, ni tampoco lo hago para dar lástima. Salgo porque no quiero quedarme en casa sin hacer nada”, comentó Campos, quien unas veces se ubica en la plaza Boyacá y otras en alguna esquina del bulevar 5 de Julio.

Esther de Arteaga es otra de las abuelas que han encontrado en el comercio informal una fuente de ingresos que le sirve para complementar el dinero que le envían sus familiares.

“Con lo caro que se ha puesto todo yo debo seguir buscando dinero extra, mis hijos me ayudan siempre pero también se las ven complicadas. Entre todos nos ayudamos”, manifestó Arteaga, quien ofrece catalinas caseras y conservas de coco en las paradas de transporte.

Al igual que los señores Apolonio y Esther, hay una gran cantidad de personas mayores ejerciendo el comercio ambulante en los sitios más frecuentados de Barcelona, incluso aquellos con discapacidades que no los limitan para seguir buscando el pan diario. Tal es el caso de Eduardo Sifontes, de 56 años de edad, a quien le amputaron una pierna hace 9 años por complicaciones de diabetes.

“Antes de tener esta discapacidad trabajé como vigilante en varios establecimientos, pero después no volví a conseguir empleo. Por suerte mi ayuda viene de arriba, yo sólo pongo mi fe por obra saliendo a la calle a vender”, comentó.

Y la situación es mucho más compleja de lo que parece en todo el país, pues de acuerdo con los estudios de la organización no gubernamental Convite, 86,9% de la población de adultos mayores vive en situación de pobreza.

Puerto La Cruz / Milena Pérez

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