Ciudadanos deben esperar varias horas para comprar con el Petro

Con el pasar de los días no han bajado las colas en los establecimientos comerciales que aceptan el pago de los productos con el medio Petro depositado por el Gobierno para trabajadores de la administración pública y pensionados del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss).

Este método de compra ha obligado a los ciudadanos a esperar, en largas filas, desde muy tempranas horas, en determinados comercios para abastecerse de productos de la cesta alimentaria, higiene, zapatos, ropa y licor.

Desde que el presidente Nicolás Maduro anunció este pago por la criptomeda, los beneficiarios han acudido a las tiendas, pero adquirir lo necesario no ha sido tan fácil.

Un suspiro seguido de la frase “esto no se mueve” fue la respuesta más común de cada ciudadano cuando se le preguntó si la cola avanzaba.

Más de tres horas esperó María Gutiérrez para entrar a un establecimiento de comida. Señaló que desde que llegó a las 9:00 de la mañana sólo había avanzado unos cuantos pasos.

Según escuchó de los demás, “el sistema de la plataforma Patria se caía a cada rato” y tenían que esperar a que volviera.

Nelson Flores aseguró que aguardó como cinco horas para adquirir sus productos. “Esperar valió la pena, pero no vuelvo a hacer estas colas”, señaló.

Desesperación

Los clientes, apretados, sudados y desesperados, exigían a quien se encargaba de abrir la puerta que los dejara pasar. Todos los locales que aceptaban la forma de pago trabajaban a portones cerrados.

“Lo que parecía una ayuda nos está volviendo locos. Todo empieza como una cola ordenada y termina en un bululú porque todos quieren salir rápido”, señaló la pensionada Marta Cortez.

En algunos comercios han optado por repartir números para controlar las filas.

“Tú llegas, te anotas en la lista y ellos después te ponen un número en la cédula. Algo así como lo que hacían antes cuando íbamos a comprar. Esperamos que esto no se vuelva un desastre como en aquel entonces”, indicó.

“Tendré que amanecer mañana para ver si puedo comprar porque las colas son inmensas”, comentó Francia López mientras se alejaba del lugar.

Contó que una prima pudo adquirir productos el día anterior porque amaneció afuera de una tienda.

En la distribuidora Miri Mire y en La Casa de la Caña, ambos negocios cercanos al mercado de Puerto La Cruz, y en otros comercios de ropa y calzado en el centro de la ciudad, también aceptan el Biopago.

La queja de muchos de los ciudadanos era por el precio en que estaban expendiendo los alimentos. Por ejemplo, en el frigorífico mencionado el kilo de pollo entero, alas y muslos estaba en 150 mil bolívares, mientras que en otros establecimientos el costo era de Bs 90 mil.

Puerto La Cruz / Milena Pérez

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