Sistema eléctrico sigue en terapia intensiva a un año del peor apagón de la historia del país

En junio pasado, Nicolás Maduro designó a Freddy Brito Maestre como ministro de Energía y prometió que recuperaría el sistema eléctrico, que colapsó luego del mega apagón nacional del 7 de marzo de 2019, cuando toda Venezuela quedó a oscuras por más de 100 horas.

Sin embargo, el Gobierno sigue sin solventar la crítica y compleja crisis que padece la población. La luz continúa faltando en la mayoría de los estados, y en algunas ocasiones por tiempos prolongados.

En la última semana se han registrado interrupciones del servicio en al menos ocho entidades: Zulia, Lara, Portuguesa, Mérida, Táchira, Barinas, Aragua y Distrito Capital. En Caracas, las fallas han sido constantes en sectores como La Florida, donde, el 5 de marzo, los habitantes pasaron más de 10 horas sin electricidad, Bello Monte, La Castellana, Plaza Venezuela, Chacaíto, El Rosal y Sabana Grande. El Metro de Caracas suspendió su servicio dos veces, en menos de siete días, el jueves 5 y el lunes 9 de marzo, en dos de las estaciones más concurridas, como son las de Sabana Grande y Plaza Venezuela de la línea 1 (Propatria-Palo Verde).

“El recuerdo del mega apagón permanece latente porque los cortes eléctricos sin control y los largos racionamientos se mantienen en todo el país”, afirma la diputada Nora Bracho, presidente de la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional (AN). “Las condiciones están dadas para un nuevo mega apagón que puede activar la sequía”.

Venezuela depende, casi en su totalidad, de la central hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada en la represa del Guri, la cual suministra entre 75% y 80% de la energía que consume el país. Las plantas termoeléctricas están prácticamente paralizadas y no se dan abasto para cubrir la demanda, a pesar de que se ha reducido por la diáspora y la recesión económica.

El pasado sábado 7 de marzo, Venezuela cumplió un año del peor apagón de su historia. A más de 70 horas sin luz estuvo sometida buena parte de la población. Se pensaba que la caída del servicio duraría, por lo menos, unas cuantas horas, pero jamás que se prolongaría por más de tres días. Las restituciones se mantenían poco tiempo y los bajones fueron frecuentes.

El entonces ministro de Energía Eléctrica, mayor general Luis Motta Domínguez, prometió que restablecería el servicio tres horas después, pero al día siguiente la única luz que alumbró a Venezuela fue la del sol.

El pasado viernes 8 de marzo, Caracas amaneció prácticamente desolada. Establecimientos como farmacias, panaderías, peluquerías, repuestos automotrices, piñaterías, abastos, ferreterías, restaurantes, repuestos de refrigeración, bancos, carnicerías, charcuterías y porcelanas no abrieron sus puertas.

Dolarización
El colapso del sistema eléctrico aceleró la caída que registra la economía venezolana desde la llegada de Nicolás Maduro al poder en 2013 e impulsó el proceso de dolarización transaccional que se venía gestando por la destrucción del bolívar, como consecuencia del severo ciclo hiperinflacionario en el que se encuentra el país desde noviembre de 2017. No había luz para pasar las tarjetas de débito por los puntos de venta ni señal telefónica para hacer transferencias. Es decir, no había manera de pagar en bolívares.

En marzo de 2019, la firma Ecoanalítica informó que los daños y pérdidas por el colapso eléctrico llegaron a 2.106 millones de dólares, lo que representó el equivalente a 2,5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela en ese momento. Las pérdidas más significativas se registraron en los sectores petrolero y comercial.

Sólo siete meses atrás, en agosto de 2018, Nicolás Maduro había anunciado un paquete de medidas, bautizado como “programa de recuperación económico, crecimiento y prosperidad”, con el que prometía sacar a Venezuela de la severa crisis en la que se encuentra desde que asumió la Presidencia.

El diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas de la AN, indica que el apagón nacional generó una caída de 25% en la actividad económica de Venezuela. “Después de un año, la economía no se recupera de tan duro golpe que llevó la producción de crudo a 350 kbd el 7 marzo, y que dejó al país sin actividad”.

Según el parlamento, Venezuela vivió en 2019 el mayor colapso económico, producto del apagón nacional del 7 de marzo que también hizo que se llegaran a los niveles más bajos de producción de petróleo, y al encaje legal, que ha impedido que la banca financie al sector productivo y, por ende, han perjudicado la producción de bienes.

De acuerdo con el Comité de Afectados por Apagones, en 2019 se reportaron 87 mil 260 fallas eléctricas en todo el territorio nacional, más del doble que en 2018, cuando se contabilizaron, entre fallas totales, parciales, bajones y apagones, 46 mil 566 cortes de luz.

En lo que va de 2020, es decir entre los meses de enero y febrero, se reportaron 10 mil 033 interrupciones de energía, y otra vez fue Zulia el estado más afectado.

“El sistema eléctrico nacional está colapsado. Sigue en terapia intensiva y los médicos que lo están atendiendo lo que están haciendo es llevarlo a la muerte. Las condiciones han empeorado”, expresa Aixa López, presidente del Comité.

Caracas / Carlos Seijas

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