Oswaldo Guillén no influye en las decisiones de su hijo Ozney con Vaqueros de Montería

La sala para las conferencias de prensa después de cada encuentro de la Serie del Caribe 2020 estaba atestada de periodistas. El afable mánager de Toros del Este, Lino Rivera, ofrecía detalles sobre el triunfo de su equipo contra Vaqueros de Montería, dirigido por Ozney Guillén, el estratega más joven que ha participado en el clásico.

Al fondo, ataviado con una franela y jeans, Oswaldo “Ozzie” Guillén escuchaba pacientemente. Pronto llegaría su turno para hablar, por eso la presencia de una treintena de comunicadores, que hacían más estrecho el recinto.

Rivera se despidió y Ozzie tomó posesión del lugar que le aguardaba para para contestar preguntas durante poco más de 40 minutos y hablar de pelota, conversar sobre el escándalo del robo de señas en Houston, abordar el tema del despido como estratega de su amigo Alex Cora, comentar sobre sabermetría y cómo ha impactado al béisbol, sobre el talento emergente en países como Colombia. Pero, sobre todo, en torno al éxito de su tercer vástago, el menor de sus hijos, Ozney que, a sus 28 años de edad, trata de abrirse paso en el rol que le convirtió en una celebridad en el ahora lejano 2005.

“Para mí fue mucho más importante, ver a mi hijo quedar campeón, que la Serie Mundial”, aseguró el mirandino, de 56 años de edad, el primer piloto latino que alzó un título en las Grandes Ligas. “Estuve en Montería en los tres últimos días, para los dos juegos finales y nunca había llorado en un terreno de juego, para nada, nunca… Estaba disfrutando como fanático, con mi esposa (Ibis) y para mí fue apoteósico, emocionante. Porque sabía que el equipo de Montería venía peleando, nadando contra la corriente. Se le fueron cinco peloteros y la gerencia tuvo que hacer un trabajo impresionante. La gente sólo ve el momento del juego, pero detrás de eso hay varios problemas, especialmente en nuestras ligas, en las que se deben hacer ajustes muy rápidos. Para mí lo de Ozney fue apoteósico, a pesar que siempre quieres que las cosas le salgan bien a tus hijos, fue apoteósico”.

Eternas comparaciones

Las comparaciones siempre persiguen a los herederos, cuando deciden seguir los pasos de sus progenitores, en especial si les precede el éxito, si son figuras públicas, si la polémica los acompaña. Si se trata de Oswaldo Guillén.

Ozney no niega sus raíces. Ha recibido consejos y asegura que tiene obvias influencias, en las entrevistas que concede a diario desde que Vaqueros de Montería se convirtió en el primer club colombiano que participa en una edición del Clásico Caribeño, torneo con más 60 años de historia. “Ozzie” corta el debate, zanja la discusión.

“Si me preguntas ahorita, quién es mejor mánager, te digo Ozney de aquí a Caracas, porque está compenetrado con lo que está pasando en este momento en el béisbol (métricas avanzadas)”.

Hace tres lustros atrás, Guillén estaba la cúspide de su carrera como piloto. Tenía a las Mayores a sus pies. Un líder carismático. Todo le salía bien. Estaba en boga la “Ozzie Ball”. ¿Tanto han cambiado las cosas?

“Para mí fue más emocionante ver a mi hijo campeón, que ganar la Serie Mundial, aunque piensen que soy un bocazas”, insistió. “Cuando quedé campeón los besé a ellos, él (Ozney) era el recoge bates del equipo. Eso pasó como si nada. Yo lloré como del séptimo inning hasta que lo abracé de nuevo en el terreno, al finalizar el juego. Lloré. Estaba sentado con mi esposa, al lado de los fanáticos, viviendo ese momento impresionante, sudando. Para mi familia fue más importante el título de Ozney, que el mío. Porque nosotros sabemos internamente todos los problemas detrás de bastidores. Yo vivo de la Serie Mundial que gané en 2005. Firmo unas pelotas y me dan tres mil dólares. De Montería no vivo, eso sólo me trajo gastos. Irme con mi familia para allá por unos días, me costó como 15 mil dólares. Así que no tengo por qué decir eso. Simplemente, me siento muy orgulloso por mi hijo”.

Pero estando en la tribuna, ¿quién no se anima a criticar? ¿Por qué no tocó la bola? Y ese lanzador ¿No era mejor sacarlo y traer a un zurdo para enfrentar al bateador de su mano? Manager de tribuna somos todos.

“Nunca fui mánager de tribuna con Ozney”, atajó de inmediato “Ozzie”. “Un día nada más lo critiqué. Fue el primer día de la temporada. Estaba escuchando el juego por radio y el señor comentarista describía cómo estaba lanzando un joven, lo estaba haciendo muy bien, tirando seis innings, y Ozney llega y pone otro pítcher. El señor le estaba dando en la madre, que era un bruto. Y yo le comencé a enviar mensajes (de texto, vía teléfono) para preguntarle si estaba loco, qué estaba haciendo, sacando un pitcher que le iba tan bien. ‘Te van a botar’, le dije. Pero lo cierto fue que ya habían lanzado otros dos lanzadores y el tipo de la radio no sabía (risas)”.

Aunque, las sospechas de una cercana tutoría de su padre acompañaron al bisoño estratega durante algún tiempo y “Ozzie” las recordó divertido.

“Sobre lo que pasa en el terreno, nunca le he hecho una pregunta, porque somos diferentes. Él está viendo su juego y jala por él mismo. En Montería decían que Ozney estaba comunicado conmigo, haciendo todos los movimientos, y yo lo que estaba era bebiendo allá arriba, borracho, gozando, hablando con la gente. Ni pendiente del partido o los movimientos que hacía”.

Buen discípulo

Ozney aseguró que su padre le había enseñado a ganar, a respetar el juego. “Ozzie” también le dio otros consejos, unos tips prácticos.

“La conversación es sobre lo que puede pasar fuera del terreno. Dentro del terreno de juego nada. Fuera del terreno mucho. ‘La Serie del Caribe es lo peor que hay para un equipo’. ‘Cómo así’, me respondió. ‘Bueno porque el autobús llega tarde, no llegaron los meal money, no se puede hacer práctica de bateo, es un vente tú, alguien no tiene visa. Es un desastre, un lio. Prepárate mentalmente para que lo disfrutes y no te lleves una amargura’. Para una semana de torneo, se trabaja un año”.

Un mánager siempre tendrá exposición a los medios y muchas veces deberá explicar algunas de sus decisiones. Tal vez ofrecer su opinión sobre tópicos extra béisbol. No puedes controlar lo que te preguntan. Debes pensar dos veces, antes de hablar.

“Lo otro que le digo es que como mánager nunca diga la verdad. ‘Ozney cuando dices la verdad y eres claro, siempre estas metido en problemas, porque siempre habrá un estúpido que cogerá las cosas como quiera entender. Siempre sé político, aprende a ser político’. Porque yo cuando decía ‘no’, era ‘no’. Sin importar a quien le incomodara. Y dormía muy tranquillo por las noches porque sabía que estaba diciendo la verdad. ‘Nunca digas la verdad en el béisbol y saca los reales que puedas’”.

La conferencia de prensa había terminado y Ozney se unió a su padre para posar ante los lentes de las cámaras. Otro día había terminado para los Guillén.

San Juan / Alexander Mendoza / Prensa Lvbp

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