Reportajes

San Nicolás: Pretenden ocultar la oscuridad con lucecitas de Navidad

“El cáncer de las ideologías no podrá acabarme”, asegura San Nicolás / Foto: Archivo

San Nicolás manifiesta su tristeza por no poder subir, como antes, a los barrios venezolanos.  Confiesa que, en caso de exiliarse, escogería la isla de Cuba, pues, a su juicio, los niños de aquellos lares tienen el derecho a disfrutar fantasías que no sean militares. 

–¿Cómo se siente, Santa? 

–Como margarita deshojada, me quieren y no me quieren. Todo comenzó cuando el promotor de este desastre dijo que yo no tenía nada que buscar en Venezuela. Y todavía quedan fanáticos que me siguen detestando.   

–Pero esa minoría no llega a 15% de la población venezolana… 

–Pero quedan grupos muy violentos, esos que llaman colectivos, y hasta eso que llaman “pranes” (no de jamón), que son obstáculo para subir a los barrios, cosa que no pasaba en navidades pasadas. Además, ahora hay muchísima más pobreza y menos niños recibirán su regalo. 

–¿Ya no va a los barrios? 

–A muy pocos, y eso me entristece. 

–¿Qué percibe hoy? 

–Ceguera, cinismo, fanatismo, necedad, resentimiento… 

–¿De quién? 

–En este caso, de los que atacan tradiciones universales; dígame la mía, que nació en carne viva ¡en el año 280! Pero el cáncer de las ideologías no podrá acabarme, aunque muchos niños, y también adultos, no tendrán su fantasía. 

–¿Qué recuerda de las navidades de antes? 

–Había armonía, sin mi o conmigo, llenando o no los centros comerciales… para eso quedé ahora, en medio de lucecitas navideñas, con las que pretenden iluminar la oscuridad del país. 

–¿Será que lo comercializaron mucho? 

–Depende del cristal con que se mire. Mucha gente utiliza a Dios para engañar todo el tiempo. El que llaman “eterno”, que no es precisamente Dios, aprisionaba un crucifijo en la mano. ¡Dígame cuando maldijo nada más y nada menos que a Israel, la tierra natal de Jesucristo! Y su sucesor invoca al mismo Cristo para luego reprimir y bailar sobre el terror generado. ¡Habrase visto! 

–¿Cree que ha perdido algo de su popularidad? 

–Todos me seguirán llevando en el corazón, así el poder de turno sea quien genere el terror. A veces me siento como un perseguido político. 

–¿En qué embajada se asilaría? 

–En la cubana; allí los niños también tienen derecho a tener una fantasía que no sea militar…iría para allá, a pesar de ser rojo y que no me quieran jo jo jo… 

–¿Qué le gustaría regalar en lugar de juguetes? 

–¡Comida!… en los siglos que tengo viniendo a este país nuca había visto gente comiendo de la basura. 

–¿Cree que el pueblo se equivoca? 

–¡Ufff!… sobre todo, cuando eligen con la venganza: siembra lo que su candidato sembró ycosechará también con su presidente.

–¿Lo han llamado agente del imperialismo? 

–Quieren ponerme una boina roja, pero cada uno se ve en el espejo de su propia condición. 

–¿Cree que este país está pagando algo? 

–Aquí hubo un loco genial que decía que un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Dicen que los “locos” y los niños siempre dicen la verdad, y este pueblo pareciera reflejar en carne propia este desenlace. 

–¿Hay esperanzas? 

–Si hay, mientras exista un gramo de amor, que pesa más que las toneladas de odio que ha generado una ideología. Le aseguro algo: hasta el más chimbo de los tiranos amo un poquito. Ni la gente más ciega se olvida de mi tan fácilmente. 

–¿La navidad soñada? 

–Una navidad sin Nicolás jo, jo, jo, jo. 

Caracas / Jolguer Rodríguez Costa 

(Visited 1 times, 1 visits today)

Share This:

Comentarios

  




Publicidad

El Tiempo