El centro cultural neoespartano Lorenzo “Lencho” Marcano necesita un “cariñito” (+Fotos)

Para Zoraida Mata, docente del Centro Cultural Lorenzo “Lencho” Marcano del estado Nueva Esparta, cumplir su labor representa una tarea titánica, porque lo hace en una institución que “padece los estragos de la desidia gubernamental”.

En ese espacio ubicado en la parroquia Adrián del municipio Marcano, 47 niños, cursantes del primer al sexto grado, reciben clases al igual que varios adolescentes son asesorados para que mejoren su rendimiento en el bachillerato. Sin embargo, todos ellos no pueden estar presentes dentro del lugar durante la temporada de lluvias.

El techo del centro cultural presenta varios huecos y en el lugar se producen filtraciones

¿La razón? El techo del recinto está deteriorado y se presenta muchas filtraciones, algo que anega el sitio y no sólo obliga a que tanto educadores como alumnos lo abandonen, sino también daña el material (libros y equipos de computación) que se encuentran allí.

Un clamor popular

“El problema del techo tiene más de cuatro años y nadie hace nada. Cuando llueve nos mojamos más adentro que fuera del centro cultural y necesitamos soluciones inmediatas. Pienso que las autoridades gubernamentales deben abocarse a darnos respuestas”, indicó Mata con voz entrecortada.

Explicó que actividades extracadémicas como la danza, practicada por las niñas de la isla de Margarita, no se pueden realizar mientras existan precipitaciones porque representaría un verdadero peligro para su integridad física.

Las niñas que practican danza no pueden hacerlo, porque la lluvia deja el piso resbaloso

“No se pueden hacer los ensayos de baile, porque el piso queda resbaloso y corren el riesgo de darse un mal golpe. Lo único que queremos es que los dirigentes nos atiendan porque, hasta la fecha, se han hecho de la vista gorda. Lo único que hacen es dar excusas para no trabajar”.

Más problemas

En la parroquia Adrián también se ubica la calle Rucho Velásquez, donde reside Carmen Rivera, quien admitió que vivir allí representa un reto a la paciencia.

“Aquí hay mucha oscuridad por las noches, porque la mayoría de los bombillos de las calles están quemados. Hay mucha inseguridad y también tenemos días que no recogen la basura. Sé que eso pasa en todas partes del país, pero ya está cansada de lidiar con eso a diario”, comentó Guervara.

Calles de la parroquia Adrián son utilizadas por algunas personas como basureros satélites

La insalubridad es una de las principales preocupaciones para la dama de verbo rápido, característico de las orientales.

“Antes pasaba el aseo por la puerta de la casa y sólo me dedicaba a sacar los recipientes, pero ahora no es así. La verdad hay gente que se para frente a donde vivo y arroja sus desechos. Debo estar pendiente de sacar eso cada día, porque si me descuido esto se volvería un basurero. Necesitamos que el gobierno atienda, con rapidez, nuestras necesidades”.

Porlamar / Joseph Ñambre

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