Federación Internacional de Voleibol trabaja en pro de conservar la fauna marina

Ser una de las organizaciones con más relevancia e influencia en el mundo, con millones de personas siguiendo y siendo inspiradas por lo que el deporte logra hacer en la sociedad, trae consigo el deber de dar algo más para seguir sumando victorias que fácilmente se llevarían la medalla de oro en cualquier competición.

Al menos así es la manera de pensar que impulsa al Comité Olímpico Internacional (COI) y a todas las federaciones que este representa. Esto, cada vez sale a relucir con la adaptación que se lleva a cabo para convertir problemas en soluciones y así crear la oportunidad de incrementar las buenas acciones.

Uno de los temas que más tiene preocupado al mundo, es la gran cantidad de desperdicios derivados del plástico que año tras año se hunden en los mares, océanos y ríos, y que llega para arrebatarle la vida a mucha de la fauna marina. Entre estos desperdicios están las redes de pesca, las cuales son muy resistentes y tardan millones de años en degradarse.

Animales afectados

Se dice que cada año 640.000 toneladas de redes viejas y desechadas de mala manera se enredan en el lecho marino y producen la muerte de tortugas, ballenas, delfines e inclusive personas.

Para atacar este fenómeno y darle un fin definitivo, la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) ha firmado contrato de socio entregado junto a la fundación Ghost Fishing, la fundación Healthy Seas, la Protección Mundial de Animales y Greenpeace, para dar nacimiento al proyecto Good Net, que se hace presente como una innovadora apuesta por el reciclaje y la reutilización de dichas redes de pesca inutilizadas anteriormente.

Según el Comité Olímpico Venezolano (COV), Ghost Fishing trabaja con grupos locales de buzos en Río de Janeiro, Brasil, sede incipiente del proyecto, y compañías de salvamento para sumergirse mar adentro, cortar y sacar las redes del fondo del océano y trabajarlas para convertirlas en redes de voleibol que sirven en última instancia para masificar el deporte.

De esta manera se da una nueva vida a un artículo dañino para el ambiente, se inculca la cultura de reciclaje y reutilización de materiales en la sociedad y se entrega un producto 100% de calidad que ayudará a las próximas generaciones a ser atletas destacados.

Origen

Este destacado trabajo nació en Brasil por ser esta la casa espiritual y más entrelazada con el voleibol de playa, disciplina que ya ha aprovechado las primeras mallas recicladas, pero se espera que pronto sea replicado en otras latitudes para erradicar por completo esta mortal amenaza para los animales marinos.

Sin lugar a dudas se trata de un ganar-ganar de este sentimiento olímpico con sabor ecológico.

Caracas / Prensa COV / Redacción Web

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