Gurriel logró título de bateo en la Liga Americana e impulsó a Astros en último juego

El campeón de bateo de la Liga Americana, Yuli Gurriel, conectó un sencillo productor en la novena entrada, y Astros de Houston, campeón del Oeste de la Liga Americana, se dirigió a la postemporada con una victoria 7-6 sobre Atléticos de Oakland el domingo.

Gurriel bateó .319 y se convirtió en el segundo jugador de Houston en ganar un título de bateo después de José Altuve en 2014, ’16 y ’17. Gurriel es el segundo campeón de promedio de Grandes Ligas nacido en Cuba después de Tony Oliva en 1964, 1965 y 1971.

“Es algo realmente importante”, dijo Gurriel a través de un traductor. “Creo que todo el mundo sabe que es un gran problema y que es difícil ganar un título de bateo, así que eso significa mucho. Estuve bien de cualquier manera jugando hoy (domingo). Resultó que al final pude estar allí, así que todo salió bien”.

Gurriel, quien ingresó en el noveno como reemplazo defensivo, conectó sencillo al jardín izquierdo frente a Lou Trivino (7-8) para remolcar a Jason Castro, quien había pegado un sencillo al comienzo de la entrada y terminó tercero con un doble de un out de Yordan Álvarez.

Una confesión

Gurriel confesó que no estaba preparado para batear el domingo y que no había hecho un swing en todo el día antes del turno, pero que tenía una mentalidad positiva para conseguir un hit.

“No se sentó”, indicó el mánager de Houston, Dusty Baker, quien afirmó que predijo al entrenador de banca Joe Espada la entrada anterior que “Yuli va a ganar este juego. Walkoff”.

Correa fue ovacionado

Carlos Correa, elegible para la agencia libre, salió corriendo al campo para ocupar su puesto en el campo como campocorto, pero el resto del equipo se detuvo antes de unirse a él.

Cuando Correa llegó a su posición, miró hacia el banquillo mientras el resto del equipo y los fanáticos lo ovacionaban. Correa respondió palmeándose el pecho y señalando al equipo y al público.

Correa fue retirado para comenzar la novena entrada, abrazando a sus compañeros de equipo mientras salía del campo e inclinando su gorra hacia la multitud cuando se fue.

“En la novena entrada, lo que hicieron allí fue realmente especial y me permitió salir del campo”, comentó Correa. “No soy un llorón, pero definitivamente tenía ganas de llorar. Muy emocional. Quiero agradecer a todos mis compañeros de equipo y al cuerpo técnico por hacer que eso sucediera porque realmente fue especial para mí”.

Barcelona / José Barberi Jr.

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