Presidente de Perú arrincona al Congreso, pide referendo

Perú se encaminaba el lunes a su mayor choque político en más de un cuarto de siglo entre dos poderes.

El presidente, Martín Vizcarra y el Congreso, de mayoría opositora, se enfrentaban por cuatro proyectos que el mandatario quiere someter a una consulta popular en diciembre con el objetivo de reformar el sistema político y judicial azotado por la corrupción que se destapó hace más de dos meses.

El domingo, Vizcarra puso al borde de la disolución al Parlamento unicameral en un mensaje a la nación donde criticó que el legislativo se negara “a entender la urgencia” para impulsar un referendo que implica prohibir la reelección de parlamentarios, regular el financiamiento privado a las campañas políticas, establecer una nueva forma para escoger al consejo de electores de autoridades claves y proponer el retorno a un Congreso bicameral.

El mandatario fijó el miércoles como la fecha en que el Parlamento unicameral, dominado por el partido conservador Fuerza Popular de la lideresa opositora Keiko Fujimori, decida si aprueba sus iniciativas. Si el Parlamento se niega u obstruye las iniciativas presidenciales, Vizcarra podría cerrar el cuerpo legislativo usando sus atribuciones constitucionales.

Rosa Bartra, una importante legisladora de Fuerza Popular y presidenta de la comisión legislativa de Constitución, calificó el lunes al presidente de “desinformado” y “mentiroso”. Añadió a la radio peruana RPP que su partido cree que “el diálogo es el mejor camino. Hace tiempo nosotros estamos queriendo un clima de paz, quien ha iniciado la confrontación y con el pie en alto ha sido el presidente Vizcarra”.

Keiko Fujimori no ha realizado declaraciones

Vizcarra, un ingeniero civil de 55 años, dijo el lunes que su presión contra el Congreso “se hace respetando estrictamente la Constitución y esto fortalece la democracia que todos los peruanos tenemos que preservar”.

Para arrinconar al Parlamento, Vizcarra sacó debajo de la manga una atribución constitucional llamada “cuestión de confianza” que en términos simples permite al mandatario cerrar el Parlamento si éste le niega dos veces “la confianza” al consejo de ministros. En 2017 el Congreso ya le negó la confianza al gobierno y si el miércoles vuelve a presentar otra negativa al ejecutivo, entonces Vizcarra podría disolverlo.

El punto de quiebre que inició las fricciones entre Vizcarra y el Parlamento opositor empezó en julio durante el mensaje anual a la nación donde el mandatario criticó la corrupción en el sistema político y judicial destapada por la difusión de decenas de audios que mostraban cómo una red de jueces, fiscales, legisladores, electores de autoridades y empresarios se hacían favores mutuos para manejar la justicia a su antojo.

Hace una semana, Keiko Fujimori descartó que su partido impulse una posible vacancia de Vizcarra como lo había señalado horas antes el expresidente Pedro Pablo Kuczynski.

Kuczynski, quien renunció en marzo luego de la presión de la poderosa oposición parlamentaria en medio de acusaciones por presunta corrupción, afirmó en su cuenta de Twitter que los partidarios de Fujimori “buscan una segunda vacancia. Mi gobierno democrático fue su primera víctima y ahora quieren uno más. ¡Basta!”.

La economía peruana creció 2,3% interanual en julio y en el primer semestre se expandió 4%, de acuerdo al último reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática.

Vizcarra, que fue elegido vicepresidente en 2016, asumió la presidencia en marzo en reemplazo de Kuczynski.

Lima /AP

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